Trabajo doméstico en Colombia: la lucha por visibilidad y derechos laborales
Trabajo doméstico en Colombia: lucha por derechos laborales

El trabajo doméstico en América Latina: una realidad invisibilizada

En América Latina y el Caribe, entre 11 y 18 millones de personas se dedican al trabajo doméstico, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En Colombia, esta cifra oscila entre 680.000 y 1 millón de personas, donde más del 95% son mujeres. Durante décadas, más del 80% de estas trabajadoras ha sido excluido de derechos laborales básicos como la seguridad social, y solo una minoría cuenta con contratos formales.

La serie que rompió el silencio

"María La Caprichosa" se ha convertido en un fenómeno de audiencia en Netflix, alcanzando el Top 10 de las series más vistas en varios países de América Latina. Esta producción rompe con décadas de narrativas dominantes en la televisión regional al colocar en el centro a una mujer negra, trabajadora del hogar y lideresa sindical, cuya historia no es ficción aspiracional, sino una trayectoria real de organización y lucha.

La serie se inspira en la vida de María Roa Borja, secretaria general y fundadora de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD), y ha abierto una grieta en un régimen de silencio profundamente arraigado. Para Roa, este giro narrativo tiene un alcance político claro: "Las historias de las trabajadoras domésticas no son contadas... y hoy muchas mujeres se me acercan y me dicen: yo también quiero hablar".

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La organización colectiva como herramienta de cambio

UTRASD nació en 2013 con 28 mujeres afrocolombianas como resultado de procesos previos de encuentro, reflexión e investigación. Desde entonces, el sindicato ha crecido significativamente, expandiéndose territorialmente y consolidando una voz política capaz de incidir en los debates nacionales sobre derechos laborales, cuidado y políticas públicas. Para 2020, el número de afiliadas superaba las 650 mujeres, incluyendo más de 150 nuevas integrantes que se sumaron durante la pandemia de COVID-19.

Claribed Palacios, presidenta de UTRASD, enfatiza que la historia de María no puede entenderse como una trayectoria individual aislada: "En María se conjuga la lucha de cientos de mujeres... las mujeres que no pudieron hablar". Lo relevante no es únicamente que la historia de una mujer trabajadora del hogar afrocolombiana haya llegado a una plataforma global, sino que ese reconocimiento permita visibilizar la organización, la lucha sostenida y las redes de apoyo que han hecho posible ese camino.

La economía del cuidado: entre la teoría y la realidad

Cuando se habla de "economía del cuidado", el riesgo es que se convierta en una categoría abstracta, desconectada de las realidades cotidianas de quienes sostienen la vida. Las reflexiones de María Roa y Claribed Palacios devuelven este concepto a su dimensión concreta: el cuerpo, el tiempo y el trabajo.

Preparar alimentos, limpiar, cuidar a niños, acompañar a personas enfermas y sostener la vida cotidiana de otros hogares son tareas que hacen posible que millones de personas participen en el mercado laboral. Sin embargo, este trabajo continúa siendo sistemáticamente invisibilizado y subvalorado. Como lo expresa Claribed: "Nosotras trabajamos para todos, pero al final no trabajamos para nadie".

Racismo estructural en el trabajo doméstico

El trabajo doméstico en Colombia está profundamente marcado por el racismo estructural. Tanto Claribed como María describen una experiencia reiterada: a las mujeres negras se les asigna de antemano un lugar en el servicio doméstico. Al llegar a la ciudad, muchas no son preguntadas por sus estudios ni por sus aspiraciones. Se asume que ese es su destino.

Esta asociación entre negritud, pobreza y servidumbre no pertenece solo al pasado; sigue operando en el presente como una forma concreta de orden social. Este racismo se expresa en el trato cotidiano, en el lenguaje y en la persistente desvalorización del trabajo doméstico. Lo que las lideresas denuncian es una forma de deshumanización de raíces coloniales que continúa reproduciéndose en los hogares.

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Los desafíos pendientes en Colombia

En Colombia, uno de los desafíos centrales ha sido garantizar que los derechos laborales se cumplan en espacios históricamente considerados privados. UTRASD ha impulsado un proyecto de ley para exigir la realización de inspecciones laborales en los hogares. Sin estos mecanismos, las vulneraciones, las largas jornadas, la falta de pago y la ausencia de seguridad social continúan ocurriendo tras puertas cerradas.

Tras años de incidencia, el cuidado ha comenzado a ocupar un lugar más visible en la agenda pública colombiana, dando lugar a avances como la formulación de un Sistema Nacional de Cuidado y el desarrollo de políticas orientadas a redistribuir las cargas de cuidado. Sin embargo, como dice María Roa, "el papel puede con todo... pero en la práctica hay que ver cómo se materializa".

La importancia de la organización colectiva

Frente a un sector marcado por el aislamiento y la fragmentación, Claribed Palacios y María Roa insisten en la importancia de fortalecer la organización colectiva, no solo a nivel local, sino también a nivel regional. Ambas subrayan que muchas trabajadoras domésticas continúan enfrentando condiciones similares en distintos países de América Latina: precariedad, discriminación y falta de reconocimiento.

María lo expresa como una invitación a reconocerse y a perder el miedo: "El trabajo doméstico es un trabajo... con amor y con orgullo". Su llamado es a que más mujeres levanten la voz, se identifiquen como trabajadoras con derechos y se acerquen a los sindicatos y a los procesos organizativos en sus territorios.

Claribed, por su parte, plantea que los derechos no son automáticos ni individuales: "Los derechos no te van a llegar desde tu casa... tienes que salir a peleártelos con otras". Frente a un trabajo históricamente invisibilizado y desvalorizado, la organización deja de ser una opción para convertirse en una condición para el cambio. Como lo resume María: "Si nosotras no vamos a trabajar, el mundo se detiene".