La diversidad en juntas directivas transforma la conversación estratégica en empresas colombianas
En estas semanas, numerosas empresas en Colombia están definiendo en sus asambleas anuales quiénes integrarán sus órganos directivos para los próximos períodos. Sin embargo, la calidad de una junta no se mide exclusivamente por los nombres prestigiosos que la componen, sino por la profundidad y amplitud de las preguntas que se formulan durante la conversación estratégica.
Más allá de las trayectorias ejecutivas tradicionales
Durante décadas, la selección de miembros de junta en Colombia ha privilegiado principalmente trayectorias ejecutivas destacadas, conocimiento profundo del negocio o reputación profesional consolidada. Todos estos elementos siguen siendo relevantes y necesarios. No obstante, investigaciones contemporáneas demuestran que la calidad de las decisiones estratégicas también depende fundamentalmente de los estilos de liderazgo presentes en las discusiones.
Diversos estudios sobre liderazgo organizacional, incluyendo análisis exhaustivos de evaluaciones 360° citados por Harvard Business Review, han encontrado un resultado particularmente interesante: en varias competencias clave de liderazgo, las mujeres suelen obtener calificaciones consistentemente más altas que los hombres.
Investigaciones que confirman la tendencia
Investigaciones recientes de Heidrick & Struggles sobre desempeño de liderazgo y composición de juntas directivas también apuntan en la misma dirección: la diversidad genuina de perspectivas mejora sustancialmente la calidad del debate estratégico y fortalece significativamente la capacidad de anticipar riesgos potenciales.
Esto no significa que los hombres no puedan desarrollar estas competencias valiosas. Significa que, en promedio estadístico, las mujeres tienden a destacarse más en ciertas habilidades relacionales y adaptativas que hoy son absolutamente fundamentales para liderar organizaciones complejas en el contexto colombiano.
Competencias donde las mujeres destacan
Entre estas competencias se encuentra especialmente la iniciativa, que suele reflejarse en mayor preparación meticulosa y proactividad decidida para impulsar decisiones importantes. También aparece con frecuencia notable el desarrollo de otros talentos: muchas mujeres líderes invierten considerablemente más tiempo en mentoría efectiva, identifican talento prometedor y acompañan procesos de crecimiento dentro de las organizaciones.
Otra dimensión particularmente relevante es la integridad demostrada. Las evaluaciones sistemáticas muestran que las mujeres suelen ser percibidas como más coherentes entre lo que expresan verbalmente y lo que ejecutan en la práctica, lo que genera uno de los activos más valiosos del liderazgo contemporáneo: confianza genuina y sostenible.
A estas cualidades se suman competencias como:
- Colaboración efectiva
- Inteligencia emocional desarrollada
- Construcción de relaciones sólidas
Estas habilidades facilitan integrar perspectivas diversas, leer dinámicas humanas complejas y gestionar conversaciones difíciles con tacto y efectividad.
Impacto transformador en las juntas directivas
Cuando estas capacidades distintivas llegan a una junta directiva colombiana, su impacto puede ser verdaderamente significativo. Diversos estudios sobre gobernanza corporativa, incluyendo reportes globales como el Board Monitor, muestran consistentemente que la presencia equilibrada de mujeres en juntas tiende a mejorar tres aspectos clave:
- La calidad sustancial del debate estratégico
- La profundidad analítica de las preguntas formuladas
- La atención cuidadosa a riesgos humanos y reputacionales
No porque las mujeres sean intrínsecamente “mejores” que los hombres, sino porque aportan estilos de liderazgo históricamente subrepresentados en los espacios tradicionales de poder corporativo.
Preguntas que transforman las conversaciones
En la práctica concreta, esto suele verse claramente en el tipo de preguntas que emergen en la mesa directiva. Mientras algunas juntas concentran su atención principalmente en indicadores financieros inmediatos o ejecución operativa cotidiana, la diversidad genuina de perspectivas tiende a abrir interrogantes distintos y profundos:
- ¿Estamos viendo realmente todos los riesgos potenciales o solo los más evidentes superficialmente?
- ¿Qué impacto tendrá esta decisión estratégica en nuestra cultura organizacional y en nuestro talento clave?
- ¿Qué conversación difícil estamos evitando tener por comodidad o conveniencia?
- ¿Qué aspectos no estamos viendo claramente porque todos pensamos demasiado parecido?
- ¿Estamos escuchando lo suficiente a quienes están más cerca del cliente o del negocio diario?
Estas preguntas transformadoras rara vez aparecen en las agendas formales tradicionales de las juntas. Sin embargo, muchas veces son precisamente estas interrogantes las que terminan ampliando sustancialmente la conversación estratégica hacia territorios más ricos y completos.
De diversidad de género a diversidad cognitiva
Por esta razón fundamental, hoy muchos expertos en gobernanza corporativa hablan menos de diversidad de género como fin en sí mismo y más de diversidad cognitiva: la combinación equilibrada de experiencias diversas, perspectivas variadas y formas de pensar complementarias que permite anticipar riesgos complejos, enriquecer el debate sustancial y tomar decisiones más completas y robustas.
En un momento crucial en que tantas empresas colombianas están definiendo quiénes se sentarán en sus juntas directivas durante los próximos años, vale la pena recordar algo esencial y fundamental:
La calidad real de una junta no depende exclusivamente del currículum impresionante de quienes ocupan las sillas directivas. Depende críticamente de la capacidad colectiva de ampliar genuinamente la conversación estratégica hacia nuevos horizontes.
Y muchas veces, lo que realmente transforma una junta directiva no es solamente la experiencia acumulada que llega a la mesa, sino las preguntas valientes que alguien se atreve a formular cuando nadie más las está formulando.
Como señalan los expertos más reconocidos: “La diversidad en una junta directiva no es solo un asunto de representación simbólica: es una forma práctica y efectiva de ampliar sustancialmente la conversación estratégica hacia nuevos territorios de análisis y decisión.”
