Londres, 11 jun (EFE).- El torneo de Wimbledon ha anunciado este jueves un incremento del 20% en su bolsa de premios para la presente edición, que alcanzará un total récord de 64,2 millones de libras, equivalentes a unos 75,1 millones de euros. Este aumento representa una subida significativa respecto a años anteriores, en un contexto de creciente tensión entre los jugadores y los organizadores de los Grand Slams por el reparto de los ingresos del tenis profesional.
Aumento histórico en los premios
El campeón y la campeona de los cuadros individuales recibirán 3,6 millones de libras cada uno, aproximadamente 4,2 millones de euros. Esto supone un incremento de 600.000 libras en comparación con el año anterior. Por otro lado, los jugadores eliminados en primera ronda percibirán 80.000 libras, cerca de 93.600 euros, lo que garantiza una compensación más justa para los participantes desde el inicio del torneo.
Inversión en la fase de clasificación
Además, Wimbledon ha destinado más de seis millones de libras (unos 7 millones de euros) a la fase previa de clasificación, lo que representa un incremento del 25% en comparación con ediciones anteriores. Esta medida busca apoyar a los tenistas que buscan acceder al cuadro principal, mejorando sus condiciones económicas durante el torneo.
En total, el aumento global de premios supone una subida de 10,7 millones de libras (alrededor de 12,5 millones de euros) en el reparto de premios. Este esfuerzo se produce en un momento de reivindicaciones por parte de los jugadores, quienes exigen una distribución más equitativa de los ingresos generados por los torneos.
Contexto de tensión en el tenis profesional
El grupo de jugadores que lidera estas reivindicaciones sostiene que los 'majors' deberían vincular el reparto de premios a los ingresos totales de cada competición. Como muestra de protesta, en Roland Garros varios tenistas no realizaron sus compromisos con los medios, argumentando que el reparto económico actual es injusto. Esta situación refleja un clima de descontento en el circuito profesional, donde los Grand Slams son criticados por no compartir adecuadamente sus ganancias con los deportistas.
Con este incremento, Wimbledon busca responder a las demandas de los jugadores y mantener su estatus como uno de los torneos más prestigiosos y mejor remunerados del mundo. La edición de este año promete ser histórica no solo por los premios, sino también por el debate sobre la sostenibilidad económica del tenis profesional.



