La visita ocurre un viernes y se nota que es el último día laboral de la semana. Las oficinas de Colcafé, en el sur de Medellín, no tienen el ritmo acelerado de los lunes y, sobre todo, tampoco se siente la formalidad corporativa de una empresa que está en el top 20 de los compradores de café en el mundo. Es tiempo de 'jeans day', al menos así lo parece, y las corbatas y los sastres esperan en el armario su turno hasta la semana siguiente.
Así encontramos a Francisco Gómez, el presidente del negocio de café del grupo Nutresa, relajado, aunque seguramente con pocos espacios en su agenda y concentrado en la visión de dirigir una compañía que tiene ventas en más de 40 países. Gómez acaba de convertirse en el primer colombiano en entrar a formar parte de la Asociación Nacional del Café de Estados Unidos (National Coffee Association, NCA), una organización que incluye a las empresas tostadoras y procesadoras más representativas del mundo.
Esto quiere decir que es uno de los cinco integrantes del comité ejecutivo de esta organización y se sienta de tú a tú con los presidentes de grandes cadenas, como la emblemática Starbucks, por ejemplo. Esta no es una responsabilidad menor, ni mucho menos honorífica, como lo resalta el propio Gómez, porque se trata de incidir de manera tangible en las políticas que determinan el comercio del café en Estados Unidos, el mercado más importante del mundo.
Incidencia en políticas comerciales
“Esto es importante porque nos permite tener una conexión con la administración y el Legislativo de ese país, tanto a nivel federal como de los estados, para permitir que el negocio se siga desarrollando de punta a punta. Esto es que beneficie a todos los involucrados en la cadena de producción. Es una manera de hacer sostenible el negocio, que haya libertad de movimiento de productos y un comercio libre entre los países de un sector muy protegido en Latinoamérica, pero que es más abierto en Estados Unidos”, explica Gómez.
Y ya se han logrado varios hitos en ese trabajo de incidencia a favor del café. Gómez resalta cómo el año pasado la Food and Drug Administration (FDA) consideró el café como un producto saludable. Lo cual se convierte en un poderoso argumento de mercadeo ya que, por ejemplo, permite poner un sello sobre el producto que destaque esa característica. Además, en muchos países como Colombia, los conceptos de la FDA son prácticamente una garantía de calidad y seguridad para la comercialización y visibilización del producto.
Otro escenario que muestra la importancia de estar en una organización como la NCA fue el llamado Liberation Day, de la administración de Donald Trump, el 24 de abril de 2025, cuando ese gobierno anunció el paquete de aranceles para todos los países que comerciaban con Estados Unidos. Ese día, Colombia entró en el grupo de naciones que tenían un recargo del 10 por ciento en sus productos. “Nosotros trabajamos muy fuerte con la administración de Estados Unidos, con el Gobierno y el Legislativo para dejar el mensaje de que el café no se producía en ese país, con excepción de Hawái, donde lo hacen pero en volúmenes muy pequeños. El objetivo era lograr que rebajaran los aranceles o los llevaran a cero. Fue un trabajo muy intenso y logramos que el café que producen los caficultores colombianos y de Brasil, por ejemplo, entre con cero arancel”, afirma.
Una vida dedicada al café
Para llegar a este punto, Gómez se ha preparado durante tres décadas, siempre en Colcafé y con una sensibilidad por el negocio de las bebidas, ya que su abuelo trabajó mucho tiempo en el mundo del chocolate. “Él fue el que me recomendó hacer la práctica aquí, en Colcafé, después de graduarme como ingeniero de producción en Eafit. Me decía que el mundo del café tenía un sentimiento muy bonito por las raíces cafeteras que tenemos”, recuerda.
Arrancó en la fábrica, que tiene el aspecto austero de todas las grandes factorías, donde el cemento, el ladrillo, el metal, los tubos de acero, los enormes depósitos —que son en algunos casos como gigantescas cafeteras— y las imprescindibles tolvas por las que corre una cantidad inimaginable de granos forman parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, hay una diferencia fundamental que hace el recorrido agradable, al menos para un fanático del café: el aroma de la planta que en el siglo IX, según cuenta la leyenda, descubrió un pastor etíope de nombre Kaldi. Para este periodista, pasear por esos pasillos, donde el control de calidad no admite excepciones, incluyendo al propio presidente de la compañía, quien es el primero en acatarlo, es como ganarse el boleto dorado que obtuvo el pequeño Charlie Bucket en el cuento de Roald Dahl, Charlie y la fábrica de chocolate. El aroma de la fábrica se escapa y llega incluso a las calles del vecindario. Si se pierde por el sector y tiene buen olfato, es fácil encontrarla.
Gómez conoce como pocos las entrañas de la fábrica y de Colcafé, lo cual implica ser una persona cosmopolita porque esta compañía de origen antioqueño es una de las pocas multinacionales colombianas. Ha pasado por casi todas las dependencias de la compañía, entre ellas la de catación, que requiere habilidades particulares, emparentadas con la genética, porque implica tener un olfato y unas papilas gustativas con características especiales, pero es algo así como la “pepa” del negocio, o para ser más exactos, “el grano” del asunto.
La experticia de Gómez, por tanto, combina el conocimiento empírico con el académico. Es becario Fulbright, con lo cual logró cursar un MBA en la Universidad de Southern Illinois. También participó en el programa de Alta Gerencia de la Universidad de Singapur. Su paso por Estados Unidos, luego por Europa y Asia le dio un gran sentido para la innovación y con eso ayudó a consolidar el negocio internacional de Colcafé. Justamente, esa visión fue la que lo llevó a ser hoy la cabeza de la compañía.
Innovación y expansión global
Una de las tareas más importantes que tuvo fue el desarrollo del negocio del café en el sudeste asiático. “Comencé a trabajar con clientes en Estados Unidos, en Latinoamérica y en Asia, que es muy relevante para esta organización. Con ellos cocreamos diferentes productos que probablemente son únicos en el mundo”, señala. “En 2013, la empresa adquirió una compañía de café en Malasia a través de un joint venture con Mitsubishi Japón y me fui a trabajar allá. Hoy tenemos en esa región cerca de 200 personas que pertenecen a culturas distintas de café, chinos, filipinos o indonesios, de todas partes”, añade.
El mundo del café ha cambiado sustancialmente y lo sigue haciendo. Alrededor del 70 por ciento de la gente toma café. El año pasado, el grano alcanzó precios históricos, en parte por una crisis con los cultivos del Brasil, pero también porque el consumo sigue aumentando. “Hoy estamos esperando que pueda volver a crecer, incluso a ritmos acelerados. La gente está tomando café, todo el mundo se levanta con una taza. Más del 65 por ciento del consumo se da en las mañanas y la gente no cambia esa bebida”, dice.
El auge del café frío
Quizás una de las innovaciones que más están ganando terreno en este universo es el consumo de café frío a nivel global, donde se experimenta un crecimiento del 300 por ciento en la última década y un potencial de crecimiento anual del 8 por ciento adicional, impulsado por los jóvenes de la generación Z. Esa no es una revolución menor, porque implica cambiar por completo el imaginario asociado al café. Se pueden contar por miles las imágenes del cine y de la publicidad donde la gente comienza el día con una humeante taza de café caliente.
Ante una realidad tan contundente, Colcafé incursiona en el negocio. David Echavarría, gerente de Mercadeo del Negocio de Café de Nutresa, comenta: “Quisimos romper el hielo e ir un paso más allá, logrando que los granizados, que hoy son una experiencia excepcional que solo sucede fuera de casa, queremos que se conviertan en una experiencia cotidiana para nuestros consumidores. Para esto, unimos dos de las marcas insignias de Nutresa en una colaboración disruptiva: el nuevo Granizado Colcafé con sabor a Jet”.
Este es el resultado de la importancia que Gómez le da a la innovación. De acuerdo con la National Coffee Association (NCA), para el segmento de 18 a 24 años, las bebidas frías representan ya más del 50 por ciento de su consumo total, funcionando como una bebida ideal para iniciar la mañana, pero que también se puede utilizar para otros momentos del día.
Lecciones del sudeste asiático
Para el colombiano de a pie, el sudeste asiático es una región del planeta de la que tiene pocas noticias más allá de algún tifón o de la próspera economía de países como Indonesia o Vietnam. Esta última nación nos desplazó en las últimas décadas del segundo lugar mundial como exportador de café. Pero Gómez habla con propiedad por todos los aprendizajes que le dejó su paso por esa región. En parte porque es allá donde el café frío se lleva el 75 por ciento del consumo. Pero también porque es hoy un actor imprescindible para el mundo del café. Si bien esa región es el reino del té, Gómez señala que en China se consume cada vez más café y que, por ejemplo, se han desarrollado cadenas de tiendas que tienen 20.000 establecimientos.
Pero lo que más le importa hoy es la necesidad de entender la diversidad del consumidor y atender el mercado de la generación Z y todas las que le siguen, porque son personas más abiertas a experiencias nuevas, conectadas con imaginarios que vienen de otras partes del mundo.



