Johannes Klaebo alcanza su octava medalla olímpica y se consagra como leyenda del esquí de fondo
Klaebo logra su octava medalla olímpica y se une a leyendas noruegas

Johannes Klaebo alcanza su octava medalla olímpica y se consagra como leyenda del esquí de fondo

Los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 han sido testigos de un nuevo hito histórico con el noruego Johannes Hoesflot Klaebo alcanzando su octava medalla olímpica, consolidándose como una verdadera leyenda del deporte blanco.

Un récord compartido con los grandes

Con esta nueva presea, Klaebo se une al selecto club de atletas noruegos que ostentan esta plusmarca, compartiendo honores con los esquiadores de fondo Marit Bjoergen y Bjoern Daehlie, y el biatleta Ole Einar Bjoerndalen. Lo más impresionante es que el esquiador, con solo 29 años, tiene aún tres oportunidades más de sumar títulos en la actual competición italiana, lo que podría dejar muy atrás a sus compatriotas históricos.

De adolescente callado a leyenda mundial

La transformación de Klaebo resulta especialmente notable cuando se conoce su historia personal. Criado en las gélidas temperaturas de Noruega, donde el esquí de fondo es prácticamente una religión nacional, Johannes pasó de ser un adolescente callado y de baja estatura a convertirse en el dominador absoluto de su disciplina.

"Johannes ha sido durante mucho tiempo muy bajito. Tenía talento con 11 o 12 años, pero luego dejó de crecer, al contrario que los demás", reveló su madre, Elisabeth Hosflot Klaebo. "Tuvo unos años bastante difíciles cuando vio que los demás iban siendo mejores que él".

La técnica como respuesta a la inferioridad física

Ante su desventaja física durante la adolescencia, Klaebo decidió compensar con técnica pura y dedicación extrema. Mientras sus compañeros desarrollaban una envergadura física superior, él se refugió en el estudio minucioso de los mejores esquiadores.

"Cuando era niño decía que estaba enfermo y volvía de la escuela para ver la Copa del Mundo de relevos", recuerda su madre con una sonrisa. "Pasaba mucho tiempo en YouTube estudiando la técnica y aprendiendo cómo emular los gestos de los esquiadores".

La metamorfosis definitiva

El punto de inflexión llegó en la temporada 2013-2014, cuando Johannes experimentó un crecimiento repentino y comenzó a cosechar sus primeras victorias en competiciones nacionales noruegas en categoría júnior. Fue entonces cuando anunció a su abuelo materno, Kåre Høsflot -quien le enseñó a esquiar con apenas dos años-, que algún día sería el mejor del mundo.

"Diseñamos entonces un programa a seguir día a día, desde el verano. Y así ha sido, más o menos, en el resto de su carrera: tiene un programa que seguir prácticamente a diario", explica Kåre, quien a sus 83 años mantiene contacto telefónico casi diario con su nieto.

Un palmarés impresionante

La trayectoria olímpica de Klaebo comenzó con fuerza en Pyeongchang 2018, donde conquistó tres medallas de oro en esprint clásico, esprint por equipos y relevos 4x10 km. En Pekín 2022 añadió otros dos oros en esprint libre y esprint por equipos, y ahora en Milán-Cortina ya suma tres nuevas preseas con posibilidad de aumentar su botín.

Lo más sorprendente, según su abuelo, es que "cuando participó en los Juegos Olímpicos en Corea del Sur en 2018, solo tenía 3.000 horas en sus piernas", una cifra muy por debajo de las 10.000 horas que popularmente se consideran necesarias para convertirse en campeón olímpico.

Dominio absoluto a nivel mundial

Paralelamente a su impresionante cosecha olímpica, Johannes Klaebo ha acumulado quince títulos mundiales y cinco reconocimientos como número uno mundial, consolidando un dominio casi absoluto en el esquí de fondo durante la última década.

Su historia demuestra que la combinación de talento natural, trabajo meticuloso y una mentalidad competitiva férrea puede convertir a un adolescente físicamente desfavorecido en una leyenda deportiva que redefine los límites de lo posible en los deportes de invierno.