Gerardo Arellano: el cantor vallecaucano inmortalizado en estatua en Buga
Gerardo Arellano inmortalizado en estatua en Buga

Homenaje póstumo al gran cantautor vallecaucano

En días recientes, bajo el liderazgo de la gobernadora Dilian Francisca Toro, se realizó un emotivo reconocimiento al intérprete mayor Gerardo Arellano Becerra, evento que se caracterizó por su gran significado y trascendencia para la cultura del departamento.

Consagración de un legado musical

El homenaje tuvo dos aspectos fundamentales que lo hicieron memorable. Primero, se ratificó oficialmente a Arellano como el mejor cantautor en toda la historia del Valle del Cauca, consagrando su trayectoria artística. Segundo, se develó una estatua en su honor en el nuevo parque lineal de Buga, su ciudad natal, donde permanecerá como testimonio permanente de su aporte cultural.

La estatua, que según los organizadores no es un busto sino una figura completa, busca inmortalizar al artista que se atrevió a entonar el "funiculi-funicula" en amaneceres bohemios de Milán y cuyo nombre honra el Coliseo Ginebruno. Sin embargo, algunos observadores señalan que la escultura no logra capturar completamente el rostro afable y bonachón que caracterizaba al cantautor, ni esa personalidad arrolladora que le acompañó durante su vida.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

El arte de cantar contando

Gerardo Arellano poseía un talento único: cantaba contando historias, lo cual es diferente a simplemente contar cantando. Esta particular habilidad le ganaba el aplauso espontáneo del público, que ovacionaba sus presentaciones y convertía cualquier silla donde se sentaba en una verdadera tarima artística.

Su trágica muerte, descrita metafóricamente como "una bala atravesó su corazón" -aunque no la de Pablo Escobar sino haciendo referencia a circunstancias aún por aclarar según su hijo Federico- no ha opacado su legado musical. Al contrario, sus melodías siguen vivas en el repertorio cultural regional.

Repertorio que perdura

Desde "La Porra Zaina" hasta numerosos bambucos, pasillos, boleros eriza-brazos y baladas saca-lágrimas, el repertorio de Arellano continúa siendo interpretado y apreciado. Su obra musical representa un patrimonio cultural invaluable para el Valle del Cauca y para Colombia en general.

El parque lineal de Buga, donde ahora se encuentra su estatua, se convertirá en un sitio de peregrinación cultural, similar a como Guadalajara tiene sus lugares milagrosos. Los visitantes podrán conectar con el legado espiritual y emocional que Arellano dejó en la región.

Reflexiones finales del columnista

Mario Fernando Prado, administrador de empresas, abogado y periodista con más de 40 años de experiencia en El País, galardonado dos veces con el premio Simón Bolívar de periodismo, concluye su columna con varias posdatas reflexivas:

  • Señala la paradoja de que los críticos del alcalde cambien de opinión cuando se pavimentan sus calles
  • Comenta sobre la situación política nacional, observando que las denuncias de corrupción no parecen afectar la lealtad de ciertos seguidores
  • Hace un llamado a la unidad con la frase "Nos unimos o nos jodemos"
  • Finalmente, invita a hablar bien de Cali, cerrando con un mensaje positivo para la región

Este homenaje a Gerardo Arellano no solo reconoce a un artista excepcional, sino que también reafirma la importancia de preservar y valorar el patrimonio cultural vallecaucano para las generaciones futuras.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar