Taiwán y Estados Unidos concretan pacto comercial estratégico con impacto económico significativo
En un movimiento que fortalece los lazos económicos transpacíficos, Taiwán y Estados Unidos han firmado formalmente un acuerdo comercial de gran alcance este jueves 12 de febrero de 2026. Este pacto, anunciado inicialmente en enero, establece reducciones arancelarias sustanciales y compromisos de inversión que superan los ochenta mil millones de dólares, marcando un hito en las relaciones comerciales bilaterales.
Compromisos comerciales y reducción de barreras arancelarias
Según los términos revelados en Washington, Taiwán se ha comprometido a realizar compras masivas de productos estadounidenses, incluyendo más de 44.000 millones de dólares en gas natural licuado y petróleo crudo. Además, la isla abrirá significativamente su mercado a una amplia gama de productos estadounidenses que incluyen carnes, lácteos, trigo, productos médicos y automóviles.
El acuerdo formaliza la reducción de aranceles sobre productos taiwaneses del 20% al 15%, con exenciones específicas para productos farmacéuticos genéricos, chips semiconductores y teléfonos inteligentes. "La tasa arancelaria promedio sobre las exportaciones taiwanesas a Estados Unidos caerá a alrededor de 12,3% desde 35,8%", explicó el viceprimer ministro Cheng Li-chiun durante una reunión informativa en la capital estadounidense.
Inversiones estratégicas en tecnología y energía
Taiwán ha asumido compromisos financieros adicionales que incluyen:
- Compra de aproximadamente 15.000 millones de dólares en aviones civiles y piezas estadounidenses
- Inversión de alrededor de 25.000 millones de dólares en equipos de generación de energía para 2029
- Compromiso inicial de 250.000 millones de dólares en inversión directa para expandir operaciones en semiconductores avanzados, energía e inteligencia artificial en Estados Unidos
- 250.000 millones adicionales en garantías de préstamos gubernamentales para impulsar la cadena de suministro de chips estadounidense
A cambio de estas inversiones, las empresas taiwanesas recibirán beneficios arancelarios preferenciales para el envío de chips semiconductores a Estados Unidos, según se detalla en documentos complementarios del acuerdo.
Impacto en sectores agrícolas y normas comerciales
El acuerdo incluye disposiciones específicas para productos agrícolas, permitiendo las importaciones de carne molida de res y ciertos despojos a Taiwán. Además, la isla alineará sus normas sobre límites máximos de residuos de ractopamina en productos de carne de res y cerdo con los estándares internacionales, facilitando así el comercio bilateral.
Jamieson Greer, Representante Comercial de EE.UU., destacó que "el Acuerdo de Comercio Recíproco con Taiwán eliminará las barreras arancelarias y no arancelarias que enfrentan las exportaciones estadounidenses", lo que según sus palabras aumentará las oportunidades para agricultores, ganaderos, pescadores, trabajadores, pequeñas empresas y fabricantes estadounidenses.
Incertidumbre persistente y beneficios estratégicos
A pesar de la amplitud del acuerdo, persisten interrogantes sobre la implementación específica de los compromisos de financiación para la fabricación estadounidense de chips. El documento carece de detalles significativos sobre cómo se desembolsarían los fondos comprometidos, dejando espacio para negociaciones posteriores.
Estados Unidos ha señalado que ampliará sus inversiones en industrias taiwanesas clave, incluyendo semiconductores, inteligencia artificial, defensa y biotecnología, según declaraciones previas del gobierno de Taiwán. Este acuerdo refuerza no solo la relación económica bilateral, sino que según los negociadores "mejorará significativamente la resiliencia de nuestras cadenas de suministro, especialmente en los sectores de alta tecnología".
La proporción de exportaciones taiwanesas sujetas a aranceles recíprocos se reducirá del 24% al 15,5%, mientras que las exportaciones restantes, actualmente objeto de investigaciones estadounidenses, podrán optar a un trato arancelario preferencial en el futuro. Este acuerdo representa un paso significativo en la integración económica transpacífica y establece un marco para la cooperación tecnológica y energética entre ambas economías.