Colombia incrementa dependencia de gas importado mientras reservas nacionales se reducen
En el sector energético colombiano se ha encendido una alerta significativa durante el último año debido al crecimiento sostenido de las importaciones de gas, una situación que responde directamente a la disminución progresiva de las reservas nacionales. Los datos más recientes revelan que durante el primer mes de 2026, el gas importado representó más del 21% del total consumido en el país, marcando una tendencia preocupante para la seguridad energética nacional.
Caída histórica en reservas y producción nacional
Según el análisis del profesor Sergio Cabrales de la Universidad de los Andes, las reservas probadas de gas natural han experimentado una reducción del 64% durante los últimos trece años, lo que ha erosionado considerablemente la base de producción doméstica. Esta situación se ha traducido en una oferta nacional que mantiene una clara tendencia descendente, pasando de niveles superiores a 1.000 gigas BTU por día en años anteriores a apenas 667 Gbtud en el presente año.
"Esta disminución en la producción nacional incrementa directamente nuestra dependencia del gas importado", explicó Cabrales, quien además señaló que la mayor participación de gas importado ha presionado al alza los costos de suministro, un factor que finalmente se traslada a la tarifa final que pagan los usuarios residenciales e industriales.
Evolución preocupante de las importaciones
La evolución de esta dependencia externa se ha acelerado notablemente en el último año. Mientras en enero de 2025 las importaciones representaban el 18% del gas consumido en Colombia, para el mismo mes de 2026 esta cifra había aumentado a 21%, registrando un incremento de tres puntos porcentuales en apenas doce meses.
Esta tendencia coincide con las proyecciones que había realizado previamente Naturgas, la asociación que representa al sector gasífero en el país, la cual había alertado que las importaciones podrían alcanzar el 26% del consumo nacional al cierre del presente año ante la persistente falta de oferta local.
Factores que explican el cambio en la demanda
Además de la reducción en la oferta nacional, Cabrales identificó otros factores que han contribuido al aumento de las importaciones:
- Migración industrial hacia otros energéticos: Varios usuarios industriales han optado por cambiar su matriz energética, desplazándose hacia combustibles alternativos debido a condiciones de precio y disponibilidad más favorables.
- Disminución en la demanda termoeléctrica: El sector termoeléctrico ha reducido significativamente su consumo de gas debido a los altos niveles de los embalses, que han permitido una mayor generación hidráulica desplazando así el uso de plantas térmicas.
"Este cambio en la matriz energética de algunas empresas respondió principalmente a condiciones de precio y disponibilidad, lo que terminó moderando la presión sobre la demanda de gas natural", precisó el experto.
Situación de los embalses y generación hidráulica
Paradójicamente, mientras el país enfrenta una creciente dependencia del gas importado, los embalses del Sistema Interconectado Nacional mantienen niveles considerables de llenado. Hasta el 15 de febrero de 2026, el nivel promedio de los embalses alcanzaba el 77,97%, con siete de los veinticuatro embalses manteniéndose por encima del 90% de capacidad.
Los embalses de Urrá, Ituango y Calima se encuentran en situaciones particularmente críticas, ya que no han bajado del 99% de su capacidad, una situación inusual para esta temporada que se explica por las persistentes lluvias asociadas a un frente frío atípico. Esta abundante generación hidráulica ha contribuido directamente a reducir la demanda de gas para generación eléctrica, aunque no ha sido suficiente para contrarrestar la tendencia general de aumento en las importaciones.
La combinación de estos factores -reservas nacionales en declive, oferta doméstica decreciente, migración industrial hacia otros energéticos y condiciones climáticas favorables para la generación hidráulica- configura un escenario complejo para la seguridad energética colombiana, que deberá ser abordado con políticas integrales que equilibren la dependencia externa con el desarrollo de fuentes alternativas de energía.