Accidente múltiple en carrera australiana deja vehículo en llamas y pilotos lesionados
Un impactante accidente sacudió las 12 Horas Intercontinental GP Challenge celebradas en el circuito de Bathurst, Australia, cuando tres automóviles se vieron involucrados en un choque múltiple que terminó con uno de los vehículos completamente envuelto en llamas. El piloto afectado tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital local para evaluación médica.
El momento del impacto: Mercedes se estrella contra Porsche varado
La secuencia del accidente comenzó cuando el Porsche conducido por Johannes Zegler quedó varado en mitad de la vía en una curva del circuito. Ralf Aron, quien lideraba la competencia en ese momento, llegó a toda velocidad con su Mercedes y impactó frontalmente contra el vehículo detenido.
Tras el violento choque, el Mercedes de Aron golpeó la barrera de protección y se prendió en llamas instantáneamente, creando una escena dramática que paralizó la carrera. Milagrosamente, ambos pilotos lograron salir de sus vehículos sin heridas graves, aunque Aron requirió traslado hospitalario para exámenes complementarios.
Problemas de comunicación agravaron la situación
Los comentaristas de la prueba revelaron que fallas en la comunicación entre los equipos y sus pilotos contribuyeron al accidente. "El equipo probablemente vio las mismas imágenes que nosotros, pero no pudo comunicarse con su conductor", explicó uno de los narradores durante la transmisión.
Pese a la gravedad del incidente, las autoridades de la carrera confirmaron que Ralf Aron se encuentra estable y está siendo observado en un hospital de Orange, Australia. "La buena noticia es que Ralf está estable. Está siendo trasladado a un hospital local para observación adicional", agregó otro comentarista.
Segundo accidente de la jornada: choque con canguro a 250 km/h
Este no fue el único incidente grave de la jornada. Horas antes, la carrera ya había sido interrumpida con bandera roja cuando Christopher Mies, al volante de un Ford Mustang, chocó contra un canguro a aproximadamente 250 km/h.
"El momento en que lo vi fue el impacto. Fue muy desafortunado y bastante grave", relató Mies, quien incluso vomitó tras el violento golpe. El piloto describió cómo el parabrisas quedó completamente destrozado y cubierto de sangre y restos del animal.
Mies detalló la terrorífica experiencia: "El problema era que ya no podía ver nada; el parabrisas estaba completamente destrozado. Obviamente, estaba cubierto de sangre y de lo que sea que lleve un canguro. Tenía los ojos llenos de sangre y, como dicen, las tripas del canguro".
Piloto demuestra frialdad en medio del caos
Pese al shock inicial, Mies mantuvo la calma suficiente para maniobrar su vehículo dañado hacia un lugar seguro. "Miré por la ventana lateral, vi una pared y traté de acercarme lo más posible a la pared del lado izquierdo. Seguía viendo los coches venir por detrás, así que quería estar en un lugar seguro", explicó el piloto.
El conductor del Mustang destacó la seguridad de los autos de carrera: "Me alegro de que tengamos un auto de carreras tan seguro; podría haber sido mucho peor". Su capacidad para reaccionar adecuadamente en medio de la emergencia probablemente evitó consecuencias más graves.
Estos dos accidentes consecutivos convirtieron lo que debería haber sido una jornada de competencia deportiva en una secuencia de eventos trágicos que mantuvo en vilo a espectadores y organizadores por igual, recordando los riesgos inherentes al automovilismo de alta velocidad.