Carlos Jiménez rinde homenaje al legendario reportero Henry Holguín
Homenaje al reportero Henry Holguín por Carlos Jiménez

Un tributo al reportero de la vieja escuela

Carlos Jiménez, columnista de El País de Cali desde 1994, historiador y crítico de arte, ha dedicado una emotiva columna a recordar la figura del periodista Henry Holguín, fallecido en Guayaquil el 7 de diciembre de 2012. Holguín, quien emigró a Ecuador buscando distanciarse de los enemigos que le granjearon sus polémicos reportajes, llegó a dirigir con gran éxito el diario Extra en ese país.

El arte de descubrir noticias antes que la Policía

Henry Holguín representaba el arquetipo del reportero clásico, de aquellos que recorrían las calles en busca de historias y las descubrían incluso antes de que las autoridades llegaran alertadas por los vecinos. No le faltaba la astucia necesaria para transformar un simple incidente en una noticia de primera plana, similar al personaje Hildy Johnson de la película Primera plana, dirigida por Billy Wilder.

Jiménez conoció a Holguín cuando este, trabajando como reportero para el diario Occidente de Cali, logró localizar el escondite de los líderes del movimiento estudiantil de 1971 para realizarles una entrevista. Posteriormente, se reencontraron en Bogotá, donde Holguín trabajaba en El Espacio, periódico pionero en introducir el periodismo sensacionalista en Colombia, antes que El Bogotano, ambos medios ya desaparecidos.

La semblanza de un cronista extraordinario

Con motivo de la celebración del Día del Periodista, Óscar Domínguez, otro cronista de la vieja guardia, envió a Jiménez el obituario que dedicó a Holguín tras su muerte. En él, Domínguez describe a su amigo y colega con estas palabras: "Una vez en la redacción, el caleño Holguín, 'El Enano' o 'El Verdugo', dos de sus seudónimos, entraba en una especie de éxtasis gracias a su imaginación desbordante".

Domínguez añade: "Se sentaba y en cuestión de minutos estaba lista la crónica de primera página. Que fuera cierta o no, es otro cantar. Sus notas eran rabiosamente ágiles, novedosas, insólitas, inverosímiles, vendedoras, bien escritas. Cuando el tema era de baranda, las puñaladas que narraba tenían su dosis de belleza".

El autorretrato de una vida intensa

El obituario incluye un conmovedor autorretrato del propio Holguín, donde reflexiona sobre su existencia nómada y aventurera: "Sigo siendo el mismo jipi que conociste en el furgón de El Espacio, a la medianoche andando a tumbos por las calles de una Bogotá que ahora no existe".

Holguín continúa: "Es decir, que aún no tengo casa, pues tercamente sigo afirmando que mi casa es mi piel y, por lo tanto, soy como esos cangrejos ermitaños que cargan con su casa a donde van". Y concluye con una impactante descripción de su vida: "Como consecuencia, a los 58 años, con 6 matrimonios, 7 balazos, 9 atentados, sumados a cosas como caídas en altamar borracho a medianoche, un paracaídas que no se abrió y dos cornadas que me destrozaron el corazón, no me siento viejo, sino usado".

El legado de un periodista único

Carlos Jiménez, profesor de la Universidad Europea de Madrid y corresponsal de la revista ArtNexus en España, rescata así la memoria de un periodista cuya vida y obra representan una época dorada del reporterismo colombiano. Henry Holguín no solo destacó por su capacidad para generar noticias impactantes, sino también por su estilo literario y su existencia marcada por la aventura y el riesgo.

Este homenaje sirve como recordatorio de que, detrás de las grandes crónicas periodísticas, hay hombres y mujeres cuya vida personal a menudo es tan fascinante como las historias que relatan. La figura de Holguín permanece como ejemplo de un periodismo visceral, comprometido con la calle y con la verdad, aunque esta a veces se vistiera con los ropajes de la ficción para llegar más efectivamente a los lectores.