El camino no convencional de Flora Martínez hacia la actuación
Flora Martínez no siguió la ruta tradicional para llegar a la actuación. Su padre, un hombre con múltiples posgrados y un espíritu libre, tomó la decisión de sacarla del colegio cuando apenas tenía 14 años, convencido de que la educación formal no le enseñaría lo verdaderamente importante en la vida. Fue él quien la impulsó a estudiar teatro, y solo un año después, Flora ya había conseguido su primer papel en la obra "Mambo", compartiendo escenario con el reconocido director y actor Víctor Mallarino, a quien recuerda con profunda admiración como una figura fundamental en su formación artística.
Rosario Tijeras: el papel que definió y limitó su carrera
Aunque ha interpretado numerosos personajes en teatro, cine y televisión, uno en particular la catapultó al reconocimiento internacional, aunque también se convirtió en el más complicado por sus consecuencias. "Rosario Tijeras me marcó profundamente", confiesa la actriz. "Tengo un amor inmenso por ese personaje, por esa época, por lo que pude expresar a través de esa mujer. Siento que fue un personaje que nos ayudó a comprender por qué algunas jóvenes de 21 años pueden tomar un revólver y salir a matar a alguien. ¿Qué sucede en el interior de esas mujeres? Logré contar esa historia".
Sin embargo, el éxito llegó con un alto precio. "Por supuesto, después vinieron aspectos no tan positivos. La sexualización que experimenté fue brutal, y todos los directores querían tener esa Rosario y esos desnudos en sus películas". Fue en ese momento cuando comenzó a cuestionar no solo los guiones que recibía, sino también el tipo de historias que estaba contribuyendo a narrar.
La reflexión sobre la imagen de Colombia en el cine
"Siento que lo importante es contar una historia, no es interpretar un gran personaje", afirma Flora Martínez. "No se trata de lucirme yo, sino de lo que el espectador se lleva a casa. Después de un tiempo dije 'ya no quiero seguir haciendo este tipo de personajes', además porque considero que le hace mucho daño a Colombia, porque solo nos conocían por drogadictos, prostitutas, narcotraficantes. En serio, uno no lo cree porque vive aquí y conoce otra realidad, pero la gente que está fuera y que solamente ve eso de Colombia, literalmente piensa que aquí todavía andan los 'manes' en el jeep blanco con la metralleta y que son carreteras destapadas. Eso significa que sí tenemos que cambiar la manera como el mundo nos percibe, y a veces el mundo nos ve solamente a través de nuestro propio audiovisual", destaca con convicción.
La transformación personal y profesional
La experiencia de ser madre también transformó su perspectiva. "Creo que eso también me ayudó a reflexionar y a decir 'no, las mujeres somos mil cosas más'". Pero salir de ese molde no fue sencillo. "La única manera fue dejar de hacer cine. Por suerte, la vida es muy sabia, siempre tiene cosas maravillosas para uno".
La actriz y directora de cine recordó que se sentía atrapada en los sets de televisión, recitando guiones y viviendo en un mundo de ficción. Por eso, a los 20 años, después de cinco sin parar, tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. "Ya estaba saturada. Hacía dos novelas al tiempo y actuaba y actuaba y actuaba, el set era como una cárcel. No fui al colegio, pero fui al set de televisión, ese era mi colegio y recitaba libretos, era como un mundo ficticio; entonces dije 'ya, basta', y me fui a Nueva York. La libertad que sentí de que no me conocieran, porque ser famosa no es tan chévere, pierdes totalmente tu privacidad de poder observar, de poder estar relajado y de no tener que dar una respuesta, fue increíble y pude estudiar allá. Estudiaba dibujo, música, volví a mis clases de actuación y fue divino, trabajaba como mesera y era feliz".
El reencuentro consigo misma y el amor
Tomar la decisión de pausar su carrera como actriz para reenfocar su vida la transformó completamente: "Era como una necesidad de detenerme, respirar y volver a encontrarme. Necesitaba esa pausa. Creo que eso es muy sano y lo he mantenido así en mi carrera. Admiro mucho a los actores que pasan de una novela a otra, es un trabajo duro. Cuando dije 'no más actuación' es cuando me proponen hacer el monólogo musical de Frida. Ahí logro unir el teatro con la música. Siempre detrás de esas grandes dificultades que se le presentan a uno hay grandes oportunidades, pero uno a veces se queda ahí, como trabado en la dificultad".
En ese camino se cruzó con el músico José Reynoso, quien se convirtió en su esposo. Junto a él no solo halló el amor, sino también una nueva pasión artística: "Empiezo en el mundo de la música, él empieza a ser mi maestro y empezamos a trabajar juntos. Yo amo la música, le tengo mucho respeto. Tuvimos conciertos el año pasado, pero para mí cantar es mucha responsabilidad, siento que es un arte bien exigente".
El giro hacia la dirección cinematográfica
La transición hacia la dirección también fue impulsada por su esposo, quien la motivó a escribir y ponerse detrás de la cámara. Flora comenta que dirigir la convirtió en una mejor actriz, ya que entender la historia completa desde una perspectiva externa le brindó una visión que antes no tenía.
"¡Basta Mamá!", su segunda película como directora
Después del éxito de su primera película, hoy celebra su segundo filme como directora: "¡Basta Mamá!", una comedia que se basa en una obra de teatro argentina y que explora la compleja relación entre madre, hijo y nuera. Flora no solo dirige, sino que también interpreta a Leticia, la mujer que irrumpe en la vida de un hombre de 45 años que todavía vive con su madre.
"Estoy muy, pero muy feliz. Es mi segunda película como directora; la primera me trajo muchísimas alegrías, muchísimos premios, sobre todo muchísimos aprendizajes que en esta segunda ocasión pude poner a prueba y fue maravilloso. Fue una experiencia muy diferente. Conté con un equipo fantástico en todas las áreas. Una película no la hace uno solo, la hace un equipo de gente y tuve el privilegio de contar con artistas que amo y que admiro, también unos actores increíbles como Rafael Zea, Marcela Benjumea, Bernardo García. A todos los quiero y los admiro como colegas. El reto para mí es que las buenas comedias también tienen que hacerlo llorar a uno un poquito, reflexionar. Además, tenemos una banda sonora espectacular. Estamos muy contentos en todos los sentidos, con la dirección, con la actuación, con la música, con todo".
