Recordando al poeta rebelde Ernesto Cardenal a seis años de su partida
El pasado domingo 1 de marzo se cumplieron seis años del fallecimiento del poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, una figura emblemática de la literatura y la teología de liberación en América Latina. Su legado sigue generando reflexiones sobre el papel del intelectual frente al poder y la defensa de las culturas originarias.
Un encuentro revelador en Hartford
Medardo Arias Satizábal, periodista y poeta colombiano, recuerda un momento crucial durante un recital en Hartford, Connecticut. En un foro abierto, Arias preguntó a Cardenal por qué, siendo un símbolo de la curia rebelde, se había arrodillado ante el Papa Juan Pablo II en una famosa fotografía que dio la vuelta al mundo.
"Visiblemente disgustado, y en tono regañón me respondió: 'Yo no me le arrodillé al Papa; solo le hice un saludo respetuoso…además, quién le dijo que el Papa es el representante de Dios en la tierra; él solo es el sucesor de Pedro…'", relata Arias. La réplica despertó aplausos entre el público estadounidense presente, demostrando que la postura crítica de Cardenal resonaba más allá de las fronteras latinoamericanas.
La coherencia de un intelectual comprometido
Cardenal nunca negó su simpatía inicial por la revolución sandinista en Nicaragua, pero en sus últimos años criticó sin piedad al régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. Esta postura lo mantuvo a prudente distancia del llamado "rebaño cubano" y demostró su independencia intelectual.
Los dictadores no son tontos y saben soportar, a despecho, la presencia de intelectuales que, de ser tocados, provocarían tormentas en el mundo. Así lo hizo Fidel Castro con figuras como Lezama Lima, Virgilio Piñera, Fina García Marruz y Cintio Vitier en Cuba. El régimen cubano prefirió "hacerse el loco" antes que encarcelar a estos intelectuales bajo razones peregrinas, consciente de que la persecución abierta generaría condena internacional, como ocurrió con Guillermo Cabrera Infante.
Defensa de las lenguas indígenas en el Congreso de la Lengua
En el Tercer Congreso Internacional de la Lengua Española, realizado en Rosario, Argentina en 2004, Cardenal compartió la parábola de Los Cuatro Ancianos, últimos hablantes de una lengua indígena nicaragüense hoy extinta. Relató cómo el gobierno revolucionario intentó preservar esta lengua prehispánica, pero los ancianos fallecieron sin dejar registro de aquella fabla.
En ese mismo evento, la ADILQ (Asociación de Investigaciones de la Lengua Quechua) con sede en Tucumán, presentó una voz de protesta por el olvido en que se encontraba una de las lenguas más habladas en el sur y Mesoamérica. Cardenal apoyó esta causa, mostrando su compromiso con la diversidad lingüística.
Paseos literarios y recuerdos personales
Arias Satizábal recuerda caminar con Cardenal por la avenida Farmington en Hartford, junto a la casa de Mark Twain, autor de 'Un Yankee de Connecticut en la Corte del Rey Arturo'. El poeta posó para la cámara frente a un pequeño jardín inglés, en el mismo lugar donde Twain solía tomar el té con Harriet Beecher Stowe, autora de 'La cabaña del tío Tom'.
El periodista también evoca el epígrafe de la novela 'Las muñecas de la Calle B' de Roberto Fanchó, que rescata versos de Cardenal: "Si tú estás en Nueva York, en Nueva York no hay nadie más/ Y si no estás en Nueva York, en Nueva York no hay nadie…".
Legado de un sacerdote poeta
Ernesto Cardenal mantuvo hasta su muerte la rebeldía que caracterizó a otros clérigos comprometidos como Camilo Torres en Colombia, o los españoles Domingo Laín y el Cura Pérez que promovieron la rebelión armada en territorio colombiano.
Aquel Congreso de la Lengua en Rosario, bajo la divisa de 'Identidad, lingüística y globalización', fue uno de los últimos encuentros públicos en los que participó Cardenal, ya confinado por el régimen de Ortega a sus sueños de Solentiname. La memoria de aquella reunión de escritores preserva el legado de un hombre que supo combinar la fe, la poesía y el compromiso social.
Hoy, mientras es posible escribir en quechua en los ordenadores del mundo gracias a iniciativas tecnológicas, la defensa de las lenguas indígenas que impulsó Cardenal sigue siendo tan relevante como hace dos décadas. Su figura permanece como referente de coherencia intelectual frente a los poderes establecidos, ya sean eclesiásticos o políticos.
