NBA vale US$160.000 millones: la liga más rentable del mundo
NBA vale US$160.000 millones: liga más rentable

La temporada de la NBA ha entrado en la ronda de finales y lo ha hecho como una de las competiciones más rentables del planeta, con unos ingresos anuales que ya superan los US$12.000 millones, impulsados por los derechos televisivos, el patrocinio, las entradas, el merchandising y el negocio internacional. Su éxito en la cancha se refleja también en la valoración de los equipos. Según Forbes, el valor medio de las 30 franquicias alcanza los US$5.400 millones y el conjunto de la liga vale más de US$160.000 millones, prácticamente lo mismo que la capitalización de Banco Santander en Bolsa.

Transformación radical de las valoraciones

Una transformación radical ha provocado una auténtica fiebre de valoraciones en la NBA. Hace apenas quince años, un equipo podía adquirirse por menos de US$500 millones. Hoy, varias franquicias rozan o superan ya los US$10.000 millones. El caso más emblemático es el de los Golden State Warriors, que fueron adquiridos en 2010 por US$450 millones por un grupo de inversores liderado por Joe Lacob (del fondo Kleiner Perkins) y el productor de Hollywood Peter Guber. Actualmente, es la franquicia más valiosa de la liga, con una valoración estimada de 11.000 millones, según Forbes. No en vano, han jugado seis finales de la NBA en la última década, alzándose con la victoria en cuatro de ellas.

Activo financiero premium

La liga profesional de baloncesto más importante de EE.UU. tiene la categoría de activo financiero premium. Los equipos como los Golden State no solo ganan dinero con entradas o derechos televisivos. Controlan estadios gigantescos y explotan otros desarrollos inmobiliarios en torno a la instalación deportiva, generan ingresos masivos por patrocinio y monetizan una audiencia global más allá de los partidos gracias a sus jugadores estrellas. La franquicia más valiosa del país ingresó cerca de US$880 millones en una sola temporada.

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Operaciones récord

Su caso no es único. En 2025, un grupo liderado por Bill Chisholm acordó la compra de Boston Celtics por US$6.100 millones, la cifra más alta pagada jamás por un equipo deportivo estadounidense en ese momento. En dos décadas, su valoración se había multiplicado por 17 y la transacción reportó un beneficio en forma de plusvalías de US$5.740 millones. La operación contó con la participación de grandes inversores, incluido Sixth Street (socio en España de Real Madrid y FC Barcelona) y el empresario Aditya Mittal (hijo del principal accionista de ArcelorMittal).

Otro ejemplo. Los Dallas Mavericks protagonizaron otra de las grandes operaciones recientes cuando Mark Cuban vendió hace tres años el control de la franquicia a la familia Adelson (dueños de Las Vegas Sands) por unos US$3.500 millones, conservando una participación minoritaria.

Atractivo para inversores

Las grandes fortunas de Wall Street tienen un apetito voraz por activos icónicos de la NBA. La lógica financiera detrás de esta fiebre es sencilla. La NBA ofrece algo extremadamente raro para los inversores: un activo global con oferta muy limitada. Solo existen 30 equipos. La demanda, en cambio, no deja de crecer.

Además, la liga cuenta con un sistema casi monopolístico, ingresos recurrentes, límites salariales que ayudan a contener costes y una enorme capacidad de expansión internacional, con la vista puesta especialmente en Europa y Asia. Para un inversor comprar una franquicia de la NBA es más seguro y rentable que hacerse con el control de una infraestructura estratégica.

Previsibilidad financiera y nuevos contratos

Su previsibilidad financiera es lo que enamora a los fondos: flujos de caja estables, crecimiento global y escasez estructural. De hecho, la dimensión financiera de la NBA acaba de alcanzar un nuevo nivel gracias al contrato firmado con Disney, NBC y Amazon, valorado en US$76.000 millones durante once años por el control de los derechos audiovisuales. El acuerdo disparará a cifras históricas los ingresos de las franquicias y consolidará la transformación de esta competición en una auténtica multinacional del entretenimiento más allá del mero espectáculo deportivo.

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Conexión con la economía digital

La liga también ha sabido conectar mejor que ninguna otra competición deportiva con la economía digital. Mientras el béisbol o el fútbol americano siguen dependiendo en gran medida del mercado doméstico, la NBA ha construido una audiencia global joven y rentable a través de redes sociales, streaming y contenido digital. Sus equipos no dependen únicamente de lo que ocurre dentro de sus estadios y son capaces de monetizar su imagen gracias a una audiencia planetaria.