Programa ABRIGUE transforma economías rurales con ciencia y sostenibilidad en Colombia
ABRIGUE: ciencia y sostenibilidad transforman economías rurales

Programa ABRIGUE transforma economías rurales con enfoque científico y sostenible

El programa ABRIGUE, una iniciativa que articula ciencia y producción sostenible, ha logrado impactar positivamente a más de 580 familias en regiones como Caquetá, Meta y Chocó, generando economías locales resilientes y procesos de transformación social en territorios históricamente afectados por el conflicto armado.

Ciencia aplicada al territorio

Luz Marina Mantilla, directora del Instituto Sinchi, explicó que "ABRIGUE se basa en las transiciones necesarias en agroecología y bioeconomía", destacando que el proyecto busca que "la gente efectivamente participe" en procesos productivos sostenibles mientras contribuye a las metas de cambio climático.

El alcance nacional del programa ha permitido adaptar la ciencia a las condiciones reales de cada territorio, generando oportunidades concretas para las comunidades rurales. "Se trata de conectar los territorios, conectar a las familias, conectar a las ciencias con un propósito", señaló Mantilla sobre la filosofía del proyecto.

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Inversión y enfoque integral

François Roudié, embajador de la Unión Europea en Colombia, destacó la inversión cercana a los cuatro millones de euros y el enfoque innovador del proyecto: "La idea es conectar ciencia y prácticas de la gente que vive en el campo, combinando conocimiento científico con su conocimiento familiar, ancestral y su propia experiencia".

El diplomático aseguró haber evidenciado resultados positivos en terreno: "He visto mucha innovación, mucha energía para modernizar, diversificar, y me parece que el proyecto salió bastante bien".

Cinco años de transformación

Irene Vélez, ministra de Ambiente encargada, explicó que ABRIGUE "lleva cinco años en ejecución" y surgió con el propósito de hacer sostenibles las fronteras forestales y marinas del país.

"Se trabajó con 365 fincas, que también son familias, entre toda la frontera amazónica y el Chocó Pacífico biogeográfico", indicó Vélez, resaltando que el proyecto busca "generar economías resilientes al cambio climático" y convertir las fronteras en espacios vivos, naturales y productivos para las comunidades.

Historias de cambio concreto

En Caquetá, asociaciones cacaoteras han encontrado en este cultivo una alternativa frente a economías ilegales. Berley Sánchez, representante de la organización agrícola cacaoteros de San José del Fragua, afirmó: "Nos ayudó a transformar territorio, a construir paz, y sobre todo a traer esas nuevas esperanzas de cambiar cultivos ilícitos por un cultivo lícito".

Marco Alivio Marín, uno de los fundadores de la asociación, recordó cómo su proceso comenzó tras ser afectado por fumigaciones con glifosato en 2002: "Nos fumigaron indiscriminadamente por vía aérea con glifosato, persiguiendo cultivos ilícitos, y yo nunca he trabajado con cultivos ilícitos. Perdí cacao, perdí maíz, perdí todo. Entonces, de ahí me nació la idea de apostarle al cacao como alternativa productiva".

Hoy, la organización agrupa decenas de socios y beneficia a cientos de personas. Sánchez explicó: "El cacao dinamiza mucho la economía en el territorio, y se ha construido como una alternativa no solo de paz y reconstrucción de tejido social, sino para sacar a nuestros niños del conflicto y a nuestros jóvenes de esos grupos al margen de la ley".

Mejoras tecnológicas en el Chocó

En el departamento del Chocó, iniciativas similares han permitido mejorar las condiciones de producción y reducir el desgaste físico del trabajo artesanal. Jazmin Oliveros, representante de la asociación Asoprococu en Bahía Solano, relató que antes el procesamiento del coco era completamente manual.

"Antes lo hacíamos artesanalmente, donde nuestros antepasados se enfermaron mucho porque el desgaste era bastante. Te tocaba rayar el coco, mojarte las manos, coger otra vez caliente", recordó Oliveros. Con el apoyo del programa, ahora cuentan con maquinaria y capacitación: "Nos dieron estas herramientas para trabajar, donde tenemos menos desgaste y más productividad".

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Cadenas productivas diversificadas

El proyecto ha trabajado en diversas cadenas productivas que incluyen:

  • Cultivo de coco en el Chocó
  • Producción de vainilla
  • Pesca artesanal sostenible
  • Aceites derivados de especies amazónicas
  • Cacao de alta calidad en Caquetá

En palabras de las propias comunidades, ABRIGUE se ha convertido en una iniciativa que no solo ha mejorado sus sistemas de producción, sino que les ha abierto caminos concretos para la paz, la permanencia en sus territorios y la construcción de futuros sostenibles lejos de la violencia y las economías ilícitas.