Junta del Banco de la República enfrenta su reunión más tensa por inflación
Junta del Banco de la República: reunión más tensa por inflación

La reunión de este jueves de la junta directiva del Banco de la República llega cargada de tensión institucional, con un antecedente inédito —la salida intempestiva de Germán Ávila, ministro de Hacienda del encuentro de marzo— y con un debate de fondo que hoy divide al Gobierno y al Emisor de si las condiciones actuales son propicias para aflojar la política monetaria y reactivar la economía o, por el contrario, endurecerla aún más para frenar una inflación que sigue dando señales de resistencia.

Los analistas no tienen dudas, pues para la mayoría de ellos el sesgo sigue siendo contractivo. La discusión ya no es si subir o no la tasa, sino cuánto más y a qué ritmo.

Tensión institucional y tasas al alza

Si bien la tensión y el distanciamiento entre el Gobierno y voceros del Banco de la República no se han disipado del todo, la temperatura del debate ha cedido. Prueba de ello es que, tras anunciar su ausencia, el ministro Germán Ávila finalmente volverá a la junta que preside, decidido a mantener su pulso por una reducción en la tasa de interés.

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El problema es que desde el punto de vista inflacionario y de la economía en general, las cosas no han cambiado mucho en el último mes, tanto como para que el consenso de la junta del Emisor dé un giro brusco a la política monetaria y decida que es el momento de recortar su tasa.

Según la más reciente encuesta del centro de estudios económicos Anif, “la mayoría de los analistas anticipa que por tercera vez en el año la Junta optará por un nuevo aumento en la tasa de interés”. El sondeo muestra un escenario dividido pero inclinado hacia el alza: 7 de 16 expertos esperan un incremento de 50 puntos básicos y otros 7 proyectan 75 puntos básicos, mientras que apenas uno contempla una subida mayor y otro prevé estabilidad. En términos prácticos, esto ubicaría la tasa entre 11,75 y 12, niveles que no se veían desde 2024, advierte la entidad.

Los analistas de Corficolombiana son más tajantes. Esperan que la junta del banco aumente en 75 puntos básicos la tasa de política monetaria, llevándola hasta el 12 por ciento, en respuesta a un entorno de inflación persistente y expectativas desancladas. Para esa entidad, no actuar sería un error costoso: “una pausa en este contexto no sería neutral” porque implicaría aceptar un mayor riesgo inflacionario a futuro.

Votación dividida

Más allá del tamaño del ajuste, hay otro elemento que genera consenso entre los analistas: que la decisión no será unánime. Según Anif, todos los encuestados anticipan una votación dividida, con un patrón que ya se volvió recurrente: un 4-3 al interior de la junta. Es decir, una mayoría ajustada a favor de seguir subiendo tasas y una minoría que insistiría en una postura más moderada o incluso en hacer una pausa.

Los posibles disidentes también están identificados, según el centro de estudios. Señala de forma consistente a Germán Ávila, César Giraldo y Laura Moisá como los miembros que podrían votar en contra de nuevas alzas, tanto en escenarios de incrementos de 50 como de 75 puntos básicos. Este patrón refleja, en buena medida, el choque de visiones entre el Gobierno —más preocupado por el crecimiento— y el equipo técnico del banco, enfocado en controlar la inflación.

Inflación, la protagonista

Si algo explica la inclinación de la junta hacia nuevas alzas es el comportamiento de los precios. La inflación anual en marzo se ubicó en 5,56 por ciento, lejos del techo del rango meta del Banco de la República (4 por ciento) y, más preocupante aún, mostrando señales de aceleración. Y lo que inquieta a los analistas es la naturaleza de esa inflación. Corficolombiana advierte que el fenómeno no responde solo a choques externos, sino a factores internos persistentes. “El 98,8 por ciento del aumento de la inflación proviene de los componentes de bienes y servicios”, lo que apunta a presiones de demanda e indexación, especialmente asociadas al aumento del salario mínimo.

En la misma línea, Anif destaca que los servicios —altamente intensivos en mano de obra— se han convertido en el principal foco inflacionario, explicando más de la mitad del aumento de precios en marzo.

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Expectativas que no ayudan

Otro factor clave en la decisión de la junta es el comportamiento de las expectativas de inflación, que siguen por encima de la meta en todos los horizontes relevantes. La encuesta de Anif muestra que los analistas proyectan una inflación de 6,5 por ciento al cierre de 2026, superior incluso al registro de 2025, y de 4,82 por ciento para 2027, todavía lejos de una convergencia plena al objetivo del banco (3 por ciento).

Corficolombiana es aún más enfática al apuntar que “las expectativas de inflación se mantienen por encima de la meta en distintos horizontes”, lo que constituye un elemento central en la toma de decisiones bajo un esquema de inflación objetivo. En otras palabras, el banco no solo está reaccionando a la inflación actual, sino tratando de evitar que las expectativas se desanclen aún más.

Las otras variables

Aunque el entorno internacional sigue siendo relevante, su influencia en esta decisión parece secundaria. El banco central de Estados Unidos —la Reserva Federal, Fed—, por ejemplo, mantendría estables sus tasas, lo que reduce presiones externas inmediatas.

En el frente interno, la economía muestra señales mixtas. El crecimiento es moderado —con un avance de 1,6 por ciento anual en febrero según el ISE— e indicios de capacidad ociosa, con una brecha del producto ligeramente negativa. Sin embargo, estos factores no parecen suficientes para cambiar el rumbo de la política monetaria. De hecho, Corficolombiana advierte que la demanda interna sigue siendo relativamente dinámica y que persisten desequilibrios fiscales y externos que aumentan la vulnerabilidad de la economía.

En este punto la gran incógnita entre los analistas no es tanto la decisión —todo apunta a un nuevo aumento— sino el mensaje que deje la junta. Tras el episodio de marzo y el distanciamiento entre el ministro Ávila y el gerente Leonardo Villar, esta reunión será una prueba clave para la credibilidad institucional del Banco de la República.

Como lo señala Corficolombiana, “el entorno eleva la importancia de una señal clara del Banco de la República para preservar la credibilidad de su mandato”. En ese sentido, más allá de si el ajuste es de 50 o 75 puntos básicos, el verdadero foco estará en la coherencia del mensaje: si el banco reafirma su compromiso con la inflación o si cede, aunque sea parcialmente, a las presiones por crecimiento, puntualizan los expertos.