En medio de un entorno político marcado por la incertidumbre y con los mercados atentos al cierre del actual gobierno y a la posibilidad de continuidad o cambio de rumbo económico en 2026, Colombia inició el año enviando una señal a los inversionistas internacionales: el apetito por los activos colombianos sigue vivo, aunque ahora bajo criterios mucho más selectivos.
Así lo demuestra el mercado de fusiones y adquisiciones durante el primer trimestre de 2026, que si bien registra menos operaciones, estas son más grandes, estratégicas y enfocadas en sectores clave para el futuro económico del país.
Cifras destacadas del primer trimestre
Según el informe de Aon, elaborado junto con TTR Data y Datasite, entre enero y marzo se realizaron 48 transacciones en Colombia, una caída del 38 % frente al mismo periodo de 2025. Sin embargo, el valor agregado de esos negocios aumentó un 189 %, alcanzando los 5.314 millones de dólares.
Este salto convirtió a Colombia en el tercer mercado latinoamericano por valor movilizado, solo detrás de Brasil y México, superando a economías como Chile y Argentina.
La gran operación del trimestre
La adquisición de la totalidad de Tigo Colombia por parte de Millicom International Cellular redefinió el mapa de las telecomunicaciones en el país y explicó gran parte del crecimiento del capital movilizado. También destacan operaciones como la venta de activos de Cemex y la entrada del Grupo Gilinski al negocio petrolero regional.
Jugadas estratégicas
El capital internacional sigue viendo a Colombia como una plataforma relevante para apuestas regionales de largo plazo, especialmente en sectores como transición energética, infraestructura digital, software, servicios financieros y tecnología.
Carlos Dorado, líder de Fusiones y Adquisiciones para América del Sur Hispana en Aon, afirmó: “En Colombia, el inicio de 2026 refleja un mercado más sofisticado y selectivo: aunque se observa una disminución en el número de transacciones, el crecimiento en su valor evidencia un mayor enfoque en operaciones estratégicas y de mayor escala”.
Estados Unidos se consolidó como el principal inversionista extranjero, con nueve operaciones que sumaron más de 3.100 millones de dólares. Le siguieron Chile y Reino Unido, mientras España y México también mostraron una participación relevante.
Contexto regional
El comportamiento de Colombia coincide con una transformación más amplia del mercado regional. En toda América Latina, el negocio de fusiones y adquisiciones migra hacia operaciones de gran tamaño, con mayor disciplina financiera y más exigencia frente al riesgo político y regulatorio.
El informe regional de Aon y TTR reveló que durante el primer trimestre se registraron 482 transacciones en América Latina, una caída del 36 % en volumen, pero con un incremento del 87 % en valor agregado, hasta los 28.062 millones de dólares. Brasil lideró con 17.796 millones de dólares movilizados, seguido de México con 6.083 millones.
Gran escala
Pedro da Costa, director de Fusiones, Adquisiciones y Soluciones Transaccionales para América Latina en Aon, explicó: “Estamos transitando un ciclo de apetito inversor más restrictivo, en el que los inversionistas están dispuestos a ejecutar siempre que exista claridad en la tesis, el precio, la gobernanza y los mecanismos de protección del riesgo”.
Este diagnóstico coincide con la visión de OBS Business School. Según el profesor Jaime Martínez Tascón, la inversión extranjera directa dejó de medirse solo por volumen y empezó a evaluarse por el impacto real que genera sobre las economías receptoras.
América Latina registró un crecimiento del 7,1 % en inversión extranjera durante 2024, impulsado por sectores ligados a la transición energética y digital. Sin embargo, el verdadero desafío es lograr que el capital genere valor local mediante empleo, transferencia tecnológica y encadenamientos productivos.
Contexto complejo
Colombia aparece como uno de los cinco mercados que concentran más del 80 % de los flujos de inversión hacia América Latina, junto con México, Brasil, Chile y Argentina. Pero esta posición implica nuevos desafíos, como la creciente competencia regional por atraer capital estratégico, lo que obliga a fortalecer la seguridad jurídica, la estabilidad regulatoria y la capacidad de ejecución.
Juan Camilo Rodríguez, socio líder del área Corporativa y de M&A de CMS Rodríguez-Azuero, señaló: “El mercado colombiano está acostumbrado a operar en contextos de incertidumbre política, y en la práctica gran parte de ese riesgo se maneja desde los contratos”. Las grandes operaciones incluyen mecanismos sofisticados de protección, como cláusulas de ajuste de precio, arbitrajes internacionales y seguros especializados.
Sectores de interés
La actividad se concentra en empresas medianas con estructuras ágiles y procesos de cierre eficientes. Sectores como energías renovables, software, fintech, infraestructura digital y servicios financieros encabezan el interés de compradores estratégicos y fondos de capital privado.
Reportes de firmas internacionales como J.P. Morgan anticipan que América Latina seguirá en el radar de los inversionistas gracias a diferenciales de valoración frente a mercados desarrollados y al creciente interés en infraestructura, inteligencia artificial, energía y tecnología. No obstante, la volatilidad cambiaria, las tasas de interés elevadas y la incertidumbre política exigen evaluaciones rigurosas.
El informe de OBS Business School advierte que no todas las inversiones generan el mismo impacto. Mientras los proyectos greenfield suelen generar más empleo y desarrollo local, las fusiones y adquisiciones pueden tener efectos limitados si no vienen acompañadas de transformación empresarial.
Para varios analistas, el verdadero desafío para Colombia no solo es atraer capital extranjero, sino garantizar que contribuya a elevar productividad, innovación y competitividad. La discusión de fondo ya no es cuánto dinero llega, sino qué tipo de inversión entra y qué impacto tendrá sobre la economía real.



