La economía global y Colombia enfrentan graves repercusiones por la guerra en Medio Oriente
Impacto económico de guerra en Medio Oriente afecta a Colombia

La economía mundial y Colombia enfrentan graves repercusiones por el conflicto en Medio Oriente

La escalada bélica en Medio Oriente ha convertido a la economía global en una víctima colateral de proporciones significativas. Los intensos bombardeos contra Irán y la respuesta de Teherán, que incluye ataques con drones y misiles contra más de una docena de países, han alterado drásticamente las perspectivas económicas que hasta hace semanas parecían relativamente estables.

Un escenario global de incertidumbre y precios disparados

Cuando el Fondo Monetario Internacional presentó sus proyecciones más recientes, señaló que el crecimiento global en 2026 sería similar al del año anterior, pero advirtió sobre riesgos geopolíticos que podrían cambiar ese panorama. Esa advertencia se ha materializado con creces tras los últimos acontecimientos.

El petróleo Brent superó los 90 dólares por barril el viernes pasado, registrando un aumento de casi el 50% desde comienzos de año. Paralelamente, el gas natural que compra Europa se disparó en aproximadamente un 70%. Estas alzas súbitas tienen su origen en el cierre virtual del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del combustible que consume el planeta.

Según datos de la firma Kpler, el tráfico marítimo en esta zona crítica se ha reducido en un 90% debido a los ataques, el aumento en el costo de las primas de seguros para buques tanqueros y la decisión de muchas navieras de evitar pérdidas irreparables.

Efectos dominó que amenazan la estabilidad económica

La situación ha generado especulaciones alarmantes. Saad al-Kaabi, ministro catarí de energía, afirmó que el petróleo podría alcanzar los 150 dólares por barril en cuestión de días. Algunos analistas incluso proyectan valores cercanos a los 200 dólares si la reapertura de las vías marítimas interrumpidas tarda meses en materializarse.

"El efecto dominó ya comenzó a sentirse", señalan expertos. Los mayores costos del transporte y la industria se extenderán a otras actividades económicas, generando una espiral inflacionaria difícil de contener. Los bancos centrales se verían obligados a intervenir con alzas en las tasas de interés, lo que encarecería los préstamos y afectaría el crecimiento económico global.

El crecimiento mundial podría disminuir hasta en medio punto porcentual bajo este escenario, mientras que el descontento ciudadano con sus gobernantes podría manifestarse en las urnas electorales, particularmente en Estados Unidos donde se avecinan elecciones legislativas en noviembre.

Colombia: entre beneficios y desafíos inmediatos

Aunque Colombia se encuentra a aproximadamente 12.000 kilómetros del territorio iraní, las repercusiones económicas del conflicto son inescapables para el país. El petróleo sigue siendo el principal renglón de exportaciones nacionales, con una participación del 25% en 2025.

Cada dólar adicional en las cotizaciones internacionales del crudo se traduce en ingresos brutos extra equivalentes a unos 84.000 millones de pesos mensuales, según cálculos de Acipet. Esto beneficiaría las finanzas de Ecopetrol y las regalías para el Estado colombiano.

Sin embargo, la otra cara de la moneda presenta desafíos significativos. La cuenta por pagar en importaciones de gas natural seguirá subiendo, impactando a usuarios industriales, de transporte y residenciales. Más preocupante aún es la situación de los precios de los combustibles.

Julio César Vera, presidente de la Fundación XUA Energy, advierte que si los pronósticos de petróleo a 150 dólares por barril se concretan, "la gasolina debería subir en 5.850 pesos por galón y el diésel en 13.300 pesos para mantener el equilibrio". De lo contrario, el saldo en rojo del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles superaría los tres billones de pesos mensuales.

Decisiones políticas en un contexto electoral sensible

El manejo de esta crisis plantea dilemas políticos particularmente sensibles en temporada electoral. La tentación de aplazar ajustes en los precios de los combustibles para no antagonizar a los votantes podría repetir experiencias del pasado, cuando se registraron déficits notables que afectaron las finanzas públicas.

El ministro de Minas ha señalado que las resoluciones sobre precios de combustibles "están en firme y de cara a abril todavía es muy prematuro para saber qué va a ocurrir", recordando que la política "no se define sobre variaciones puntuales de corto plazo, sino sobre tendencias observadas en los mercados".

La crisis en Medio Oriente plantea así un escenario complejo para Colombia, donde decisiones técnicas y consideraciones políticas deberán balancearse cuidadosamente frente a una realidad económica global que pocos anticipaban y cuyas consecuencias ya comienzan a sentirse en el bolsillo de los colombianos.