Comerciantes colombianos enfrentan panorama complejo con caída en ventas y aumento de extorsiones
El sector comercial en Colombia atraviesa un momento de desaceleración significativa durante los primeros meses de 2026, marcado por la debilidad en las ventas, el bajo dinamismo de la inversión y un entorno de seguridad cada vez más preocupante. Según la Bitácora Económica de marzo publicada por la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), el 65% de los empresarios consultados señaló que sus ventas se mantuvieron iguales (36%) o disminuyeron (29%) frente al mismo período del año anterior.
Incertidumbre económica y bajo crecimiento de la inversión
Los balances de respuestas de enero y febrero se ubicaron en los niveles más bajos de los últimos doce meses, reflejando un deterioro sustancial en la actividad comercial. Este comportamiento ocurre en un contexto de crecimiento económico moderado, donde la economía colombiana avanzó 2,6% el año pasado, pero con una composición que muestra diferencias importantes entre sus componentes.
Mientras el gasto del gobierno general aumentó 7,1%, la formación bruta de capital fijo —que mide la inversión sin inventarios— creció apenas 1,3%. Este desempeño ha coincidido con un entorno de incertidumbre empresarial frente a temas clave como la salud, la política fiscal, el mercado laboral y las relaciones internacionales.
Alta carga regulatoria y consumo cauteloso
A este panorama se suma una alta carga regulatoria que afecta la seguridad jurídica de los comerciantes. Según Fenalco, en el último año se expidieron más de mil normas, decretos y resoluciones, equivalentes a cerca de 20 por semana. Este volumen normativo, junto con demoras en la implementación y procesos como las consultas previas, ha sido señalado como un factor que incide directamente en la inseguridad jurídica que enfrentan los empresarios.
En el frente del consumo, los comerciantes reportan un comportamiento más cauteloso por parte de los hogares, presionados por mayores gastos en educación y salud, así como por la desaceleración en el uso de tarjetas de crédito durante el primer bimestre del año.
Extorsiones en aumento: un problema de seguridad creciente
En medio de este entorno económico complejo, la seguridad se ha convertido en un tema central de preocupación para el sector comercial. A medida que se acercan las elecciones presidenciales en Colombia, este asunto gana relevancia tanto para los empresarios como para la ciudadanía.
Entre 2016 y 2025 se registró una tendencia creciente en el número de extorsiones, al pasar de 4.902 a 12.180 casos anuales, lo que evidencia la magnitud del fenómeno y su evolución en los últimos años. Este incremento de la criminalidad tiene efectos directos sobre la actividad económica, ya que los comerciantes enfrentan:
- Mayores costos asociados a seguridad privada
- Sobrecargas operativas derivadas de la necesidad de proteger sus negocios
- Limitaciones para expandirse hacia determinadas zonas
- Decisiones de cierre o traslado de empresas cuando la extorsión se vuelve recurrente
Impacto en la actividad económica local y nacional
La Bitácora Económica advierte que la inseguridad física, tanto en zonas urbanas como rurales, se ha intensificado con la presencia de fenómenos como la extorsión, el secuestro y otros actos delictivos. Este entorno se suma a la incertidumbre económica y regulatoria, configurando un escenario de riesgos múltiples para el desarrollo empresarial en Colombia.
En paralelo, el informe señala que algunos segmentos han mostrado un comportamiento favorable, como vehículos, motocicletas y servicios automotrices. El sector droguista también ha registrado incrementos en ventas al inicio del año, en parte asociados a dificultades en el sistema de salud que han llevado a los consumidores a asumir directamente la compra de medicamentos.
Factores adicionales de presión económica
El entorno económico también incorpora otros factores de presión significativos:
- El deterioro fiscal ha llevado a una alta prima de riesgo país, lo que incide directamente en los costos de financiamiento para las empresas
- Preocupaciones relacionadas con la soberanía energética, ante la posibilidad de que Colombia deba importar gas en el futuro por desabastecimiento local
- El bajo dinamismo de la inversión, que actualmente se ubica en su nivel más bajo como porcentaje del PIB en lo corrido del siglo
Estos elementos, en conjunto, coinciden con un comercio que pierde tracción y con un entorno de seguridad desafiante, marcando el panorama complejo que enfrentan los comerciantes colombianos en el inicio de 2026. La combinación de factores económicos, regulatorios y de seguridad crea un escenario donde la recuperación del sector comercial dependerá de acciones coordinadas en múltiples frentes.
