Un tributo íntimo a una colega y amiga
La partida de la periodista Aura Lucía Mera ha dejado un profundo vacío en el corazón de quienes la conocieron y admiraron. Beatriz López, exjefa de Redacción de El País y columnista, comparte públicamente su dolor y sus recuerdos más personales, describiendo a Mera no solo como una colega, sino como un alma gemela con quien compartió décadas de amistad y trabajo periodístico.
Una trayectoria periodística compartida
La relación profesional entre López y Mera se forjó en las páginas de El País, donde colaboraron estrechamente en la sección femenina del periódico. En este espacio, ambas trabajaron junto a otras destacadas escritoras que utilizaban seudónimos como "Martina" para Aura Lucía Mera, Lilly Urdinola, María Antonia Garcés, Consuelo Lago (Nieves) y Lucía Domínguez. Muchas de estas colaboradoras posteriormente alcanzaron reconocimiento en los campos de la literatura, el periodismo y la política colombiana.
Beatriz López recuerda especialmente el período en que Aura Lucía Mera fue nombrada directora de Colcultura durante el gobierno de Belisario Betancur. Desde este cargo, Mera impulsó con dinamismo y determinación numerosas iniciativas culturales que habían sido descuidadas por administraciones anteriores.
Momentos históricos compartidos
Uno de los episodios más significativos que López destaca en su relato es la organización de la visita a Suecia cuando Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982. Aura Lucía Mera formó parte integral de la comitiva oficial y coordinó meticulosamente todos los detalles del viaje. Beatriz López, aunque no acompañó la delegación, tuvo el privilegio de preparar el equipaje de su esposo Eduardo Barcha, cuñado del Nobel colombiano, y escuchar después los vívidos relatos sobre el discurso pronunciado por García Márquez vestido con liquiliqui.
Posteriormente, ambas periodistas mantuvieron su colaboración en el programa "Oiga Mire Lea" de la Biblioteca Departamental, iniciativa dirigida por Mera que transformó el ambiente cultural de la institución al convocar a los escritores más relevantes de la época.
Colaboración editorial y proyectos conjuntos
La dupla periodística continuó su trabajo conjunto en las páginas editoriales de El País, donde ambas escribieron columnas regularmente. Más adelante, Aura Lucía Mera se incorporó al equipo de columnistas de El Espectador, consolidando así su prestigio en el periodismo nacional.
Hasta apenas dos años antes del retiro de Beatriz López, ambas mantuvieron una fructífera colaboración entrevistando a personalidades destacadas de diversos ámbitos: arzobispos, científicos, políticos y escritores. López se encargaba de preparar los cuestionarios mientras Mera desarrollaba los perfiles periodísticos, demostrando una complementariedad profesional excepcional.
La lucha personal y el testimonio valiente
Beatriz López destaca especialmente el libro testimonial de Aura Lucía Mera titulado "Testimonio de una lucha contra el alcohol y la droga", donde la periodista narraba con honestidad cruda y sin subterfugios su batalla personal contra las adicciones. Esta obra representa no solo un acto de valentía personal, sino también un documento periodístico de gran valor humano.
La exjefa de redacción cita además un análisis del economista y sociólogo Alberto Valencia, quien reflexionaba sobre el costo emocional de rebelarse contra las convenciones sociales dominantes. Según Valencia, esta rebeldía puede volverse autodestructiva cuando genera sentimientos de culpa, un drama que según su interpretación marcó la vida de Aura Lucía Mera, quien "no se sentía cómoda en el mundo que le tocó vivir".
Un legado de valentía y generosidad
En sus palabras finales, Beatriz López expresa su solidaridad con los familiares de Aura Lucía Mera -hijos, nietos y demás seres queridos- y reafirma que mantendrá viva su memoria no solo como colega, sino como una persona excepcional cuya valentía, integridad, rebeldía y generosidad con los más débiles dejaron una huella imborrable en quienes la conocieron.
El homenaje de López cierra con una enumeración de su propia trayectoria periodística, que incluye cargos en El Tiempo (1982-1985), la dirección de la Revista Carrusel (1979-1982), y numerosas responsabilidades en El País, además de su trabajo como reportera en Cromos y su participación en iniciativas como "Profesionales por Cali".



