Orlando Cruz Capote: el doctor que vende libros en la calle para sobrevivir en Cuba
Doctor vende libros en la calle para sobrevivir en Cuba

Un doctorado en la calle: la historia del académico que vende libros para comer

Osmany me habló de un hombre que vendía libros en su barrio. En plena calle. Como es natural, le pedí que me llevara hasta allí. Acordamos encontrarnos en Calzada, entre C y D, específicamente en el parque Villalón. No pude llegar puntualmente. En estos tiempos de bloqueo petrolero, conseguir transporte en Cuba es una odisea casi imposible. Finalmente, pasó un jeep que iba por la calle 23. Me subí. Llegué siete minutos tarde.

Un apartamento convertido en biblioteca

Era un apartamento en el tercer piso, completamente repleto de libros. El librero, locuaz y amable, nos permitió buscar y escarbar entre sus tesoros literarios. "Ése está buscando oro", le escuché decir a mis espaldas. Y no pude evitar proponerle una entrevista para escribir esta crónica.

"Soy Orlando Cruz Capote y tengo setenta y tres años", comenzó. "Yo soy investigador histórico y filosófico, también. Di clases e hice los dos doctorados. Me gradué en la escuela de historia aquí en el 76. Y me hice doctor en la Unión Soviética. Cuatro años".

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De académico a vendedor callejero

Orlando se especializó en historia del movimiento obrero comunista de Cuba y de América Latina. Tiene publicados varios libros: sesenta entre libros y artículos en revistas. Posee la orden Carlos J. Finlay y la Juan Tomás Rué. Pero la realidad económica lo ha llevado a las calles.

"Con la crisis que hay ahora aquí... Yo me jubilé, tengo un buen retiro, pero con el reordenamiento que hubo con la economía y el dinero, no tenía posibilidades de vivir", explicó. "Además, me dio la catarata y por mi edad, decidí que debía vender algunos libros para poder completar el dinero que me hace falta para poder hacer las compras".

El académico vende en la calle, en la acera, abriendo "un huequito ahí". Aclara que no es venta oficial, pero tampoco cree que sea un delito. "Nadie me molesta. Los libros no tienen problema. Este es un oficio. Es una especialidad".

La dolorosa selección

Tiene muchos libros y ahora trata de "sacarle el quilo para poderlo vender". El primer libro que vendió en la calle fue un diccionario inglés-español muy bueno, seguido de libros de literatura, ciencia ficción, horror, misterio, historia y política.

"Yo pensaba que iba a coger nostalgia, porque los libros que yo vendo, los leí. Pero no. Es lógico. Un libro, para mí, es oro", reflexionó. "Tú te conviertes en el autor, te pones en el papel del escritor y, si eres bueno haciendo crítica, le haces casi una edición al libro. ¿No?"

Sin embargo, tiene sus límites: "Tengo varios libros que no vendería". Menciona "El laberinto de la soledad" de Octavio Paz y los libros de poesía, pues es lector y escritor de poesía. "La poesía es un momento más arriba de la prosa. Hay escritores que escriben en prosa y hacen poesía".

El poder de la palabra escrita

Orlando reveló un secreto: "Con poemas he conquistado muchachas, ¡como que no! Me casé cuatro veces, de la última no me he divorciado, muchas novias, eso es normal".

Comparando métodos, afirmó: "A la antigua es más efectivo que a la moderna. En la antigua, tú lo escribes y a la primera oportunidad se lo entregas. Aunque no le hayas hecho nada, ese es ya el bombazo de entrada".

Finalizó con una cita apropiada: "Hay que ser romántico, ¿no? Eso no lo dije yo, lo dijo Rubén Darío: '¿Quién que es, no es romántico?'".

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