El fútbol italiano sufre una nueva sacudida con la dimisión de su máximo dirigente
El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (Figc), Gabriele Gravina, presentó oficialmente su renuncia este jueves tras el fracaso de la selección Azzurra en la repesca europea para el Mundial 2026. Esta derrota significa que Italia estará ausente de una Copa del Mundo por tercera ocasión consecutiva, un hecho sin precedentes en la historia del calcio italiano.
La presión institucional y mediática culmina con su salida
La dimisión se produjo después de una reunión en la sede de la Figc en Roma, donde Gravina informó a los representantes de las federaciones integrantes sobre su decisión. El dirigente de 72 años, quien llevaba al frente del organismo desde 2018, enfrentaba crecientes críticas tras la eliminación de Italia en la tanda de penaltis frente a Bosnia y Herzegovina el martes pasado.
"Hoy tuvo lugar una reunión entre el presidente Gabriele Gravina y los presidentes de las federaciones integrantes en la sede de la Figc en Roma. Al inicio de la reunión, Gravina informó a los máximos representantes que había renunciado al cargo que ocupaba", señaló la federación en un comunicado oficial.
Una trayectoria marcada por éxitos y fracasos
Gravina, quien fue elegido inicialmente en octubre de 2018 con el 97,20% de los apoyos, había sido reelegido en dos ocasiones posteriores:
- En febrero de 2021 con el 73,45% de los votos
- En febrero de 2025 con más del 98% como único candidato
Bajo su dirección, Italia logró el título de la Eurocopa 2021, pero también acumuló importantes fracasos:
- No clasificó para el Mundial de Catar 2022
- Quedó eliminada en octavos de final de la Eurocopa 2024
- Falló en la clasificación para el Mundial 2026
Reacciones y consecuencias inmediatas
La presión para su dimisión provino de múltiples frentes, incluyendo al ministro de Deportes italiano, Andrea Abodi, quien declaró: "El fútbol italiano debe refundarse y este proceso debe pasar por una renovación en la dirección de la Figc". Incluso miembros del partido político Lega, integrante de la coalición de gobierno, solicitaron su salida y una reestructuración completa de la cúpula directiva.
Sin embargo, no todas las voces fueron críticas. Aleksander Ceferin, presidente de la Uefa, salió en defensa de Gravina: "Gabriele es mi primer vicepresidente y es muy importante para mí. Pero la mayor pérdida sería para la Figc. No será fácil encontrar a un caballero que ame tanto el fútbol y a Italia".
El futuro del fútbol italiano
Con la salida de Gravina, se abre un período de incertidumbre para el fútbol italiano. El nombre que más suena para sucederle es Giovanni Malagò, expresidente del Comité Olímpico Italiano y del comité organizador de los Juegos de Invierno de 2026 en Milán-Cortina.
Además, según la prensa italiana, el seleccionador Gennaro Gattuso y el mánager general Gianluigi Buffon también podrían presentar sus dimisiones en las próximas semanas, completando así una renovación total en la dirección del fútbol italiano tras lo que los medios han calificado como "el tercer apocalipsis" del calcio en el país.
Este antiguo empresario y expresidente de un club de los Abruzos, que llegó a jugar brevemente en la Serie B, intentó adelantarse a las peticiones de dimisión convocando un consejo federal inmediatamente después del partido en Zenica, pero la presión resultó insostenible para mantener su posición al frente de la federación.



