Esta semana, mientras en Bakú, Azerbaiyán, se celebra el Foro Mundial Urbano (WUF 13) —el mayor encuentro global sobre ciudades y asentamientos humanos que organiza ONU-Hábitat cada dos años—, Colombia tiene algo concreto que mostrar: la formalización de “La Pista”, en Maicao, el asentamiento informal de migrantes e indígenas más grande de América Latina, y un cambio de enfoque en la política de vivienda que pone la informalidad en el centro, no como un problema por esconder, sino como un territorio por transformar.
Hablamos con Aydeé... Por Mónica Rivera Rueda, periodista de planeación, hábitat, salud y educación. Estudiante de la maestría de análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos. @Yomonrivermrivera@elespectador.com
Un hito en la política de vivienda
La formalización de “La Pista” representa un cambio paradigmático en la forma en que Colombia aborda la informalidad urbana. En lugar de ocultar o erradicar estos asentamientos, el gobierno ha optado por integrarlos a la ciudad formal, reconociendo los derechos de sus habitantes y mejorando su calidad de vida. Este enfoque ha sido destacado en el Foro Mundial Urbano como un ejemplo para otros países que enfrentan desafíos similares.
Detalles del proyecto
El proceso de formalización incluye la titulación de tierras, la provisión de servicios básicos como agua potable y alcantarillado, y la construcción de infraestructura comunitaria. Además, se han implementado programas de inclusión social y económica para los residentes, muchos de los cuales son migrantes venezolanos e indígenas wayúu.
La iniciativa ha sido posible gracias a la colaboración entre el Ministerio de Vivienda, la Alcaldía de Maicao, y organizaciones internacionales como ONU-Hábitat. El éxito de “La Pista” podría replicarse en otros asentamientos informales del país, donde viven millones de colombianos en condiciones precarias.
Reacciones y perspectivas
Expertos en urbanismo han elogiado la estrategia colombiana por su enfoque inclusivo y sostenible. Sin embargo, advierten que la formalización no es suficiente si no va acompañada de políticas de desarrollo económico y social que eviten la reproducción de la informalidad. El gobierno se ha comprometido a continuar trabajando en esta línea, con miras a reducir el déficit habitacional y mejorar la calidad de vida en las ciudades.



