La huachafería como identidad latinoamericana: más allá del mal gusto
Huachafería: identidad latinoamericana más allá del mal gusto

La huachafería como identidad latinoamericana: más allá del mal gusto

En el reciente lanzamiento del Diccionario Mario Vargas Llosa en el Instituto Cervantes, la palabra huachafo emergió como tema central del debate intelectual. Carlos Granés destacó su importancia en el corpus del diccionario, mientras Juan Cruz propuso con humor que la obra se llamara dicciomario, en un gesto de huachafería menor que refleja la esencia del concepto.

¿Qué define realmente la huachafería?

Comúnmente equiparada a la cursilería o al mal gusto, la huachafería trasciende estas definiciones simplistas. Mario Vargas Llosa, quien se confiesa huachafo sin reservas, la describe como un "incurable vicio secreto" que irrumpe inevitablemente en la creación literaria. En su ensayo ¿Un champancito, hermanito?, el Nobel peruano desglosa tres categorías fundamentales:

  • Huachafos de arriba: Aquellos que pretenden ennoblecerse artificialmente
  • Huachafos de en medio: Los cholos cuya estética se basa en la estridencia y el sentimentalismo
  • Huachafos de abajo: La "huachafería humilde" de los indígenas

Esta triple clasificación revela que la huachafería constituye una compleja enajenación social que permea todos los estratos de la sociedad latinoamericana.

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La huachafería como modelo estético

Vargas Llosa argumenta que la huachafería "ve el mundo a través del lente de la emoción y la sensación", constituyéndose así en un modelo estético autónomo. En su obra literaria, explora esta presencia indeleble en el alma nacional peruana:

  1. En La tía Julia y el escribidor, las radionovelas de Pedro Camacho representan la huachafería literaria con sus dramones sin recato
  2. En Les dedico mi silencio, el vals criollo emerge como fuerza unificadora nacional

Esta exploración literaria demuestra cómo la huachafería se convierte en "una de las señas de identidad más profundas del Perú", según el propio Vargas Llosa.

Una identidad continental

Lejos de limitarse al Perú, la huachafería se extiende como fenómeno panlatinoamericano. El término, utilizado también en Bolivia y Ecuador, describe esa emoción a puertas abiertas y el melodrama como norma de vida que caracteriza a la región. El vals criollo peruano, "la expresión por excelencia de la huachafería", comparte dimensión identitaria con:

  • Los corridos mexicanos
  • El bolero caribeño
  • El tango rioplatense

Como afirma Sergio Ramírez, la huachafería es una enseña de identidad de América Latina. Un corroncho caribeño puede ser mirado con desdén en Bogotá, pero, como señala Juan Gossain, estará orgulloso de esa identidad costeña que lo define.

La alegre impudicia del Caribe

En el Caribe, lo huachafo alcanza su máxima expresión con una alegre impudicia que desafía convenciones:

  • La exageración como norma establecida
  • La calle convertida en escenario permanente
  • El drama transformado en comedia cotidiana
  • El sufrimiento expuesto sin tapujos ni vergüenzas
  • La intimidad vivida puertas afuera

Las canciones funcionan como crónicas sentimentales, los entierros de artistas y boxeadores se convierten en apoteosis colectivas, y la vida transcurre a paso de baile constante. La desgracia se transforma en rimas de guarachas y merengues, el sentimiento permanece a flor de piel, y el mal gusto importa un carajo en esta celebración perpetua de la identidad.

Como concluye Ramírez, en esta región donde nada se cubre y todo se descubre, donde reina la eterna cumbiamba y el perpetuo batuque, la pregunta esencial queda flotando en el aire caribeño: ¿Quién que es no es huachafo?

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