La odisea de la estatua de John Lennon que escapó de ser fundida y permaneció oculta por décadas
Durante más de tres décadas, el paradero de la estatua de John Lennon que adornaba el antiguo hotel de Carlos Lehder fue un misterio para autoridades y habitantes del Quindío. La escultura, que representa al icónico músico británico desnudo con un casco de soldado alemán, su guitarra Rickenbacker y símbolos de paz, había desaparecido tras el saqueo de La Posada Alemana.
Una obra maestra encargada por el narco extraditado
La estatua fue esculpida a principios de los años 80 por el reconocido artista antioqueño Rodrigo Arenas Betancourt, por encargo específico de Carlos Lehder. El excapo, primer narcotraficante de alto nivel extraditado a Estados Unidos y aliado de Pablo Escobar, deseaba instalarla en su lujoso hotel campestre para complementar la discoteca que había construido como homenaje al ex Beatle.
"La obra fue hecha en bronce, pesa aproximadamente 350 kilogramos y tuvo un costo inicial de 50 millones de pesos de la época", según registros históricos. Lehder estima que hoy su valor superaría el millón de dólares, equivalente a más de 3.800 millones de pesos colombianos.
El peligro inminente y la decisión de esconderla
Mientras cumplía condena en prisión, Lehder recibió información alarmante de su hermano, quien fungía como propietario de La Posada Alemana: los saqueadores planeaban arrancar la estatua de su pedestal para fundirla y vender el bronce. Ante esta amenaza inminente, el excapo tomó la decisión de retirarla y trasladarla a un lugar seguro, sin saber si algún día volvería a verla.
"Mi familia logró resguardarla todos estos años", declaró Lehder al revelar el destino final de la obra. La estatua permaneció oculta en una finca del departamento de Caldas, bajo el cuidado de varias personas a quienes el hermano de Lehder se la había llevado específicamente para protegerla del robo.
El regreso triunfal y la donación al Quindío
Tras la muerte de su hermano hace tres años, Carlos Lehder inició una búsqueda personal para recuperar la escultura. "Los busqué y los persuadí para que me la devolvieran", confesó el excapo, quien añadió: "yo soy el pasado de la estatua, la entrego para el presente y el futuro del Quindío".
Durante la ceremonia de entrega oficial, Lehder expresó: "Yo no sabía que iba a regresar; los riesgos que sufrí de muchas formas me impedían pensar que podía regresar, y regresé porque uno de mis constantes sueños era vuestro abrazo".
Un nuevo capítulo para La Posada Alemana
El secretario de Cultura del Quindío, Felipe Robledo, destacó la importancia del gesto: "El retorno de la estatua a la posada, hoy propiedad pública a cargo de la Gobernación del Quindío, no es un hecho menor. Este es un escenario de resignificación de memoria colectiva y preservación de la cultura y el arte".
Robledo agregó: "Reconocemos este gesto del señor Carlos Lehder como una apuesta por escribir un nuevo capítulo; hoy quien ganó fue el Estado y la sociedad civil. Esta estatua hace parte de ese pasado que debemos reconocer, no para exaltarlo, sino para aprender de él".
Proyectos futuros para el emblemático predio
La Posada Alemana, actualmente en manos de la Gobernación del Quindío tras un proceso de extinción de dominio que duró más de dos décadas, podría convertirse en el escenario de uno de los proyectos turísticos más ambiciosos de la región.
Se planea construir un teleférico que uniría este sector con una de las calles de Salento mediante una Alianza Público-Privada que ya se encuentra en fase de prefactibilidad. La primera estación estaría ubicada en el predio, donde además se construiría un gran parqueadero con capacidad para 3.000 vehículos.
Lehder expresó su deseo de ver un museo en las ruinas del hotel, mientras las autoridades trabajan en transformar este espacio en un proyecto con valor cultural, histórico y turístico para toda la comunidad quindiana.



