Las empresas colombianas están reforzando sus estrategias de liquidez en medio de un entorno caracterizado por desaceleración económica, presión tributaria y cautela frente al panorama político y económico de cara a 2026.
Entre mayo y junio, miles de empresas deben responder al pago de IVA, retención en la fuente y renta, mientras enfrentan ciclos de pago más extensos y mayores tensiones sobre el flujo de caja. El reto, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, radica en lograr que los tiempos de recaudo coincidan con las obligaciones tributarias y operativas.
Desafíos financieros en el primer semestre
Sectores como comercio, manufactura y servicios están operando con facturas cuyos pagos pueden tardar entre 60 y 90 días en hacerse efectivos, mientras compromisos como salarios, arriendos y proveedores mantienen calendarios estrictos. Esta desalineación financiera se ha convertido en una de las principales preocupaciones empresariales durante el primer semestre del año.
A esto se suma un ambiente de mayor prudencia frente a las decisiones de inversión y expansión. La expectativa alrededor de las discusiones tributarias, el comportamiento de la economía y el panorama electoral de 2026 está llevando a priorizar estabilidad operativa, fortalecimiento de caja y capacidad de reacción frente a posibles escenarios de volatilidad.
La liquidez como prioridad estratégica
“La conversación empresarial este año cambió. Hoy muchas compañías no están pensando únicamente en crecer, sino en garantizar estabilidad financiera y capacidad de reacción. La planeación de caja se volvió una prioridad estratégica en un entorno donde la liquidez define la continuidad operativa”, afirmó Antony Gómez, gerente Nacional Comercial de IRIS, compañía de financiamiento vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia.
En este contexto, herramientas como el factoring han tomado mayor relevancia entre empresas que buscan convertir cuentas por cobrar en liquidez inmediata sin afectar su operación o descapitalizarse. La tendencia también ha sido identificada por la Asociación Colombiana de Factoring Electrónico (Asoface), que ha evidenciado un mayor uso de este tipo de soluciones para sostener capital de trabajo y operación diaria.
El factoring como herramienta de planeación
Más allá de ser un mecanismo financiero, el factoring se está consolidando como una herramienta de planeación empresarial para compañías que necesitan responder a obligaciones tributarias sin afectar la operación. Según IRIS, la firma ha financiado más de $1,3 billones mediante factoring, acompañando a más de 3.000 empresas en Colombia y gestionando más de $130 mil millones en facturas.
De acuerdo con expertos del sector financiero, uno de los principales retos para las empresas en 2026 es mantener un equilibrio entre cumplimiento tributario, operación y sostenibilidad del negocio. Las compañías enfrentan un escenario en el que el acceso a liquidez inmediata cobra mayor importancia ante los mayores costos financieros y las restricciones sobre el flujo de caja.
Cinco estrategias clave para las empresas
La recomendación para empresas es anticipar desde ahora sus necesidades de liquidez para el segundo semestre del año y evitar improvisar frente a obligaciones tributarias o presiones operativas. Por ello, la compañía de financiamiento entrega algunas claves que permiten enfrentar el calendario tributario durante este 2026:
- Proyectar el flujo de caja con mínimo 60 o 90 días de anticipación. Anticipar ingresos, obligaciones tributarias y pagos operativos permite identificar posibles tensiones de liquidez antes de que afecten la operación. Una planeación temprana ayuda a las empresas a tomar decisiones financieras con mayor capacidad de reacción y evitar medidas improvisadas.
- Diversificar herramientas de capital de trabajo. Contar con alternativas flexibles de liquidez, como factoring, crédito empresarial o productos financieros adaptados al ciclo de caja, permite responder con mayor agilidad a temporadas de presión financiera y reducir dependencia de una sola fuente de financiación.
- Evitar utilizar recursos operativos para cubrir impuestos. Usar caja destinada a operación para responder a obligaciones tributarias puede generar presión sobre inventarios, pagos estratégicos o continuidad del negocio. Separar la planeación fiscal de la operación diaria ayuda a proteger la estabilidad financiera de la empresa.
- Fortalecer la planeación financiera mensual. De acuerdo con organismos multilaterales como el Banco Mundial y BID Lab, uno de los principales desafíos para las empresas de América Latina no es únicamente el acceso a crédito, sino la capacidad de administrar liquidez en el momento adecuado. Estudios recientes señalan que las empresas que incorporan herramientas de planeación financiera y acompañamiento especializado tienen mayores probabilidades de sostenibilidad y permanencia en el tiempo.
- Buscar acompañamiento especializado para anticipar tensiones de caja. Según BID Lab y Finnovista (2024), el 70 % de los emprendimientos que cuentan con asesoría financiera personalizada logran sostenerse más de cinco años, frente a apenas un 30 % de aquellos que operan únicamente con herramientas automáticas o sin planeación estructurada.
En resumen, la liquidez se ha convertido en la prioridad de las empresas colombianas en un entorno de presión tributaria, cautela preelectoral y desaceleración. La adopción de estrategias como la proyección de flujo de caja, la diversificación de herramientas financieras y el acompañamiento especializado son clave para garantizar la estabilidad y continuidad operativa.



