Del primer postre fallido al reconocimiento mundial: el viaje culinario de Jaime Rodríguez
Mucho antes de imaginar que se convertiría en un chef reconocido internacionalmente, Jaime David Rodríguez Camacho encontraba su primera escuela culinaria en el humilde espacio de la cocina familiar. Observaba con fascinación cada movimiento de su madre mientras preparaba almuerzos y comidas especiales, absorbiendo lecciones que marcarían su destino profesional para siempre.
Los primeros pasos entre recetas familiares
A los trece años, con una enciclopedia de cocina entre las manos, decidió aventurarse a preparar un postre de coco y banano. Su madre lo acompañó al mercado para comprar los ingredientes y siguió meticulosamente las instrucciones. Sin embargo, el resultado fue completamente inesperado: "sacó el postre del horno, lo dejó enfriar y, para su sorpresa, nunca cuajó: era agua, literal". Lejos de desanimarlo, esta experiencia inicial lo motivó a profundizar su aprendizaje.
Rodríguez perfeccionó sus habilidades bajo la tutela de su madre, una mujer paisa que había vivido en múltiples regiones de Colombia como San José del Guaviare, Cundinamarca, Boyacá y Antioquia, y de su abuela paterna Margarita, originaria de Tenza en Boyacá. "Mi abuela hacía muchos amasijos; el queso lo producía desde cero, también elaboraba dulces y guisos tradicionales. Siempre me recuerdo en su finca preparando alimentos y disfrutando de la comida", relata el chef con nostalgia.
Una decisión que rompió moldes en Muzo
Al momento de elegir su camino profesional, Rodríguez enfrentó una disyuntiva significativa en su pueblo natal, Muzo, mundialmente conocido como la capital de la esmeralda. "El futuro de los jóvenes en este pueblo consistía principalmente en trabajar en las minas de esmeralda para ganarse la vida. Mi madre siempre mostró cierta resistencia a que yo siguiera ese camino", explica.
Su constante participación ayudando a su madre en la cocina -quien además tenía una panadería y preparaba banquetes para eventos locales- finalmente lo llevó a preguntar sobre dónde podría estudiar cocina formalmente. Esta inquietud marcó el inicio de un viaje que lo llevaría primero a Tunja y posteriormente a Bogotá para formarse profesionalmente.
En la capital colombiana, Rodríguez encontró a dos mentores fundamentales: el chef Luis Forero del Hotel La Fontana, representante de la vieja escuela culinaria, y el reconocido Jorge Rausch, de quien aprendió técnicas de vanguardia y cocina francesa. "Son grandes maestros que dejaron una huella imborrable en mi formación", afirma con gratitud.
Celele: el proyecto que transformó la gastronomía cartagenera
Hace catorce años, Jaime Rodríguez llegó a Cartagena con una misión clara: descubrir y valorizar la auténtica cocina del Caribe colombiano. Al observar que muchos restaurantes contemporáneos de la ciudad utilizaban ingredientes importados como salmón y espárragos en lugar de productos locales, decidió emprender un camino diferente.
"Visitaba el mercado de Bazurto y encontraba una increíble variedad de productos, frutas y mariscos locales que merecían ser protagonistas", recuerda. Esta convicción lo llevó a crear el Proyecto Caribe Lab, una iniciativa mediante la cual recorrió diversos territorios del Caribe colombiano para rescatar sabores ancestrales y técnicas tradicionales.
El nacimiento de un restaurante premiado
De esta investigación profunda nació Celele, restaurante ubicado en la calle del Espíritu Santo en el emblemático barrio Getsemaní. El nombre proviene de un plato tradicional llamado Celele de cerdo, mencionado en un libro de cocina caribeña, y también de una popular canción de champeta de Mickey Bass y R15 que ganó fama en 2011.
"Abrimos hace siete años, justo antes de la pandemia. El espacio fue construido con el trabajo de artesanos locales: incluye pinturas de Marcial Alegría, un mural sobre el bosque seco tropical, mesas de madera fabricadas en Sampués, Sucre, y vajilla proveniente de diversas regiones del país", detalla Rodríguez sobre el diseño del establecimiento.
El reconocimiento internacional no se hizo esperar:
- Posición 48 en The World's 50 Best Restaurants
- Destacado como "One to Watch" en Latin America's 50 Best Restaurants (2019)
- Premio "Art of Hospitality" (2021)
- Posiciones consecutivas: 49 (2020), 19 (2022), 16 (2023) y 6 (2024)
- Galardón "Sustainable Restaurant 2025"
Reconocimientos personales y filosofía culinaria
En 2025, Jaime Rodríguez recibió nuevamente tres cuchillos en The Best Chef Awards y el premio especial "The Best Chef Terroir", que reconoce a aquellos chefs que trabajan profundamente con ingredientes y territorios locales. Esta distinción refleja su compromiso con la autenticidad y la sostenibilidad.
Más allá de los premios, al chef le apasiona continuar investigando nuevos sabores y fortalecer un equipo compuesto principalmente por talentosos cocineros costeños. "Mi jefa de cocina es de Barú, el subchef es cartagenero, y tengo una joven que comenzó como practicante a los 18 años y hoy es una de las cocineras más destacadas del restaurante", comenta con orgullo.
Una visión que trasciende la cocina
Rodríguez concluye con optimismo sobre el futuro de la gastronomía caribeña: "Todas las cocinas regionales de Colombia son importantes, pero la cocina del Caribe resulta especialmente enigmática e interesante debido a sus múltiples mezclas culturales. La gente finalmente está descubriendo que el Caribe no se limita a playas y palmeras; también ofrece una riqueza gastronómica local que merece ser conocida y valorada".
Su trayectoria demuestra cómo la perseverancia, el respeto por las tradiciones y la innovación responsable pueden posicionar no solo a un chef, sino a toda una región, en el mapa gastronómico mundial. Desde aquel primer postre fallido hasta liderar uno de los restaurantes más reconocidos del planeta, Jaime Rodríguez continúa escribiendo una historia que inspira a nuevas generaciones de cocineros colombianos.



