Giovanni Hernández: El legado humano que trasciende los títulos del microfútbol
Giovanni Hernández: Legado humano más allá del microfútbol

Un vacío imposible de llenar en el microfútbol colombiano

La partida de Giovanni Hernández a los 54 años deja un profundo vacío no solo en el deporte santandereano, sino en todo el ámbito nacional del fútbol de salón. Campeón mundial y referente eterno de la Selección Colombia de microfútbol, su nombre quedó ligado para siempre a la disciplina, al talento excepcional y a un liderazgo silencioso que marcó generaciones enteras de deportistas.

Más allá de los títulos: el amigo, el hermano, el compadre

Pero hoy, quienes lo conocieron de cerca prefieren hablar del ser humano detrás de los logros deportivos. "Recordarlo como fue, un crack en todo el sentido de la palabra, como el gran señor que fue, eso es lo que él quería; dejó huella en todo lo que hacía", expresa con la voz quebrada Víctor Santos, su compañero de batallas y confidente durante 37 años ininterrumpidos.

La relación entre estos dos gigantes del microfútbol comenzó en 1989, durante un viaje a un torneo nacional en Buga. Desde ese momento nació una amistad inquebrantable, tejida pacientemente entre concentraciones, viajes interminables y sueños compartidos en las canchas de todo el país y el mundo.

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Una promesa que selló un lazo familiar

La anécdota más significativa de esta amistad se remonta a 1993, durante la concentración del Mundial en La Paz. Allí, entre risas y proyectos futuros, hicieron una promesa que marcaría sus vidas: el primero que tuviera un hijo varón tendría al otro como padrino. El destino quiso que Giovanni fuera padre en 1999, y Víctor cumplió su palabra sin dudarlo.

Así sellaron un lazo que ya era extraordinariamente fuerte desde años antes: amigos, compañeros de equipo, hermanos y finalmente compadres. "Por destinos de la vida y de Dios hoy se fue a descansar al seno del Señor", dice Santos con una mezcla de resignación y gratitud infinita.

El consejero que formaba personas de bien

Para Santos, Giovanni fue mucho más que un simple compañero de equipo. Se convirtió en guía, consejero y figura paterna dentro y fuera de las canchas. "El viejo 'cascarabias', siempre con sus consejos y regaños, nos mantuvo como personas de bien para la comunidad", recuerda con cariño.

Toda una vida ligada al microfútbol, construyendo recuerdos que hoy pesan en el corazón de quienes lo conocieron. La relación trascendió completamente lo deportivo para volverse esencialmente familiar, creando historias que sobrevivirán al paso del tiempo.

Un legado que seguirá vivo

Hoy, entre lágrimas y sonrisas al recordar momentos compartidos, Santos despide a quien fue parte fundamental de su existencia. Está convencido de que el legado de Giovanni Hernández seguirá vivo en cada anécdota contada, en cada enseñanza transmitida y en cada cancha donde ruede un balón de microfútbol.

El deporte colombiano no solo pierde a un campeón mundial, sino a un formador de carácter, a un amigo leal y a un compadre ejemplar cuya huella humana resulta verdaderamente imborrable.

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