Colombia encabeza el ranking de autoempleo en la OCDE con una tasa del 47,1%
En medio de los recientes balances del mercado laboral en Colombia, un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha encendido alertas al revelar que el país lidera el ranking de autoempleo entre sus miembros. Según los datos más recientes del organismo, el 47,1% de la población ocupada en Colombia depende de actividades por cuenta propia, lo que significa que casi la mitad de los trabajadores se encuentra en modalidades de rebusque o emprendimiento independiente.
El rebusque domina la generación de empleo en el país
El comportamiento del mercado laboral colombiano muestra una tendencia preocupante: seis de cada diez nuevos empleos generados corresponden a trabajadores por cuenta propia. Este fenómeno no es coyuntural, sino que refleja una forma predominante de inserción laboral en un entorno donde la formalidad sigue siendo limitada. La OCDE define al trabajador por cuenta propia como aquel que explota su propia actividad económica o ejerce un oficio independiente, con o sin apoyo familiar, y sin remunerar a terceros. Aunque esta modalidad no es sinónimo directo de informalidad, en el caso colombiano suele estar asociada a unidades productivas sin registro ni acceso a protección social.
Colombia supera a otros países en esta lista, como México, que registra un 31,8%, y Costa Rica, con un 26,4%. A nivel global, también se ubica por encima de economías como Grecia (30,3%) y Turquía (29,3%). En contraste, en países desarrollados como Estados Unidos, Canadá o Dinamarca, esta modalidad representa menos del 10%, lo que evidencia las profundas diferencias estructurales.
Estructura productiva y limitaciones del empleo formal
La alta participación del autoempleo en Colombia está vinculada con la composición del tejido empresarial del país. Fuera de las principales áreas metropolitanas, predominan las microempresas de menos de cinco trabajadores, lo que condiciona las oportunidades de empleo asalariado. Actividades como tiendas de barrio, panaderías o pequeños talleres se convierten en la principal fuente de ingresos para millones de personas. Este modelo productivo fragmentado limita la capacidad de generar empleo formal y sostenido, reforzando la dependencia del trabajo independiente como alternativa de subsistencia.
Según un estudio de Fedesarrollo y la Universidad de los Andes, el impacto del autoempleo es particularmente visible en los sectores más vulnerables, donde el 88% de los trabajadores depende del autoempleo informal, generalmente en negocios de menos de cinco personas donde la precariedad es una constante. Los analistas señalan que Colombia enfrenta un problema de enanismo productivo, en el que la elevada proporción de trabajo por cuenta propia contrasta con economías de ingresos altos, limitando la movilidad social y ampliando la brecha entre quienes acceden a empleo formal y quienes deben generar ingresos sin garantías.
Desigualdad, educación y costos que profundizan el fenómeno
El informe de la OCDE también evidencia que el salario mínimo tiene un alcance reducido en Colombia, beneficiando a apenas 2,4 millones de personas, cerca del 10% de la población ocupada. En contraste, el 49% de los trabajadores gana menos de un salario mínimo y un 29% percibe menos de la mitad, lo que refuerza la dependencia del rebusque como fuente de ingresos.
A este panorama se suma la brecha educativa, que restringe el acceso a mejores oportunidades laborales. Mientras el 53% de la población de mayores ingresos cuenta con educación superior o técnica, en el segmento más pobre solo el 7% alcanza ese nivel, lo que limita la inserción en empleos formales y de mayor productividad. Además, los costos laborales representan el 60% del salario mínimo, una proporción significativamente superior a la de otros países de la región, y la tasa nominal de impuesto corporativo, del 35%, se ubica como la más alta, dificultando la creación y sostenibilidad de empresas formales.
En conjunto, estos factores configuran un mercado laboral donde el autoempleo no solo es predominante, sino que responde a limitaciones estructurales que condicionan la generación de empleo de calidad. Como resultado, el rebusque se consolida como la principal vía de ingreso para millones de colombianos, en medio de desafíos persistentes en productividad, formalización y equidad.



