Latinoamérica ante el desafío de sus recursos no renovables: ¿potencia global o exportadora de materias primas?
Latinoamérica y sus recursos no renovables: ¿potencia o exportadora?

Latinoamérica ante el desafío de sus recursos no renovables: ¿potencia global o exportadora de materias primas?

El año 2026 ha iniciado con movimientos geopolíticos de gran intensidad en el vecindario latinoamericano, donde el control sobre las mayores reservas de petróleo del mundo se ha convertido en un objetivo estratégico primordial. Este dominio coloca a Estados Unidos en una posición privilegiada respecto a su seguridad energética nacional, accediendo a recursos naturales no renovables como el petróleo y el gas, concentrados principalmente en Venezuela, Brasil y Ecuador.

Como sociedad, seguimos siendo profundamente dependientes de la extracción, refinación y aprovechamiento de estas rentas, una adicción que plantea interrogantes cruciales sobre nuestro futuro colectivo.

La paradoja de la riqueza natural

Las implicaciones de este escenario son complejas, especialmente para Latinoamérica, que históricamente no ha sabido gestionar adecuadamente sus riquezas naturales no renovables. No podemos ignorar que nuestra región provee aproximadamente el 40% de las materias primas minerales que demanda la sociedad contemporánea, incluyendo:

  • Cobre, oro y plata
  • Rodio y litio
  • Tierras raras esenciales

Estos minerales son fundamentales para garantizar la transición energética global, los desarrollos tecnológicos, los avances médicos, las telecomunicaciones de última generación y la inteligencia artificial. Poseemos lo que el mundo necesita, pero ¿sabemos aprovecharlo?

El camino hacia el valor agregado

La pregunta crucial que debemos formularnos como región es: ¿qué debemos hacer para aprovechar esta ventaja comparativa y competitiva con nuestros recursos no renovables? Las tareas pendientes son numerosas, pero la más urgente es reconocer la necesidad de pensar y actuar coordinadamente como bloque, no de manera aislada.

Negociar un mayor aprovechamiento de la explotación de nuestras riquezas no renovables resulta imperativo. No podemos permitir que el mayor porcentaje de utilidad de dicha explotación se quede fuera de nuestra región. Exportar materias primas minerales y petróleo sin refinar es un modelo que debemos superar.

Estrategias para el desarrollo regional

Con políticas adecuadas, coordinadas y conjuntas, Latinoamérica puede:

  1. Atraer a las mayores empresas petroleras y mineras del planeta, que poseen el capital necesario para inversiones de alto riesgo
  2. Construir plantas de refinación que permitan exportar bienes con mayor valor agregado
  3. Establecer sistemas robustos de transferencia tecnológica en modelos gana-gana

Tenemos la obligación histórica de pensar y definir políticas integrales para que toda la sociedad latinoamericana pueda disfrutar de las rentas que generan el petróleo, gas, carbón y minerales. Nuestra posición estratégica de acceso al Atlántico y al Pacífico, combinada con la cercanía a las principales economías mundiales, los bajos costos de producción y la materia prima disponible, constituyen un factor diferenciador que puede potenciarnos como región.

Hacia una potencia global

Pensar fuera de los paradigmas tradicionales, con elementos de negociación precisos, puede convertirnos en una potencia global capaz de alcanzar, a largo plazo, niveles de crecimiento y desarrollo comparables a países como Estados Unidos, China, Rusia, Japón o Israel.

Poseemos riquezas no renovables, minerales estratégicos y críticos esenciales para la producción de microprocesadores, aunque requerimos mayor exploración geológico-minera. Algunos países nos llevan ventaja -Brasil, Chile, México, Perú, Argentina y Bolivia- pero el objetivo es alcanzable. Latinoamérica no renovable puede ser nuestra llave para ser parte del futuro, siempre que sepamos transformar nuestra riqueza natural en desarrollo sostenible y bienestar compartido.

* Profesor, Universidad Nacional de Colombia