Uno de cada cuatro hogares en Bogotá vive en vivienda informal: aumenta inasistencia escolar y hacinamiento
Bogotá: 22% de hogares en vivienda informal, con alta inasistencia escolar

Según un estudio de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) seccional Bogotá y Cundinamarca, uno de cada cuatro hogares en la capital colombiana reside en una vivienda informal. Esta situación profundiza las brechas económicas, sociales y urbanas, afectando especialmente la educación infantil y las condiciones de hacinamiento.

Periferia concentra la informalidad

De las 38.000 manzanas residenciales en Bogotá, 12.324 son de origen informal, albergando a 524.000 hogares. Esto significa que un tercio de la ciudad vive en condiciones precarias, con falta de servicios públicos como agua potable o energía, y deficiencias estructurales.

Edwin Chiriví, gerente de Camacol ByC, señaló: "Si no planeamos bien la ciudad, esta se termina organizando de manera orgánica y natural, acudiendo a la informalidad. La presión de una ciudad con 8 millones de habitantes y una región metropolitana de 11 millones incrementa el desarrollo informal y la precariedad en la vivienda".

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Diferencias abrumadoras entre formalidad e informalidad

Los ingresos de un hogar en vivienda informal son la mitad de los de uno formal: en promedio, 2.514.174 pesos frente a 4.989.382 pesos. La pobreza monetaria es dos veces mayor en entornos informales (25% frente a 13%). En empleo, la informalidad laboral alcanza el 49% en hogares informales, mientras que en los formales es del 33%.

Inasistencia escolar y rezago educativo

La inasistencia escolar de menores entre 6 y 16 años es 2,4 veces mayor en hogares informales. El rezago escolar sube de 15,5% en entornos formales a 21,3% en informales, lo que implica que un menor en vivienda irregular está al menos dos años atrás en su educación.

Chiriví explicó: "El hecho de que un niño no vaya al colegio es un problema social grave, porque deriva en consumo de sustancias o ingreso a grupos delincuenciales. En la informalidad, la infraestructura educativa está más retirada, y las familias prefieren dejar a sus niños en casa".

Hacinamiento crítico y seguridad

En viviendas informales, el hacinamiento crítico (más de cuatro personas por habitación) es 9,3 veces mayor: 2,6% frente a 0,3% en formales. En cuanto a seguridad, el 37% de los habitantes de zonas informales perciben sus barrios como inseguros, contra el 28% en zonas formales.

Arrendatarios, no propietarios

Contrario a la creencia popular, el 71% de los hogares en vivienda informal son arrendatarios; solo el 5% son propietarios y el 24% vive bajo otros esquemas como inquilinato u ocupación de hecho. "La informalidad urbana no genera propietarios, sino un mercado de arriendo precario que captura a los hogares más vulnerables", afirmó Chiriví.

Detrás de este fenómeno están los "tierreros" o "piratas", que lotean terrenos en la periferia y rentan a tasas superiores al mercado formal. Camacol encontró que, con subsidios distritales y de cajas de compensación, muchos hogares podrían financiar la compra de una vivienda formal con un presupuesto similar al del arriendo informal.

Costo fiscal de no erradicar la informalidad

Entre 2016 y 2024, la inversión del Distrito para compra de vivienda nueva fue de 13 millones de pesos por beneficiario, mientras que el mejoramiento de vivienda costó 22 millones, casi el doble. Chiriví instó a "luchar contra la informalidad urbana como política pública, movilizando recursos y potenciando la oferta de proyectos con suelo disponible".

La actual administración se ha propuesto entregar 75.000 soluciones habitacionales con una inversión de más de 1 billón de pesos. Al 1 de abril de 2026, se han asignado 27.517 subsidios, un avance superior al 36%.

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