Un hito cinematográfico en la Cartagena de 1913
El 23 de abril de 1913 marcó un momento histórico en la vida cultural de Cartagena. En el Kine Universal, una de las primeras salas cinematográficas de la ciudad, se presentó por primera vez la adaptación de la obra maestra de Víctor Hugo, 'Los Miserables'. Este evento, ocurrido hace exactamente 123 años, no solo introdujo a los cartageneros al séptimo arte, sino que también dejó una crónica periodística que capturó la esencia de una sociedad en transformación.
La crónica de Carlos Claney: Un testimonio vívido
Para comprender la magnitud de esta experiencia, es invaluable recurrir a las palabras del cronista Carlos Claney, publicadas en el periódico 'El Porvenir'. Su relato detallado nos transporta a aquella noche de sábado, describiendo una sala llena hasta los topes. Los obreros, con sus modestos ahorros, acudieron al Kine Universal en busca de solaz y entretenimiento, mostrando una alegría franca y contagiosa. En contraste, la alta sociedad observaba con una sonrisa leve y murmullos discretos, como "brisas en secas hojarascas", según Claney.
La función dio inicio y la cinta comenzó a proyectarse, desplegando ante los ojos atónitos del público los personajes inolvidables de la novela: Cosette, Valjean, los malvados Thenardier y el odioso Javert. Claney narra cómo cada escena generaba reacciones viscerales en los espectadores. Protestas, susurros y lágrimas de emoción se mezclaban en la oscuridad de la sala, creando un ambiente cargado de sentimientos encontrados.
El impacto emocional de la narrativa
El cronista se atreve a extrapolar sus propias impresiones a las del público, afirmando que todos compartían la misma emoción en esos minutos mágicos. La confesión de Jean Valjean —"Fui a presidio por un pan que robé para mi madre que moría de hambre"— resonó profundamente, provocando una reflexión colectiva sobre la injusticia y la humanidad. Claney describe cómo ningún espectador pudo evitar que sus ojos se empañaran, conmovidos por la belleza y amargura de la historia.
Al finalizar la función, una procesión de concurrentes abandonaba la sala, aún sumidos en la magia de la narrativa. Grupos que parecían romerías salían a las claras noches de abril, llevando consigo los ecos de los personajes y las emociones vividas. El propio Claney confiesa su enamoramiento, no solo por la película, sino por una mirada intercambiada en la salida, mezclando el éxtasis cinematográfico con el personal.
Reflexiones sobre sociedad y arte
Esta crónica no solo documenta un evento cultural, sino que también ofrece una radiografía social de la época. El contraste entre la actitud desinhibida de los obreros y la reserva de las clases medias y altas revela las tensiones y dinámicas de una Cartagena en pleno desarrollo. La truculencia del relato periodístico de Claney se alinea perfectamente con los giros dramáticos de la trama, creando una simbiosis entre arte y realidad.
La proyección de 'Los Miserables' en el Kine Universal no fue solo una función de cine; fue un fenómeno social que unió a una comunidad en torno a una experiencia emocional compartida. Los espectadores, desde obreros hasta élites, encontraron en la pantalla un espejo de sus propias luchas y esperanzas, demostrando el poder del cine para trascender barreras sociales y conmover almas.
Hoy, 123 años después, este episodio sigue siendo un testimonio invaluable de cómo el arte cinematográfico llegó a Colombia, transformando noches ordinarias en experiencias inolvidables y dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de Cartagena.
