Korowai: la tribu de Papúa que vive en casas a 30 metros de altura y su contacto con el mundo
Korowai: tribu de Papúa vive en casas a 30 metros de altura

Korowai: la tribu que habita en las alturas de Papúa Occidental

En las profundidades de la selva de Papúa Occidental, una de las provincias más aisladas de Indonesia, la comunidad korowai conserva una de las formas de vivienda más extraordinarias del planeta: casas construidas sobre árboles que pueden superar los 30 metros de altura. Esta práctica ancestral, mantenida durante siglos, ha sido documentada recientemente por el creador de contenido y documentalista español Rubén Díez, conocido como Lethal Crysis, en un video de su canal de YouTube.

Una expedición hacia el corazón del territorio asmat

El recorrido del documentalista comenzó en la región de Asmat, específicamente en el poblado de Agat, desde un embarcadero que sirve como punto de partida para internarse por los ríos hacia zonas con menor contacto exterior. La travesía, realizada con apoyo de guías y porteadores locales, combinó navegación en lanchas y caminatas prolongadas en condiciones extremas de alta humedad, agua estancada y presencia constante de insectos.

Según la documentación presentada, los korowai fueron contactados por primera vez en la década de 1970, cuando misioneros en el contexto de la administración colonial neerlandesa establecieron vínculos iniciales con estas comunidades. A pesar de este contacto, muchas de sus prácticas tradicionales se han mantenido, especialmente la vida en casas elevadas.

¿Por qué viven en las alturas?

La elevación de las viviendas korowai se explica por múltiples factores asociados a la vida en la selva tropical. Entre las razones principales se encuentran:

  • Protección contra enfermedades: La altura ayuda a evitar mosquitos transmisores de enfermedades.
  • Defensa contra inundaciones: Las crecidas repentinas de los ríos son comunes en la región.
  • Seguridad frente a animales: La selva alberga numerosas especies salvajes potencialmente peligrosas.
  • Creencias espirituales: Existe la idea de alejarse de los "hacuas", descritos como espíritus malignos.
  • Estatus social: La altura funciona como señal de posición dentro de la comunidad, siendo las casas más elevadas generalmente atribuidas a líderes de clan.

Se estima que la población korowai ronda las 3.000 personas, aunque solo entre 150 y 200 individuos vivirían todavía en asentamientos tradicionales con viviendas en los árboles, manteniendo el estilo de vida ancestral.

Organización social y vida cotidiana

Tras varias horas de caminata por terrenos sin senderos definidos, el equipo documental llegó a un primer poblado donde observaron casas comunales a menor altura y una impresionante casa-árbol destacada. En este asentamiento, el uso de elementos externos es limitado y la vestimenta cotidiana se mantiene de forma tradicional, con poca presencia de ropa occidental.

La organización social korowai aparece descrita como basada en clanes, con vínculos patrilineales y matrimonios poligámicos en algunos casos. Uno de los momentos más impactantes del recorrido ocurrió cuando el grupo ascendió a una casa-árbol asociada al liderazgo del clan, una estructura construida con troncos tallados, ramas y hojas de palmera donde el suelo se mueve y la altura supera claramente los 30 metros.

Alimentación y técnicas de supervivencia

La dieta korowai tiene como alimento central el sagu, un almidón extraído de la palmera del mismo nombre. El proceso de obtención incluye tala del árbol, extracción del interior del tronco, trituración, mezcla con agua del río y filtración para separar residuos, permitiendo que el almidón quede como sedimento para su posterior cocción.

Además del sagu, las prácticas de subsistencia incluyen:

  • Pesca tradicional: Realizada principalmente por mujeres con cestos hechos de hojas.
  • Trampas para peces: Utilizando material vegetal y nidos de hormigas como cebo.
  • Caza: Mediante trampas terrestres para cerdos salvajes o casuarios.

Cambios recientes y desafíos contemporáneos

Una semana después de la expedición inicial, el relato documental regresa a Mabul, presentado como punto de partida de los recorridos hacia la selva. Allí se describe un escenario con mayor presencia de casas de tablas y actividad vinculada a instituciones religiosas y gubernamentales.

Actualmente se impulsa la escolarización obligatoria entre los korowai, vista simultáneamente como una herramienta de aprendizaje y como un factor que puede acelerar la pérdida de habilidades tradicionales como la caza o la construcción de casas-árbol.

El tema del canibalismo: entre mito y realidad

En el tramo final de la documentación se aborda uno de los aspectos más difundidos sobre estas comunidades: el canibalismo. El video sostiene que, según estudios antropológicos citados de forma general, existieron prácticas caníbales en décadas pasadas tanto en Asmat como entre los korowai, pero que en la actualidad no se practicarían.

También se afirma que algunos rumores recientes aparecen en relatos turísticos o grabaciones, aunque se cuestiona su veracidad y se señala que este acto estaría fuertemente penalizado por el gobierno indonesio. Como ejemplo de esta tensión entre tradición y modernidad, se menciona la existencia de entrevistas donde aparece la frase: "Mm, yo comí carne humana".

La documentación de Lethal Crysis ofrece una ventana única a una cultura que mantiene tradiciones milenarias mientras navega los desafíos del contacto con el mundo exterior, preservando su extraordinaria arquitectura arbórea como testimonio de adaptación humana a uno de los entornos más exigentes del planeta.