La luz divina en cada ser
Los profetas de la antigüedad solían exhortar a "volver a Dios", comprendiendo que el mal nos aleja de la luz. Sin embargo, nada puede separarte realmente de Dios, porque eres un rayo de su luz infinita. Lo que haces con el mal es empañar un espejo y aislarte de la poderosa corriente de energía divina.
Dios siempre está contigo, y es importante que lo creas, porque "el amor es la consciencia de Dios en ti". En un hermoso templo puedes sentir a Dios, pero el Padre mora en el recinto de tu alma. Por eso, quienes lo sienten así ven a todos como hermanos, como templos del Dios vivo.
La esencia del ser humano
Nadie es malo en su esencia, aunque realice acciones oscuras. Es un hijo de Dios y un día verá la luz. Tu misión no es juzgarlo, sino amarlo y verte en él, ya que solo existe la unidad: Yo soy tú, y tú eres Yo.
Esta reflexión nos invita a mirar más allá de las apariencias y a reconocer la divinidad en cada persona. El amor es el camino para conectar con esa luz interior que todos poseemos.



