PSG 5-4 Bayern: el poema al fútbol que revivió la polémica táctica
PSG 5-4 Bayern: poema al fútbol que revivió polémica táctica

El fútbol de esta modernidad ha sido sometido a un exceso de explicaciones. Cuando un juego requiere tantas justificaciones, algo no funciona bien. El deporte rey se debate entre dos corrientes: los que prefieren atacar o defender, hacer goles o evitarlos, así como la vida tiene la noche y el día, el mar y la tierra, la lluvia o el sol.

Un partido que desafió los cánones tácticos

La teoría del absurdo se sostiene en la ilusión de la perfección encadenada. La lluvia tiene su encanto tanto como una tarde soleada. Hay noches tibias con y sin estrellas. Y partidos de espectacular belleza ofensiva como el 5-4 entre el PSG y el Bayern Múnich, junto a otros que se resuelven con goles de penalti, como el 1-1 entre Atlético de Madrid y Arsenal.

El 5-4 fue un arrebato. Un poema desbordado en ciencia y alma. Hubo vértigo, descontrol, belleza cruda. Goles como latidos, gambetas eléctricas, carreras de estampida. Fue el fútbol en estado natural y puro. Una oda a la esencia del juego.

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La reacción de los 'doctores del fútbol'

Sin embargo, "los doctores del fútbol", como los llamó el escritor uruguayo Eduardo Galeano, entraron en pánico. Horrorizados, convirtieron ese canto vivo del juego en un cadáver de errores para practicarle una autopsia táctica. Mientras el mundo celebraba exultante, el bisturí del francés Frédéric Hermel ya estaba afilado.

Hermel declaró: "Cualquier entrenador que se precie diría que encajar goles así es una vergüenza. Estoy seguro de que, en el fondo, cualquier entrenador dirá que no fue un buen partido. El fútbol es un portero, una defensa, un mediocampo y un ataque. Aquí solo teníamos ataque por cada lado. Tres cuartas partes de los jugadores no existían. Al final, lo que vimos es el símbolo de nuestra era TikTok, donde todo debe ser una sucesión de contenidos intensos y rápidos, donde la pausa y la reflexión están prohibidas. Pobre fútbol. Pobre mundo".

La neurosis táctica y el culto al entrenador

Esta es una verdadera neurosis táctica, una epidemia de sobreanálisis y culto desmedido al técnico. Se ha llegado al absurdo de asegurar que el ‘partido perfecto’ es el 0-0 porque no da espacio al error. Esa teoría del absurdo se sostiene en la ilusión de la perfección encadenada: al disparo perfecto responde la atajada perfecta; a la gambeta perfecta, el quite perfecto; a la genialidad, el rechazo o la patada.

Pero el fútbol, como la vida, está hecho de errores y aciertos, de virtudes y fallos, de belleza y cicatriz. En esa imperfección radica su verdad. Se ha sobredimensionado al técnico hasta creer que el juego solo puede mirarse con lupa táctica. Y no.

Yo, sin poses, me quedo con el fútbol vivo y no en la morgue táctica. Y espero que Bayern y PSG jueguen la próxima semana otro poema, imperfecto si lo quieren, pero brutal y hermoso.

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