Motocarros: el motor silencioso de la economía popular colombiana
El característico rugido de los motocarros ha trascendido su papel como simple elemento del paisaje rural colombiano para convertirse en un indicador contundente del dinamismo económico popular. Según datos reveladores de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, este segmento vehicular experimentó un crecimiento extraordinario del 51,33% durante el año 2025, marcando un hito histórico en su desarrollo.
Un sustento para miles de familias
La cifra más impactante revela que actualmente más de 150.000 familias colombianas dependen directamente de los motocarros como fuente principal de ingresos. Este vehículo, que combina versatilidad y bajo costo operativo, se ha consolidado como una herramienta fundamental para la productividad en múltiples escenarios:
- Municipios intermedios y zonas rurales
- Periferias urbanas con infraestructura limitada
- Corredores logísticos de última milla
"El motocarro es economía popular en movimiento. Cada unidad representa una fuente de empleo estable y una solución real de movilidad para comunidades que históricamente han tenido acceso limitado a opciones de transporte", afirma Iván García, director de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI.
Cifras que hablan por sí solas
El análisis detallado de los registros comerciales revela dimensiones aún más significativas de este fenómeno económico:
- Durante 2025 se comercializaron 24.370 motocarros nuevos, la cifra más alta registrada en la historia del país
- Al comparar con 2015, el crecimiento acumulado alcanza un impresionante 220%
- Actualmente, cerca del 90% de los motocarros se ensamblan directamente en territorio colombiano
- Estos vehículos representan aproximadamente el 0,8% del parque automotor nacional, con alrededor de 150.000 unidades en circulación activa
El verdadero rol: conectar productores y mercados
La distribución de los registros por tipo de vehículo revela la función económica fundamental de los motocarros. Durante 2025, el 70% de las unidades comercializadas correspondieron a motocarros de carga (16.887 unidades), frente a 7.222 destinados al transporte de pasajeros.
Esta predominancia del modelo de carga evidencia su papel esencial en la cadena productiva nacional:
- Transporte eficiente de mercancías agrícolas y comerciales
- Conexión directa entre productores rurales y mercados locales
- Soporte logístico para la distribución de última milla
- Abastecimiento diario de ferreterías, tiendas de barrio y talleres familiares
"En numerosas regiones del país, el motocarro se ha convertido en la columna vertebral del comercio local. Su capacidad para adaptarse a infraestructuras complejas y su resiliencia operativa lo convierten en el aliado natural de la micro y pequeña empresa", explica García.
Liderazgo regional y competencia empresarial
El auge de los motocarros presenta una distribución geográfica particularmente concentrada. Departamentos como Antioquia, Guaviare y Cesar lideraron el mercado durante 2025, concentrando en conjunto más del 31% de las ventas nacionales. Otras regiones con significativa presencia incluyen Huila, Chocó y Santander.
En algunas zonas específicas, estos vehículos llegan a representar hasta el 10% del flujo vehicular local, demostrando su integración profunda en la dinámica cotidiana de las comunidades.
El crecimiento del mercado también ha estimulado la competencia entre marcas, con Ceronte, AKT y Bajaj liderando los registros del año pasado. Ceronte alcanzó aproximadamente el 26% de participación en este segmento que avanza hacia una estructura empresarial más consolidada.
Función social más allá del transporte
Además de su impacto económico, los motocarros cumplen una función social invaluable en territorios donde el servicio público formal es limitado o inexistente. Para miles de colombianos, estos vehículos representan el único medio de conexión entre veredas remotas y cabeceras municipales, facilitando el acceso a servicios esenciales:
- Atención médica y servicios de salud
- Instituciones educativas y centros de formación
- Comercio formal y puntos de abastecimiento
- Plazas de mercado y centros de acopio
"Este panorama confirma que el motocarro es hoy un actor económico plenamente integrado a la movilidad productiva del país. Su crecimiento no es casual, sino respuesta a necesidades reales de comunidades que históricamente han estado desconectadas", concluye el director de la Cámara de la Industria de Motocicletas.
Desafíos y perspectivas futuras
El reto actual consiste en avanzar hacia políticas públicas con enfoque territorial que reconozcan formalmente el papel económico y social de los motocarros. Los expertos señalan la necesidad de:
- Fortalecer los marcos de seguridad vial específicos para este tipo de vehículos
- Establecer regulaciones claras que reconozcan su función económica
- Desarrollar incentivos para la modernización y renovación de la flota
- Integrar a los motocarros en los planes de movilidad regional
Comprender el auge de los motocarros implica reconocer cómo se mueve y produce buena parte de la Colombia profunda, aquella que históricamente ha construido su desarrollo desde la base, con ingenio, perseverancia y herramientas adaptadas a sus realidades territoriales específicas.