El nombre Félix: un viaje desde la memoria familiar hasta la cultura universal
En un ejercicio de introspección y curiosidad, el autor Héctor Abad Faciolince ha centrado su atención recientemente en el nombre Félix, explorando tanto sus raíces familiares como las figuras históricas que lo han llevado. Este recorrido personal revela anécdotas íntimas y conexiones con grandes genios de la música y la literatura.
Raíces familiares: el tatarabuelo Félix Mesa y sus baños legendarios
Entre los antepasados, Abad Faciolince recuerda a su tatarabuelo, Félix Mesa, padre de su bisabuela Merceditas Mesa, conocida cariñosamente como mamá Ditas. Según relatos familiares, papá Félix bajaba desde Jericó dos veces al año, a pie, para bañarse en un chorro de la quebrada La Virgen, en tierras cálidas cercanas al río Cauca, dentro de su finca La Inés. Este lugar, aunque hoy con un caudal reducido, conserva el nombre de "el chorro de papá Félix".
Sin embargo, las versiones familiares difieren: mientras su abuelo Antonio insistía en que papá Félix iba descalzo, su hermano Elías Abad Mesa afirmaba que usaba alpargatas y que el nombre del chorro no se debía a los baños anuales, sino a atributos físicos portentosos del antepasado. Estas discrepancias añaden un toque de humor y humanidad a la historia familiar.
Félix Mendelssohn: consuelo musical en momentos oscuros
Entre los personajes ilustres que llevan el nombre Félix, destaca Felix Mendelssohn, uno de los compositores más prodigiosos de la historia de la música. Proveniente de una familia de judíos alemanes que dio múltiples genios, Mendelssohn ha ofrecido al autor consuelo y serenidad en tiempos difíciles. Obras como el Concierto para violín en Mi menor, Opus 64 y los Lieder sin palabras resuenan como refugios artísticos en la vida de Abad Faciolince.
Félix Lope de Vega: el fénix de los ingenios
Otro Félix destacado es Félix Lope de Vega, conocido como el fénix de los ingenios. Según la experta en literatura castellana Maria Grazia Profeti, Lope de Vega no es inferior a Shakespeare en la creación de comedias y tragedias. Entre sus obras maestras se encuentran:
- Castervines y Monteses, su versión de Romeo y Julieta
- Fuenteovejuna, un drama revolucionario
- El caballero de Olmedo, una maravillosa interpretación del mito de Don Juan
- El perro del hortelano, comedia preferida del autor
Abad Faciolince reflexiona que, a diferencia de Inglaterra con Shakespeare, España no ha sabido promocionar adecuadamente a Lope de Vega, lo que limita su reconocimiento global. Similar situación ocurre con Salamanca, que podría rivalizar con Oxford o Cambridge con más apoyo y recursos.
Félix M. Samaniego: lecciones de vida a través de fábulas
El autor expresa especial simpatía por Félix M. Samaniego, poeta y fabulista del siglo XVIII cuyos versos libertinos enfrentaron la persecución eclesiástica. En su infancia, Abad Faciolince memorizó algunas de estas fábulas, que más tarde le sirvieron como guía moral. Recientemente, al fantasear con un premio de lotería que no ganó, recurrió a La Lechera, que advierte contra la ambición desmedida.
Cuando el premio finalmente fue a otras manos, encontró consuelo en Del Pastor y el Filósofo, fábula que ensalza la vida frugal y apartada, libre de envidias. Estas enseñanzas literarias han marcado su perspectiva sobre la felicidad y el contentamiento.
El mayor premio: Félix Abad Bellocq, nieto del autor
La reflexión culmina con el nacimiento de su nieto, Félix Abad Bellocq, un bebé de cuatro kilos que llegó en abril. De origen ítalo-colombo-argentino y cosmopolita por naturaleza, este nuevo Félix representa la mayor bendición para el autor. Citando la Biblia, Abad Faciolince recuerda que la verdadera felicidad no reside en honores o dinero, sino en "ver a los hijos de tus hijos".
Con este tercer nieto, el autor cierra su exploración del nombre Félix, uniendo pasado y presente en un testimonio de continuidad familiar y legado cultural. La historia demuestra cómo un simple nombre puede entrelazar memorias personales, arte universal y la promesa de nuevas generaciones.



