En una conversación exclusiva con SEMANA, el productor, compositor y pianista Julio Reyes Copello compartió su visión sobre la evolución de la industria musical, el impacto de la inteligencia artificial, su labor formando nuevos talentos y la importancia de encontrar la felicidad más allá de la fama y el éxito inmediato.
Tres décadas de influencia musical
Con más de treinta años de carrera, Julio Reyes Copello se ha consolidado como una de las figuras más influyentes de la música latina. Productor, compositor, pianista y mentor de nuevas generaciones, su nombre está asociado a proyectos emblemáticos como el álbum La Música No Se Toca de Alejandro Sanz, la música de la serie Hawthorne producida por Jada Pinkett Smith y Will Smith, y la dirección de la Orquesta Sinfónica de Londres en dos ocasiones. Ha trabajado con artistas como Jennifer López, Marc Anthony, Taylor Dayne, Nelly Furtado, Kany García, Chayanne, Diego Torres, Alexandre Pires, Alejandro Fernández, Thalía, Paulina Rubio y Duina del Mar, entre otros.
La inmediatez en la creación musical
Reyes Copello observa que uno de los cambios más profundos en la industria es la relación entre el tiempo y la creación. Los artistas actuales reciben retroalimentación y validación instantánea, lo que ha modificado los procesos creativos. "Hoy estamos en una época de inmediatez y, sin que eso le quite valor al proceso creativo, no se debe ver como un handicap, sino como una oportunidad de ser creativo con lo que se tiene", señala. Sin embargo, advierte que se ha perdido parte del misterio que rodeaba la creación artística, ya que es difícil construir una obra lejos del escrutinio público constante.
Formación de nuevos talentos en Art House Academy
Desde Art House Academy, el espacio de formación que dirige, Reyes Copello ha acompañado el desarrollo de talentos emergentes como Ela Taubert, Joaquina y Annasofia. Reconoce diferencias en los hábitos de trabajo de las nuevas generaciones, pero considera que la esencia permanece intacta: "Los artistas son mensajeros y predicadores de su propia versión de la belleza". No obstante, señala que los artistas de hoy están más conscientes de las expectativas de sus seguidores y la presión de complacerlas. "Ahora es mucho más difícil mantener esa distancia, ese hermetismo y esa necesidad que, en mi opinión, es vital: desconectarse de las expectativas de la gente y de la industria", puntualiza.
Inteligencia artificial: una preocupación artística
En cuanto a la inteligencia artificial, Reyes Copello expresa reservas sobre su incorporación en el proceso creativo. Considera que la creación requiere ejercitar constantemente la imaginación humana y que delegar ese proceso puede debilitar la capacidad de conmover. "Esa es tal vez una de las angustias que más me produce de todo el tema de la inteligencia artificial, sobre todo en el proceso creativo. En el momento en que uno no ejercita ese músculo, la capacidad de conmover empieza a carecer de contundencia y todo empieza a sonar muy parecido", afirma.
Explorando nuevos territorios: música audiovisual
Mientras la industria debate el papel de los algoritmos, Reyes Copello explora la música para producciones audiovisuales, como en Dear Killer Nanny’s. "Lo que hace la música en el film scoring y en el mundo audiovisual es contar la historia desde la emocionalidad absoluta. Es un privilegio muy grande porque uno tiene la posibilidad de escribir emociones para las que ni siquiera existen palabras", explica.
La dualidad entre música clásica y popular
La capacidad de transitar entre distintos universos musicales ha sido una de las decisiones más importantes de su vida. Durante años sintió que no pertenecía completamente ni al mundo de la música clásica ni al de la popular, pero entendió que esa dualidad era su mayor fortaleza. "Creo que la decisión más correcta que he tomado en mi vida ha sido justamente poder pasar y viajar de la música erudita a la música popular. Ahí encontré uniqueness y ha sido la base de mi sonido y de mi proceso creativo", destaca.
Un consejo para los nuevos artistas
Con la experiencia de más de tres décadas, Reyes Copello ofrece un consejo filosófico: replantear el concepto de felicidad. "Lo único que tiene que hacer una persona es entender que es un mensajero de su propia versión de la belleza y tratar de traerla a esta realidad en su estado más puro, libre de condicionamientos y de expectativas". En tiempos dominados por métricas y tendencias, su mensaje es claro: "La felicidad no está en la fama ni en el éxito".



