Carbón, el 'seguro energético' que el Gobierno Petro asfixia con impuestos ante la amenaza del 'Súper El Niño'
Carbón, seguro energético asfixiado por impuestos ante 'Súper El Niño'

El carbón que Colombia necesita para no apagarse enfrenta el obstáculo de los impuestos

En una paradoja energética que pone en jaque la estabilidad del país, el mismo carbón que el gobierno del presidente Gustavo Petro busca desincentivar mediante múltiples medidas tributarias se ha convertido en el único seguro de vida para evitar un racionamiento eléctrico masivo a finales de este año. La llegada inminente de un nuevo fenómeno de El Niño, que algunos expertos ya catalogan como "Súper El Niño", ha revelado la vulnerabilidad del sistema eléctrico colombiano.

Un sistema eléctrico al límite de su capacidad

"La diferencia con El Niño de 2023-2024 es que ahora nos coge un poco más apretados porque no hemos sido capaces de agregar nueva capacidad de energía firme", advirtió el presidente ejecutivo de Andeg, Alejandro Castañeda. Las cifras son alarmantes: mientras que en la sequía anterior el margen de maniobra rondaba el 2 por ciento, actualmente es muy cercano al 0 por ciento. Esto significa que la oferta de energía firme es prácticamente igual a la demanda proyectada por la Upme para 2027.

Ante este panorama crítico, las térmicas a carbón —con una capacidad de 1.693 megavatios— emergen como la única garantía confiable. Durante el fenómeno anterior, estas plantas cubrieron cerca del 18 por ciento de la demanda nacional, operando como un escudo fundamental ante el descenso de los embalses. Sin embargo, lo que debería ser una estrategia de seguridad nacional enfrenta un obstáculo inesperado: los productores, encargados de suministrar el mineral que evitaría un apagón, enfrentan una alta carga impositiva que amenaza con paralizar las minas justo cuando el sistema eléctrico más las necesita.

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La paradoja del carbón: abundante pero asfixiado fiscalmente

Desde la otra orilla, el presidente de Fenalcarbón, Carlos Cante, asegura que el país tiene el mineral suficiente para evitar un racionamiento de energía eléctrica. "El carbón es la única fuente cierta y segura que tenemos desde el punto de vista energético. Se debe seguir produciendo y usando carbón en el país", destacó.

En Cundinamarca, Boyacá, Norte de Santander y Córdoba existen cerca de 900 títulos de pequeña y mediana minería capaces de suministrar más de un millón de toneladas de carbón al mes; el doble de lo que las térmicas requieren en su punto más alto de generación (450.000 toneladas mensuales). Las empresas incluso han actuado con previsión, elevando sus inventarios de seguridad a niveles de entre 49 y 70 días de almacenamiento.

Sin embargo, esta logística impecable choca con una realidad financiera crítica. "La pequeña minería está bastante golpeada por las medidas tributarias y administrativas que ha tomado el Gobierno Nacional en contra del sector", advirtió Carlos Cante. Las empresas han tenido que asumir:

  • Una sobretasa de renta de hasta el 15 por ciento
  • Un impuesto a la venta de carbón del 1 por ciento
  • Un incremento considerable en el anticipo de renta
  • Un impuesto al patrimonio con tarifa tres veces superior a la general

"Esto tiene bastante debilitadas las finanzas de la pequeña y mediana minería. Gran parte de las operaciones en Cundinamarca, Boyacá y Norte de Santander se encuentran en fase de acondicionamiento; es decir, no están en un periodo productivo", aseguró el presidente de Fenalcarbón.

El fantasma de una nueva reforma tributaria

El anuncio del Gobierno Petro de una nueva reforma tributaria ha puesto al sector en estado de alerta máxima, pues se podrían retomar la sobretasa del 15 por ciento, el impuesto del 1 por ciento a las ventas de carbón y la no deducibilidad de las regalías. Carlos Cante es enfático: si estas medidas se adoptan, la pequeña minería mantendrá sus operaciones en stand by. Esto crearía un vacío de suministro peligroso en el momento en que las térmicas necesiten operar al 100 por ciento.

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Además, el carbón no solo es vital para la electricidad. El costo del gas natural importado —disparado por la guerra en Medio Oriente— ha llegado a los 25 dólares por millón de BTU, mientras que el carbón del interior se mantiene entre los 3 y 5 dólares el millón de tonelada. Esta diferencia abismal ha provocado que la industria nacional también regrese al carbón, generando una competencia feroz por el mineral entre térmicas, fábricas y comercializadores internacionales que buscan exportarlo.

Medidas urgentes para evitar un racionamiento

Tanto Andeg como Fenalcarbón coinciden en que el Gobierno Nacional no debe esperar al momento crítico para actuar. Entre las propuestas urgentes se encuentran:

  1. Incentivos al ahorro: Ofrecer beneficios a los ciudadanos que reduzcan su consumo de energía. Debe ser una medida oportuna y no de última hora.
  2. Venta de excedentes: Facilitar que los industriales vendan su energía sobrante al sistema nacional.
  3. Alivio tributario: Revisar las cargas que están asfixiando la producción de la pequeña minería para garantizar el acopio de mineral.

Mientras la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos estima en 92 por ciento la probabilidad de que ocurra un fenómeno de El Niño para el trimestre de septiembre-octubre-noviembre, Colombia enfrenta una disyuntiva crucial: mantener políticas que asfixian al sector carbonero o reconocer que este mineral podría ser la diferencia entre mantener las luces encendidas o sumir al país en un racionamiento eléctrico de consecuencias impredecibles.