Werner Herzog rechazó al emperador de Japón y conoció a un soldado histórico
Herzog rechazó al emperador de Japón y conoció a soldado histórico

El inusual rechazo de Werner Herzog al emperador de Japón y su encuentro con un soldado histórico

El reconocido cineasta alemán Werner Herzog, reciente ganador del León de Oro a la Trayectoria Profesional en el Festival Internacional de Cine de Venecia, ha revelado una extraordinaria anécdota que muestra su carácter independiente y su desdén por los protocolos convencionales.

El rechazo que sorprendió a todo Japón

Durante una visita a Tokio en 1997, Herzog fue invitado a una audiencia con el emperador Akihito de Japón, considerado el máximo honor para la mayoría de los visitantes extranjeros al país asiático. Sin embargo, el director de "Aguirre, la cólera de Dios" decidió rechazar el encuentro, argumentando que sería "solo banalidades, no una conversación real".

La decisión generó un silencio incómodo entre los anfitriones japoneses que lo habían invitado como director de escena de una ópera. "Sentí que Japón entero había dejado de respirar", recordaría posteriormente el cineasta en el prólogo de su libro "El crepúsculo del mundo", publicado en inglés en 2022.

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La alternativa inesperada: Hiroo Onoda

Cuando uno de los presentes preguntó a quién le gustaría conocer entonces, Herzog respondió sin dudar: "A Onoda, Hiroo Onoda". Se refería al soldado japonés que se negó a creer que la Segunda Guerra Mundial había terminado y permaneció oculto durante 29 años en una selva de Filipinas, resistiendo todos los intentos de convencerlo de que el conflicto había concluido.

Los productores de la ópera localizaron a Onoda, quien para entonces tenía 75 años, y Herzog simpatizó inmediatamente con el excombatiente. El cineasta reconoció en Onoda ese perfil obstinado que caracteriza a muchos personajes de sus películas, como Aguirre o Fitzcarraldo, quienes se enfrentan a entornos hostiles y desafían las convenciones.

Un encuentro más significativo

Herzog guardó las memorias de este encuentro durante más de dos décadas, tiempo durante el cual dirigió aproximadamente veinte películas, documentales y cortometrajes, antes de narrar finalmente la odisea de Onoda en "El crepúsculo del mundo".

Curiosamente, el emperador Akihito asistió al estreno de la ópera y, durante el intermedio, se acercó a saludar a Herzog, manteniendo una conversación sobre el trabajo del cineasta. "No llegué con las manos vacías. Fue mucho mejor así", escribiría posteriormente Herzog, aunque sin mencionar explícitamente que, gracias a su rechazo inicial al monarca, había logrado conocer a un personaje histórico afín a su visión del mundo.

Esta anécdota, compartida por el periodista y documentalista colombiano Gonzalo Robledo desde Tokio, ilustra perfectamente la filosofía personal y profesional de Herzog, quien siempre ha preferido la autenticidad y el contenido significativo sobre los formalismos y las apariencias protocolarias.

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