Gas venezolano: una posible solución energética para Colombia enfrenta desafíos técnicos
La reciente reforma de la ley de hidrocarburos en Venezuela ha generado expectativas en Colombia sobre posibles oportunidades energéticas, especialmente en el ámbito del gas natural. Según el experto Sergio Cabrales, profesor de la Universidad de los Andes y uno de los mayores conocedores del sector minero-energético regional, la verdadera oportunidad para Colombia no está en la refinación de crudo venezolano, sino en la importación de gas para suplir la demanda interna.
El contexto político y las limitaciones técnicas
El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció recientemente su intención de importar gas desde Venezuela, afirmando que sería "muchísimo más barato". Sin embargo, Cabrales advierte que esta iniciativa enfrenta múltiples obstáculos. Desde el punto de vista técnico, Colombia no tiene capacidad para refinar más crudo venezolano, ya que sus dos refinerías principales -Barrancabermeja y Cartagena- operan al máximo de su capacidad, procesando aproximadamente 450.000 barriles diarios.
"El que tiene capacidad de refinación es Estados Unidos, de 18 o 19 millones de barriles al día", explica Cabrales, destacando la desproporción entre las capacidades de ambos países.
La crisis de reservas gasíferas en Colombia
La necesidad de importar gas se vuelve urgente al considerar la preocupante situación de las reservas colombianas. Según datos proporcionados por el experto, las reservas de gas en Colombia han disminuido un 64% en los últimos 12 años, alcanzando actualmente para apenas seis años más de consumo.
"Llevamos 12 años de caída de las reservas, han bajado un 64% porque estamos consumiéndolas todos los años", detalla Cabrales. Solo en 2021 se logró reponer reservas, pero en todos los demás años la adición ha sido inferior al consumo, creando una situación crítica para el abastecimiento energético nacional.
El desafío del gasoducto Transcaribeño
El principal obstáculo para importar gas venezolano es el estado del Gasoducto Transcaribeño Antonio Ricaurte, construido en 2007 durante los gobiernos de Álvaro Uribe y Hugo Chávez. Este gasoducto de 224 kilómetros de longitud no se utiliza desde hace aproximadamente una década y se encuentra en condiciones deplorables.
Cabrales subraya que "hace 10 años no se utiliza, está parcialmente desmantelado y las estaciones y toda la infraestructura están en bastante mal estado". La infraestructura requiere reparaciones extensas: del lado colombiano (aproximadamente 88 kilómetros) se necesitaría al menos un año de trabajos, mientras que del lado venezolano (cerca de 140 kilómetros) el proceso sería aún más prolongado.
Historia fallida y perspectivas futuras
Originalmente, el gasoducto fue diseñado para exportar gas colombiano a Venezuela durante cuatro años, específicamente para abastecer la ciudad de Maracaibo mientras se desarrollaban infraestructuras internas. Posteriormente, el flujo se invertiría para que Venezuela exportara gas a Colombia, pero este acuerdo nunca se cumplió.
"Colombia exportó gas a Venezuela, es el único momento en que Colombia ha exportado gas. Y el negocio era que después Venezuela nos iba a vender entre un 15 y un 20% de los requerimientos que tenemos de gas, pero nunca nos vendieron el gas, nunca cumplieron su parte del negocio", afirma Cabrales con evidente frustración.
Potencial gasífero venezolano y desafíos logísticos
Venezuela cuenta con reservas significativas de gas, particularmente en Campo Perla, operado por las empresas Repsol (española) y ENI (italiana) en sociedad con la venezolana Pdvsa. Este yacimiento costa afuera contiene aproximadamente 16 terapiés cúbicos de gas, equivalente a 2,5 veces las reservas de Sirius-2, el mayor yacimiento gasífero de Colombia.
Sin embargo, existe un problema logístico importante: el gas de Campo Perla se utiliza principalmente para las plantas térmicas venezolanas, y para exportarlo a Colombia "habría que bajarlo antes a Maracaibo", donde actualmente no hay infraestructura adecuada para este propósito.
Consideraciones finales sobre la viabilidad
Aunque la importación de gas venezolano representa una solución parcial atractiva para la crisis energética colombiana en el mediano plazo, la viabilidad del proyecto depende de múltiples factores:
- Reparación completa del gasoducto Transcaribeño, que requeriría inversiones significativas y tiempo
- Acuerdos comerciales estables entre ambos países
- Desarrollo de infraestructura adicional en el lado venezolano para transportar el gas desde Campo Perla hasta Maracaibo
- Consideración de los intereses estadounidenses y de empresas como Chevron, Exxon y ConocoPhillips en la región
Mientras Colombia espera que el yacimiento Sirius-2 comience a producir en 2030, la importación de gas venezolano podría representar un puente energético crucial, pero solo si se superan los considerables obstáculos técnicos y logísticos que actualmente impiden su realización.