Brecha salarial y desempleo femenino: la realidad tras la frase 'me gusta trabajar con mujeres'
Brecha salarial y desempleo femenino en Colombia

La realidad detrás de la frase 'me gusta trabajar con mujeres' en Colombia

En medio de las celebraciones del Día Internacional de la Mujer, que este año coincidió con las elecciones al Congreso, surge una reflexión profunda sobre las barreras machistas que persisten en Colombia y el mundo. Una escena particularmente reveladora se repite en oficinas y espacios laborales: jefes que con aparente buena voluntad afirman "a mí me gusta trabajar es con mujeres", una frase que merece ser analizada más allá de su superficie aparentemente positiva.

¿Preferencia genuina o estrategia económica?

La pregunta crucial que plantea esta situación es: ¿realmente existe una preferencia genuina por contratar mujeres o se trata de una estrategia para abaratar costos laborales? Incluso podría tratarse, en lógicas más perversas producto del patriarcado, de aprovechar las vulnerabilidades de las empleadas para mantenerlas en condiciones laborales menos dignas.

Los datos del mercado laboral colombiano revelan una realidad preocupante. A pesar de que las mujeres colombianas son quienes más se preparan académicamente, la brecha salarial de género persiste entre el 10% y el 20%, según estudios de centros de investigación como Fedesarrollo. Esta desigualdad varía según sectores y metodologías, pero mantiene un patrón constante de desventaja para las trabajadoras.

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Desempleo femenino: cifras que alarman

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reporta sistemáticamente tasas de desocupación más altas para las mujeres. En enero de 2026, mientras la tasa de desempleo masculina se ubicó alrededor del 8,7%, la femenina alcanzó aproximadamente el 13,8%, generando una brecha superior a los 5 puntos porcentuales. Aunque esta diferencia ha mostrado reducciones frente a años anteriores, sigue siendo significativa y preocupante.

La participación laboral femenina presenta otro panorama desalentador. Desde 2016, cuando aproximadamente el 54% de las mujeres participaba activamente en el mercado laboral, la cifra se ha mantenido prácticamente estancada, con ligeras variaciones que evidencian un progreso limitado en la última década.

La doble carga invisible

Detrás de estas estadísticas se encuentra la realidad de millones de mujeres trabajadoras, muchas de ellas cabezas de hogar con hijos, que no pueden darse el lujo de renunciar a empleos precarios. Estas mujeres, cuyos ingresos sustentan a sus familias, deben además llegar a sus hogares para:

  • Alimentar a sus hijos
  • Ayudar con tareas escolares
  • Realizar las actividades domésticas que mantienen funcionando el hogar

El DANE confirma que una proporción altísima de mujeres en Colombia realiza trabajo no remunerado, dedicando significativamente más tiempo que los hombres a estas labores, en muchos casos más del doble. Este trabajo de cuidado sostiene silenciosamente la economía nacional, una carga extra que conocen perfectamente aquellos jefes que afirman preferir trabajar con mujeres.

Hacia una verdadera equidad laboral

Más allá de satanizar frases aparentemente inclusivas, lo que realmente necesita el mercado laboral colombiano es que las empresas asuman compromisos concretos:

  1. Brindar salarios y prestaciones dignas que eliminen la brecha salarial
  2. Ofrecer condiciones iguales a las proporcionadas a los trabajadores hombres
  3. Transformar preferencias vacías en hechos reales de equidad

El sistema actual también afecta a los hombres, pero es el trabajo de cuidado -realizado mayoritariamente por mujeres- la base que sostiene toda la estructura económica. La frase "me gusta trabajar con mujeres" solo tendrá verdadero valor cuando se corresponda con condiciones laborales justas, salarios equitativos y reconocimiento del trabajo invisible que millones de colombianas realizan diariamente.

Por Sara Alejandra Marín Valencia

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