Embalses colombianos caen del 80% al 63% en tres meses por sequía y alerta por El Niño
Embalses caen del 80% al 63% en 3 meses por sequía y El Niño

Embalses colombianos registran caída acelerada del 80% al 63% en tres meses

El nivel de los embalses que conforman el Sistema Interconectado Nacional (SIN) ha experimentado una disminución preocupante de aproximadamente 17 puntos porcentuales en apenas tres meses, según el más reciente boletín operativo de XM. Este descenso acelerado, que llevó los niveles de cerca del 80% a valores próximos al 63%, se produce en un contexto de menor aporte hídrico y señales climáticas que anticipan riesgos significativos para la atención de la demanda eléctrica nacional.

Evolución preocupante de las reservas hídricas

La evolución reciente de las reservas hídricas muestra un deterioro progresivo desde finales del año pasado. Los datos disponibles de XM revelan que el nivel agregado del sistema se ubicaba en 80,29% en diciembre, descendió a 76,34% en enero y continuó su caída hasta alcanzar 63,44% en marzo, para luego situarse en 62,81% en los primeros días de abril. Este comportamiento coincide con una reducción en los aportes hídricos y una fase atmosférica menos favorable para las precipitaciones.

En el informe se señala que "actualmente se observa el paso de una onda subsidente sobre el territorio nacional", condición que limita la formación de lluvias y que, según las proyecciones, podría intensificarse hacia finales de abril. El descenso acumulado en el trimestre se aproxima a 17 puntos porcentuales, lo que implica una reducción significativa en el volumen útil disponible para generación hidráulica.

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En el contexto del sistema colombiano, donde esta fuente representa cerca del 58% de la capacidad instalada, la disminución de embalses impacta directamente la capacidad de respuesta ante picos de demanda. El reporte también evidencia que los aportes diarios se han ubicado por debajo de la media histórica en varios periodos recientes, lo que limita la recuperación natural de los embalses.

Proyecciones climáticas alarmantes para 2026

Las perspectivas climáticas refuerzan la preocupación sobre la trayectoria de los embalses. El análisis incorpora señales de un posible desarrollo del fenómeno de El Niño hacia el segundo semestre, con probabilidades crecientes de intensidades moderadas a fuertes. De acuerdo con los pronósticos, la probabilidad de un evento fuerte o muy fuerte alcanza 50% para el trimestre octubre-diciembre y 51% para noviembre-enero.

Estas condiciones están asociadas históricamente con reducciones en los aportes hídricos y periodos prolongados de sequía. En paralelo, los modelos climáticos muestran una alta dispersión hacia finales de 2026, lo que introduce incertidumbre sobre la magnitud del fenómeno, aunque no sobre su posible ocurrencia. El informe señala que "los miembros del pronóstico presentan alta dispersión hacia el final del horizonte", especialmente en octubre.

A nivel nacional, las proyecciones del IDEAM indican que durante abril y mayo predominarán condiciones por debajo de la climatología en gran parte del territorio, con una transición hacia mayores precipitaciones solo a partir de junio. Este desfase temporal implica que la recuperación de embalses dependerá de una ventana limitada antes del inicio del periodo seco asociado al fenómeno climático.

Escenarios operativos críticos para el sistema eléctrico

El análisis de mediano plazo del sistema eléctrico considera escenarios de hidrología deficitaria similares a eventos históricos, incluyendo periodos como 1991-1993 y 2015-2017. Bajo estas condiciones, el modelo indica que el nivel de los embalses podría descender hasta zonas cercanas al límite inferior de operación.

El documento advierte que, previo al verano 2026-2027, el nivel agregado debería ubicarse por encima del 80% para garantizar la atención de la demanda bajo criterios de confiabilidad. Sin embargo, la trayectoria actual se encuentra por debajo de ese umbral, lo que incrementa la dependencia de otras fuentes de generación.

En los escenarios simulados, el sistema puede enfrentar niveles que no se han registrado previamente, con una alta exigencia sobre las reservas y sobre la infraestructura térmica. El reporte señala que el sistema "puede llegar a niveles de operación que no se han presentado antes".

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La participación de la generación térmica se incrementaría de manera sostenida, con valores superiores a 100 GWh-día durante varias semanas consecutivas en escenarios de baja hidrología. Esta dinámica implica una mayor presión sobre el abastecimiento de combustibles y la logística del sector energético.

El contexto operativo también incluye mantenimientos programados en varias plantas de generación, tanto hidráulicas como térmicas, con indisponibilidades que superan los 180 MW en algunos casos. Estas restricciones reducen el margen de maniobra en momentos de alta exigencia del sistema.

En paralelo, el crecimiento de la demanda eléctrica mantiene una tendencia sostenida, lo que incrementa el volumen de energía requerido diariamente. Las proyecciones del sistema consideran escenarios de consumo que continúan presionando la capacidad disponible.

El comportamiento histórico de los embalses muestra que en eventos previos se alcanzaron niveles cercanos al 32%, un umbral que sirve como referencia para evaluar la evolución actual. La convergencia hacia la senda inferior en los modelos proyectados se interpreta como un escenario de riesgo operativo, en el que la disponibilidad de recursos hídricos podría comprometer la estabilidad del sistema si no se registran cambios en los aportes o en la gestión de la demanda.