FMI advierte sobre crisis alimentaria por conflicto en Oriente Medio
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha emitido una severa advertencia sobre las consecuencias del conflicto en Oriente Medio, señalando que podría sumir a 45 millones de personas en la inseguridad alimentaria, con el riesgo de que esta situación se agrave aún más en los próximos meses.
Demanda de ayuda y escenarios económicos
En su discurso previo a las reuniones de la primavera boreal, Georgieva reveló que el FMI anticipa una demanda adicional de ayuda financiera por parte de los países miembros que oscilaría entre 20.000 y 50.000 millones de dólares, dependiendo de si se mantiene un alto el fuego en la región. Aunque destacó que la situación "habría sido peor sin políticas sólidas" en economías emergentes, el organismo cuenta con recursos para enfrentar este choque.
Sin embargo, el fuerte aumento en los precios de la energía, junto con las interrupciones en el suministro de petróleo, gas natural y fertilizantes, genera un riesgo significativo. Georgieva advirtió que esto podría elevar el total de personas que padecen hambre a más de 360 millones a nivel global, marcando un retroceso en los esfuerzos contra la desnutrición.
Impacto en la economía mundial y perspectivas
El FMI publicará próximamente una versión actualizada de su informe sobre la economía mundial, que incluirá una serie de escenarios que van desde una normalización relativamente rápida hasta uno donde los precios del petróleo y el gas se mantengan elevados por un período prolongado. Georgieva subrayó que, incluso en el mejor de los casos, no habrá un retorno claro a la situación previa al estallido de las hostilidades.
Los factores que contribuyen a esta perspectiva incluyen:
- Daños a la infraestructura crítica en zonas de conflicto.
- Interrupciones persistentes en las cadenas de suministro globales.
- Pérdida de confianza entre inversores y mercados financieros.
- Consolidación de efectos inflacionarios a largo plazo.
Esto podría "poner en entredicho el anclaje" de las expectativas de inflación y provocar un nuevo ciclo de inflación costosa para las economías mundiales, según la directora del FMI.
Regiones más afectadas y recomendaciones
Los efectos no serán uniformes en todo el planeta. Georgieva identificó que los países importadores de petróleo y aquellos con menores ingresos, que tienen un margen fiscal más limitado, estarán entre los más afectados. Mencionó específicamente a las naciones insulares del Pacífico, que se encuentran al final de la cadena de suministro y enfrentan incertidumbre sobre el acceso a la energía necesaria.
Un informe reciente del Banco Mundial respalda estas preocupaciones, señalando que los países del Oriente Medio han pagado "un costo económico inmediato y grave" por la guerra. Se prevé que el crecimiento de la región disminuya 0,6 puntos porcentuales en comparación con las previsiones previas al conflicto, alcanzando solo el 1,8% para 2026.
Ante esta situación, Georgieva ofreció recomendaciones clave:
- Los gobiernos deben evitar medidas contraproducentes como el control de exportaciones o precios.
- A corto plazo, es conveniente esperar y evaluar cómo evolucionará la situación geopolítica.
- Si cambian las expectativas de inflación, los bancos centrales deben actuar con determinación mediante subidas de las tasas de interés.
La directora del FMI concluyó que, incluso en el escenario más optimista, se contempla una revisión a la baja del crecimiento mundial, y el crecimiento será más lento incluso si se alcanza una paz duradera, debido a los daños estructurales ya causados.



