Hay una manía terca, llamada antropomorfismo, de otorgarles a las cosas o a los animales atributos meramente de nuestra condición. Hace pocos días, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, con Juliana Gómez, ganadora del Premio de Novela Inédita del Ministerio de las Culturas 2025 por su libro “Nuestros dones”, nos preguntamos a partir de una frase de su obra sobre los objetos que más memoria tendrían en nuestros hogares. Con “La voz de las cosas”, el nuevo poemario de Piedad Bonnett, también ilustrado por ella, esa pregunta cobra una nueva dimensión.
Una exploración poética de lo cotidiano
En este poemario, Bonnett, quien en 2024 obtuvo el prestigioso Premio Reina Sofía de Poesía, se adentra en la vida secreta de los objetos que nos rodean. Desde una taza hasta una llave, cada elemento cobra voz y memoria, desafiando la tendencia humana de proyectar emociones en lo inanimado. La autora, con su característica sensibilidad, invita al lector a reconsiderar la relación con su entorno material.
La ilustración como complemento
Además de la poesía, Bonnett incluye sus propias ilustraciones, que dialogan con los textos y enriquecen la experiencia de lectura. Las imágenes, de trazo sencillo pero cargadas de significado, refuerzan la idea de que los objetos no son meros testigos mudos, sino depositarios de historias y afectos.
Un diálogo con la obra de Juliana Gómez
La pregunta surgida durante la FILBo, a raíz de la novela de Gómez, encuentra eco en este poemario. Mientras que “Nuestros dones” explora la memoria desde la narrativa, “La voz de las cosas” lo hace desde el lirismo. Ambas obras coinciden en otorgar protagonismo a lo que normalmente pasa desapercibido, revelando la profundidad de lo cotidiano.
El antropomorfismo como punto de partida
Bonnett no solo critica el antropomorfismo, sino que lo utiliza como herramienta para cuestionar nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Al dar voz a los objetos, la poeta nos obliga a escuchar aquello que solemos ignorar, creando un puente entre lo humano y lo material.
“La voz de las cosas” se presenta como una obra imprescindible para quienes buscan una poesía reflexiva y cercana, que conecta con la experiencia diaria y la eleva a categoría artística. Con este libro, Piedad Bonnett reafirma su lugar como una de las voces más importantes de la poesía colombiana contemporánea.



