Colombia se ubica entre los seis países con mayor alza de precios de vivienda según la OCDE
Colombia ha ingresado al selecto grupo de los seis países donde más han aumentado los precios de la vivienda entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta posición revela una situación alarmante que ha encendido todas las alertas dentro del sector inmobiliario nacional.
Una crisis estructural de oferta
Según explicó la concejal de Bogotá y experta en el sector vivienda, Sandra Forero, el aumento desmedido de precios no responde a un auge económico positivo, sino a problemas estructurales profundos en la oferta de vivienda formal. "En este Gobierno la vivienda dejó de ser un derecho y se convirtió en un lujo, como lo muestra el dato de la OCDE", afirmó la concejal durante su análisis de la situación.
Forero advirtió que el aumento de precios coincide temporalmente con un freno significativo en la actividad constructora, creando una tormenta perfecta para el mercado inmobiliario colombiano.
Diez trimestres consecutivos de contracción
El sector de edificaciones atraviesa una fase prolongada y preocupante de contracción. En particular, la construcción en Colombia completa diez trimestres consecutivos de caída, lo que refleja un debilitamiento sostenido y alarmante de la actividad constructora nacional.
El último trimestre de 2025 registró una contracción del 6,5%, reforzando la tendencia negativa que viene mostrando el sector desde hace más de dos años completos. Esta disminución tiene impactos directos e inmediatos sobre la oferta disponible de vivienda en el mercado formal.
Reducción sostenida de la oferta formal
La disminución de nuevos proyectos se refleja claramente en la disponibilidad del mercado. De acuerdo con la concejal Forero, la oferta formal de vivienda acumula 21 meses consecutivos de reducción, lo que limita drásticamente las alternativas disponibles para los hogares colombianos.
En este contexto complejo, la presión sobre los precios se ha intensificado significativamente. Forero también advirtió que esta menor disponibilidad de proyectos contribuye a explicar por qué los valores de la vivienda siguen aumentando incluso en medio de la actual desaceleración económica nacional.
Consecuencias para los hogares colombianos
Las consecuencias de esta situación se sienten directamente en las finanzas familiares. Según el análisis presentado, los hogares de menores ingresos deben destinar una proporción cada vez mayor de sus recursos al pago de arriendo, comprometiendo su capacidad de ahorro y calidad de vida.
De hecho, la concejal señala que muchos hogares ya destinan más del 50% de sus ingresos al pago de vivienda en alquiler, una situación que refleja el deterioro acelerado del acceso a soluciones habitacionales formales y dignas.
Factores regulatorios que complican la situación
Forero sostuvo que el problema no solo se explica por la caída de la construcción, sino también por decisiones regulatorias que, en su opinión, afectan negativamente el desarrollo de nuevos proyectos de vivienda en varias ciudades del país.
Entre las preocupaciones principales aparece la posibilidad de modificar los topes de precio para la vivienda de interés social. Según Forero, un proyecto de decreto plantea establecer un límite de 135 salarios mínimos para este tipo de vivienda, eliminando el tope diferencial que actualmente permite desarrollar proyectos de hasta 150 salarios mínimos en ciudades con altos costos de suelo.
"Desde el lado de la oferta, el Ministerio de Vivienda insiste en tomar medidas que desincentivan la construcción de vivienda social formal en ciudades como Bogotá", aseguró la concejal, quien advirtió sobre el impacto negativo de estas decisiones regulatorias.
A esto se suman otros factores regulatorios como la propuesta de fijar los precios de las viviendas en pesos desde el lanzamiento de los proyectos, lo que, según la concejala, podría empujar los valores hacia los máximos permitidos, afectando aún más la accesibilidad.
Impacto económico más amplio
El análisis también advierte que la desaceleración del sector constructor tiene implicaciones más amplias para la economía colombiana. La vivienda ha sido históricamente uno de los motores principales de empleo y actividad económica en el país.
En ese sentido, Forero señaló que "este es el resultado de una visión ideológica que desconoce el impacto de la vivienda en la economía", al tiempo que insistió en que el freno de la construcción termina afectando directamente la generación de empleo en múltiples sectores relacionados.
La cabildante agregó un dato contrastante: mientras Bogotá ha logrado generar hasta 25% más empleo frente al inicio del actual Gobierno, en el resto del país el crecimiento del empleo apenas llega al 1%, mostrando disparidades regionales significativas.
