El origen de la palabra "salario" y la infinita variedad de sales
La palabra "salario" proviene del término latino salarium, que era el pago que recibían algunos soldados romanos en sal. Hoy, aunque en su cocina solo tenga un salero, la oferta es casi infinita. Negra, rosada, en escamas, ahumada, artesanal, de mina, marina... y la gran noticia es que no todas aportan lo mismo en textura, intensidad o uso. Repasemos las más conocidas y algunas que quizás aún no ha probado.
Sal normal o sal de mesa
Es la más habitual y proviene de minas de sal, pasando por un proceso de refinamiento para eliminar impurezas. Sus granos son finos y uniformes, lo que la hace ideal para preparaciones comunes. Muchas versiones están enriquecidas con yodo o flúor y contienen antiaglomerantes para que no se apelmace. Es práctica, económica y soluble.
Sal marina
Se obtiene por evaporación del agua de mar y, a diferencia de la sal refinada, puede conservar más minerales. Sus cristales suelen ser más gruesos y se nota a simple vista. Funciona muy bien para terminar platos o para carnes y pescados donde interesa notar la textura del grano.
Sal gorda o de cristales grandes
Es básicamente sal marina de grano grueso. Se usa mucho en carnes a la parrilla o pescados a la sal, donde se forma una costra que protege el alimento durante la cocción.
Sales en escamas y flor de sal
Las escamas son ligeras, crujientes y, generalmente, decorativas. Se añaden justo antes de servir para aportar textura, sobre todo en platos delicados. La flor de sal, por su parte, se recolecta manualmente en la superficie de las salinas cuando los cristales apenas se están formando. Es una de las más valoradas en la alta cocina por su pureza y sabor.
Sal rosada del Himalaya
Extraída de minas en Pakistán, su color rosado se debe a trazas minerales como el hierro. Tiene un sabor suave y, aunque suele asociarse a beneficios adicionales, nutricionalmente sigue siendo principalmente cloruro de sodio. Se utiliza incluso en coctelería para dar un toque especial.
Sales negras
Aquí encontramos dos variantes conocidas:
- La sal negra hawaiana, cuyo color proviene del carbón activado.
- La sal negra del Himalaya (Kala Namak), con un tono grisáceo y un característico aroma sulfuroso.
Ambas aportan un perfil distinto, muy usado en carpaccios, platos veganos (por su aroma similar al huevo) o presentaciones que son llamativas.
Sal ahumada y otras variedades
La sal ahumada se expone al humo de maderas como haya o roble, lo que le da un aroma característico. Es ideal para carnes, pescados o incluso verduras que se preparan asadas, añadiendo un sabor ahumado sin necesidad de usar otros ingredientes.
¿En qué se diferencian realmente?
En esencia, todas son mayoritariamente cloruro de sodio. Lo que cambia es:
- Procedencia (si viene de mina, mar, evaporación, cocción).
- Tamaño y forma del grano.
- Tratamiento (si es refinada, artesanal, ahumada).
Y usted, ¿qué sal disfruta utilizar en su cocina? Lo leemos en los comentarios. Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes o al de Edwin Bohórquez Aya para conocer tu propuesta gastronómica.