El Niño amenaza: cómo ahorrar energía y agua en Colombia
El Niño amenaza: cómo ahorrar energía y agua

El fenómeno de El Niño avanza implacablemente sobre Colombia y, según el Ideam, tiene una alta probabilidad de ser clasificado entre “fuerte” y “muy fuerte”. Esta noticia es preocupante porque, históricamente, El Niño se manifiesta en el país con una marcada ausencia de lluvias y un aumento en las probabilidades de sequías en diversas regiones.

Impacto en sectores clave

Estos factores afectan de manera directa al sector agropecuario, por razones evidentes, y también al energético, ya que aproximadamente el 70 % de la demanda nacional de electricidad se cubre mediante hidroeléctricas. Los embalses del país atraviesan varias etapas de llenado a lo largo del año, con la meta de superar el 80 % de su capacidad útil para diciembre, justo antes de la temporada seca que suele prolongarse durante el primer trimestre del año siguiente. Abril, por lo general, marca el retorno de las lluvias, rompiendo este ciclo seco.

En la actualidad, los embalses registran un nivel de llenado del 65 %, cifra que podría no parecer alarmante. Sin embargo, la influencia de El Niño amenaza con reducir la intensidad y frecuencia de las lluvias del segundo semestre del año, lluvias que son vitales para llegar a diciembre con reservas suficientes para enfrentar los días más secos del año.

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Aumento de la demanda eléctrica

A esto se suma que la demanda de energía está en aumento. Según XM, el administrador del sistema eléctrico colombiano, en el primer trimestre de 2026 el consumo de electricidad creció un 4,48 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. Solo en marzo, este indicador registró una expansión del 5,67 % frente a marzo de 2025. El incremento de la demanda, junto con la presión que esto genera sobre el sistema en épocas de escasas lluvias, ha elevado el precio de la energía en bolsa, que presentó un aumento del 80 % en marzo, de acuerdo con XM. Asimismo, las compras netas en bolsa subieron un 23,76 % en marzo respecto al mismo mes de 2025 y un 600 % en comparación con febrero de este año.

El mensaje es claro: es necesario ahorrar energía y agua. La pregunta es cómo lograrlo de manera efectiva.

Consejos prácticos para ahorrar electricidad

Ahorrar energía no solo es una recomendación ambiental; en el contexto de El Niño y con la posibilidad de alzas en la tarifa eléctrica, se convierte en una decisión que impacta directamente el bolsillo.

Un primer punto a considerar es que prácticamente todos los electrodomésticos consumen electricidad, incluso cuando están apagados. De forma individual, estas cantidades pueden parecer insignificantes, pero en conjunto —como tener cuatro cargadores conectados sin uso o el decodificador del televisor encendido innecesariamente— se van sumando. Desconectar los dispositivos que no se están utilizando es un hábito simple con un impacto real. El módem de internet es una excepción razonable, ya que necesita estar encendido; el decodificador, en cambio, no siempre requiere estarlo.

Electrodomésticos de alto consumo

En el baño y el dormitorio, dos dispositivos merecen atención especial. El secador de pelo, especialmente si es un modelo antiguo, puede consumir más de lo que parece. Y la ducha eléctrica es, sin duda, la campeona del consumo en ese espacio: reducir su uso al mínimo es una de las medidas más efectivas tanto para el ahorro como para enfrentar la temporada seca.

Esto no es casualidad: los dispositivos de calefacción —tanto de ambiente como de agua— son históricamente los mayores consumidores de electricidad en un hogar. Según la Administración de Información Energética del gobierno de Estados Unidos (EIA), representaron cerca de la mitad del consumo energético residencial promedio en ese país durante 2024. Los aires acondicionados no se quedan atrás; en el mismo periodo, su consumo fue comparable al de los calentadores de agua.

En la cocina y la lavandería se concentra otro gran bloque del consumo doméstico. El horno y la secadora son los principales responsables en esa zona: según datos de la EIA, una secadora puede consumir hasta seis veces más que una nevera promedio. La nevera, bien utilizada y con tecnología moderna, no tiene por qué ser un problema; la secadora en uso continuo, sí.

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Los televisores son otro factor relevante, especialmente cuando permanecen encendidos sin estar siendo utilizados. En 2024, su consumo superó al de los computadores en el hogar promedio estadounidense e igualó al de la iluminación. En un año con Mundial de Fútbol, su peso en la factura puede aumentar aún más. Las consolas de videojuego también suman, en particular si se quedan encendidas en modo reposo; muchos modelos modernos ofrecen modos de bajo consumo que permiten mantener descargas y sesiones activas sin gastar tanta energía, una opción que vale la pena activar.

En resumen, ante la inminencia de un fenómeno de El Niño fuerte, cada acción de ahorro cuenta. Adoptar estos hábitos no solo ayuda a enfrentar posibles aumentos en la tarifa eléctrica, sino que también contribuye a la sostenibilidad del sistema energético nacional.