Polémica en parqueadero de centro comercial del norte de Bogotá
Un incidente que se volvió viral en redes sociales ha generado versiones contrapuestas entre un empresario y la administración del centro comercial Hacienda Santa Bárbara, ubicado en el corazón de Usaquén, Bogotá. Víctor Molina Afanador denunció haber sido retenido cerca de cuatro horas en el parqueadero privado del establecimiento el pasado 14 de febrero, alegando que el código QR de su tiquete no funcionaba correctamente.
Versión del centro comercial: "Actitud grosera" y protocolos de seguridad
Amparo Castilla, gerente del centro comercial, explicó a este medio que durante el procedimiento el hombre mostró una "actitud grosera" mientras el personal seguía los protocolos establecidos. "Se prendieron todas las alarmas. Él empieza a maltratar a la gente, amenaza con pegarle al guarda de seguridad. Se estaba conteniendo al cliente", narró Castilla.
La gerente detalló que el sistema de parqueadero funciona con tecnología inteligente y que no era posible simplemente levantar la tanquera sin seguir los procedimientos técnicos. "Él pretendía que le dieran la salida pero no se podía porque desajustaba todo el sistema. Le dijeron que no podía tocar la tanquera porque no funcionamos así", afirmó.
Comportamiento del empresario según testigos
Según el relato de Castilla, el empresario mostró un comportamiento difícil durante todo el incidente: "Tenía ira, la situación se convirtió como dicen: '¿Usted no sabe quién soy yo?'". El equipo de seguridad le solicitó en varias ocasiones que moviera su vehículo a un costado para no bloquear la salida y permitir el flujo normal, pero el hombre se negó a cooperar.
"Le decíamos que queríamos cuidarlo. Pero él solo contestaba que nadie debía cuidarlo. Nos dijo ampones. A una chica de aseo le dijo palabras discriminantes", reveló la gerente, añadiendo que el sujeto tenía "un talante complicado, le da a uno miedo".
Comunicado oficial y negación de retención
Tras viralizarse el caso, el centro comercial emitió un comunicado oficial donde niega categóricamente cualquier retención: "Es absolutamente falso que haya existido retención de persona alguna. En ningún momento se restringió la libertad del usuario". El documento explica que sus protocolos de seguridad "no son discrecionales ni arbitrarios" y están diseñados para proteger a usuarios, vehículos y la integridad del sistema.
El establecimiento detalló que ante un tiquete en mal estado se activa un protocolo interno que incluye:
- Registro en el sistema centralizado
- Validación mediante cámaras de seguridad
- Revisión de trazabilidad del vehículo
- Coordinación con autoridades competentes
Sistemas tecnológicos y coordinación con autoridades
El centro comercial destacó que sus sistemas operan con herramientas de inteligencia artificial y se encuentran enlazados directamente con la Policía Nacional. "Todo el procedimiento se encuentra debidamente registrado en video y respaldado por los sistemas tecnológicos", aseguró la administración en su comunicado.
También desmintieron la versión sobre el tiempo de espera: "Es falso que el usuario haya permanecido cinco horas en el lugar o que haya sido 'atrapado'". Según sus registros, el empresario logró salir aproximadamente a las 10:30 a.m., después de que se completaran las verificaciones necesarias.
Contraversión del empresario
Por su parte, Molina Afanador mantiene su versión de los hechos. En declaraciones a medios, aseguró que presentó todos los documentos requeridos -incluyendo su cédula, documentos del vehículo y el pago correspondiente- pero aún así no se le permitió salir. El empresario afirmó que solicitó la presencia de la Policía Nacional, pero los uniformados habrían indicado que su actuación estaba limitada por tratarse de una propiedad privada.
Según su relato, solo pudo abandonar el parqueadero después de la intervención de su abogada, quien habría argumentado un presunto exceso de autoridad por parte del personal de seguridad del centro comercial.
Reflexiones sobre protocolos de seguridad en espacios privados
Este caso ha reabierto el debate sobre los límites de los protocolos de seguridad en propiedades privadas y la coordinación necesaria con autoridades públicas. Mientras el centro comercial insiste en que siguió procedimientos técnicos estándar para proteger la integridad de su sistema, el empresario denuncia lo que considera una restricción injustificada de su libertad de movimiento.
La polémica ocurre en un contexto donde los sistemas automatizados de parqueaderos se han generalizado en Bogotá, generando ocasionalmente conflictos entre usuarios y administraciones cuando fallan los mecanismos tecnológicos o se presentan situaciones excepcionales que requieren intervención humana.



