Expertos alertan: Redes eléctricas obsoletas amenazan la transición energética en Colombia
Redes eléctricas obsoletas frenan transición energética en Colombia

La transición energética en Colombia enfrenta un obstáculo crítico: redes eléctricas obsoletas

América Latina se encuentra en un momento decisivo para su transformación energética, pero expertos internacionales advierten que la falta de redes eléctricas modernas podría limitar severamente el desarrollo de energías renovables en la región, especialmente en Colombia. Un diagnóstico reciente del World Energy Issues Monitor 2025, elaborado por el World Energy Council, revela que la expansión de las redes de transmisión eléctrica se ha convertido en la prioridad número uno del sector energético a nivel mundial por segundo año consecutivo.

Un desafío global con impacto directo en Colombia

El informe, que recoge la percepción de más de 3.000 líderes del sector en más de 100 países, señala claramente que sin infraestructura moderna, el crecimiento de las energías renovables podría frenarse abruptamente. La transición energética depende no solo de generar energía limpia, sino de contar con sistemas capaces de transportarla y distribuirla de manera eficiente a lo largo del territorio nacional.

"Sin redes eléctricas robustas y modernas, la integración masiva de energías renovables sería limitada", explica el reporte, destacando que esta situación aumentaría los costos del sistema energético y pondría en riesgo la confiabilidad del suministro eléctrico para hogares e industrias.

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El panorama colombiano: potencial versus realidad

En Colombia, este diagnóstico global encuentra un reflejo preocupante. Según datos de SER Colombia, cinco departamentos concentran una capacidad renovable de 5.716 megavatios, equivalente al 48% del potencial identificado en el país. Sin embargo, la mayoría de estos proyectos enfrentan serias dificultades de implementación:

  • Córdoba lidera con 1.926 MW, pero el 86% se encuentra todavía en fase de desarrollo
  • La Guajira registra 776 MW, con el 96% de proyectos pendientes de entrar en operación
  • Santander acumula 994 MW también en proceso de desarrollo
  • Solo Atlántico muestra avances significativos, con más del 90% de su capacidad renovable entre operación y construcción

En la mayoría de estos proyectos, la energía solar representa más del 90% de las iniciativas en marcha, evidenciando tanto el interés de inversionistas como los retos de ejecución que enfrenta el sector.

Factores que complican el panorama energético

A nivel global, el informe identifica varios factores que influyen negativamente en el desarrollo del sector energético:

  1. Volatilidad en los precios de materias primas como petróleo y gas
  2. Tensiones geopolíticas crecientes
  3. Políticas proteccionistas que limitan el comercio internacional
  4. Restricciones en el acceso a minerales críticos esenciales para tecnologías renovables

Estas condiciones generan incertidumbre en las inversiones de largo plazo, particularmente en proyectos vinculados con la transición energética que requieren estabilidad regulatoria y financiera.

Avances significativos pero insuficientes

Pese a los desafíos, Colombia ha registrado progresos notables en la incorporación de energías renovables. Según el Ministerio de Minas y Energía, la participación de energías renovables no convencionales en la matriz eléctrica pasó del 2% en 2022 al 13,87% en 2025, uno de los incrementos más rápidos observados en toda América Latina.

La Agencia Internacional de Energía estima que el país podría multiplicar por diez su capacidad solar y eólica antes de 2030, siempre que mantenga un marco regulatorio estable que facilite las inversiones necesarias para modernizar la infraestructura eléctrica nacional.

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Oportunidades económicas y laborales

Desde la perspectiva económica, el Banco Interamericano de Desarrollo calcula que la expansión acelerada de energías renovables podría generar más de 45.000 empleos directos e indirectos en Colombia para 2030. Además, permitiría reducir progresivamente la dependencia de los ingresos provenientes del petróleo y el gas, que actualmente representan cerca del 55% de las exportaciones nacionales.

"Para América Latina, y especialmente para Colombia, el reto es doble", concluyen los expertos. "Debemos avanzar decididamente hacia energías limpias mientras gestionamos los costos energéticos que afectan tanto a los hogares como a las industrias, y esto requiere inversiones estratégicas en infraestructura eléctrica moderna."

La infraestructura eléctrica emerge así como el principal cuello de botella para la transición energética colombiana. Sin una expansión significativa y modernización de las redes, la energía producida en parques solares o eólicos no puede integrarse plenamente al sistema energético nacional, lo que ralentizaría inevitablemente la electrificación del transporte y de sectores industriales clave para el desarrollo económico del país.