Millonarios hizo méritos, buscó por todos los medios el gol, se acercó, puso a sufrir a Sao Paulo en El Campín, pero no encontró el tanto que le diera la victoria este martes en la Copa Sudamericana. El empate 0-0 dejó amargados a los embajadores, que quedaron con la sensación de que pudieron y debieron ganarle al favorito del grupo.
Primer tiempo sin claridad
Millonarios no lució en el primer tiempo. Sao Paulo, repleto de suplentes, se veía superior, con mucho aire y apertura constante de la cancha. Pudo celebrar el primer gol en un cabezazo de André Silva. Novoa estaba vencido, le hacía vista a la pelota, pero Sarabia apareció de manera milagrosa y de cabeza sacó el balón de la línea de gol.
El juego de Millonarios estaba nublado en ese primer tiempo. Sao Paulo le llegaba con facilidad. Mackalister no tocaba la pelota y Contreras, desconectado, se rebuscaba uno que otro remate. Andrés Llinás tuvo un cabezazo que se fue muy por arriba. Sin embargo, lo mejor del primer tiempo sí fue para los azules, cuando el defensor Arias fue a campo rival y sacó un potente remate que se fue desviado.
Segundo tiempo de dominio azul
Arrancó el segundo tiempo y Millonarios fue otro, más ofensivo, más claro y más decidido. Leo Castro apareció y empezó a ser importante. Tuvo un buen remate cruzado que se desvió al tiro de esquina. El propio Castro lanzó un muy buen centro, el arquero vio pasar la pelota, vencido, y en el segundo palo, cuando Contreras ya preparaba el cabezazo, apareció Sabino, quien se le anticipó y le sacó la pelota de cabeza.
Millonarios estaba motivado, encontró claridad y huecos. Sao Paulo se quedó en lo físico. Luego entró Darwin Quintero y en velocidad encaró y sacó un buen remate. La pelota pegó en la red, pero por fuera.
El técnico Bustos pedía paciencia, calma, que no desesperaran. El gol azul se veía venir, aunque corriendo todos los riesgos, porque de vez en cuando Sao Paulo atacaba con peligro. Millonarios aprovechó la media distancia, probó varias veces. Ureña y Mateo García probaron con sus remates. Los minutos pasaban y el gol no llegaba. La afición confiaba en que en algún momento aparecería un salvador, tal como pasó contra Boston River.
Final de infarto
Ya sobre el final, en medio de los ruegos y el clamor de toda la afición, Millonarios casi lo gana, con un cabezazo de Angulo que desvió el portero. Eso fue lo último. El gol salvador no llegó y el equipo embajador dejó escapar dos puntos en casa.



